¡Ya mi nen@ sabe decir Papá Dos!

La perspectiva de género cuestiona nuestra identidad sexual como hecho biológico, y concluye que construimos nuestro propio género.
Como toda construcción, sin embargo, tal parece que el proceso de construir el género propio podría cambiar (incluso varias veces) en el camino, tardar años o, incluso, nunca concluirse. Algunos sitios de “educación sexual” describen como “totalmente normal el que una persona permanezca indecisa con respecto a su orientación sexual”. ¿Educación sexual?
En una de sus expresiones, la ideología de género nos dice que los términos “papá” y “mamá” denotan relaciones de poder (del hombre sobre la mujer, por supuesto) o que el utilizarlos pueden ofender a las “familias alternas”. Por lo tanto, en aras de lograr la igualdad, dichos términos deben ser suplantados por “padre uno” y “padre dos.” Muchos activistas de la comunidad LGBTT aplauden esta fórmula de “lenguaje neutral” que recoge la “diversidad en arreglos familiares.” (Ni preguntemos sobre la desigualdad inherente entre ser el padre uno y ser el padre dos… Suponemos que el orden podrá construirse también según las circunstancias.) En los Estados Unidos, bajo la administración del Presidente Obama, el Departamento de Estado ha adoptado este “lenguaje neutral” en las nuevas solicitudes de pasaporte, y el Departamento de Educación en las solicitudes de fondos estudiantiles federales (FAFSA) a partir del 2014-2015. ¿Es ésta otra medida más para facilitar el que se legalice el llamado “matrimonio” entre personas del mismo sexo?
En una época más sencilla, nuestros padres, abuelos, y otros adultos en nuestras vidas, nos preguntaban a temprana edad: ‘¿qué quieres ser cuando seas grande?’ ¿Recuerdas? Los nenes con frecuencia contestaban: “bombero”, “policía”, “piloto”; las nenas: “maestra”, “enfermera”, “actriz”. Aceptar estas respuestas, según los ideólogos, es imponer sobre los pobres niños unas ideas preconcebidas sobre las expectativas y tareas que corresponden a cada sexo. Lo correcto, nos dicen, es imponer sobre los pobres niños las ideas preconcebidas de que no hay tal cosa como una identidad sexual consistente con la realidad biológica. Nos indoctrinan que lo natural es indoctrinación. ¿Será que ahora, gracias a la ideología de género, a esa pregunta común responderán los infantes: “masculino”, “femenino”, o alguna otra opción de entre los 23 géneros (transgénero, transexual, intersexual, andrógino, agénero, pansexual, intergénero, …) que, según la Comisión Australiana de Derechos Humanos, existen?
Ni hablar que las primeras palabras que suelen decir los bebés son “papá” y “mamá.” Éste es un momento inolvidable para mamá y papá, un recuerdo indeleble colmado de júbilo y orgullo. ¿Deberán ahora los bebés balbucear “papá uno” o “papá dos” (so pena de que se nos acuse de “homofobia”) y tendremos todos que celebrarlo?…




