“¿Por Qué No Vacunas a Tus Hijos contra el VPH?”

“Padres, ¿por qué privan a sus hijos de una vacuna contra el cáncer? ¡Se van a arrepentir!” Así te dicen los promotores de la vacuna contra el VPH. Con ello apelan a tus nobles sentimientos y a tus íntimos temores. Con ello, distorsionan los hechos. Te prometen algo que la vacuna no cumple cabalmente, mientras te ocultan los posibles riesgos [1].
Gardasil es una vacuna contra el VPH. No es una vacuna contra el cáncer. Más del 90% de las infecciones de VPH desaparecen espontáneamente, sin tratamiento, en menos de dos años. No todas las más de 150 cepas de VPH se han asociado con el cáncer. Por ejemplo, con respecto al cáncer cervical, el Gardasil 9 (la más reciente formulación de la vacuna) sólo “protege” contra 9 de las 15 cepas de VPH asociadas. Por otro lado, varios investigadores médicos han cuestionado que esta asociación implique causalidad, y que el VPH “cause” cáncer cervical [2]. De hecho, se estima que sólo 1 de cada 10,000 mujeres infectadas con HPV desarrolla cáncer cervical. Por otro lado, se han encontrado casos de cáncer cervical en mujeres no infectadas con HPV [3].
Tampoco la vacuna “protege contra el cáncer” si la persona ya ha contraído el VPH antes de vacunarse, o si se trata de un cáncer asociado con las otras cepas de VPH no cubiertas por Gardasil 9. Aun si la vacuna fuera eficaz por alrededor de ocho años (como alega el Instituto Nacional del Cáncer), dado que el cáncer cervical toma de 20 a 40 años desarrollarse luego de la infección con HPV, ¿cómo puede “ser una vacuna contra el cáncer”? De hecho, el fabricante de la vacuna recomienda que las vacunadas sigan haciéndose la prueba Pap regularmente. La disminución en la incidencia de cáncer cervical en países desarrollados se atribuye precisamente a la prueba periódica de Pap [4]. ¿Por qué no dirigir la política pública pertinente a la detección temprana del cáncer en vez de la promoción de la vacuna? ¿Por qué no resaltar el beneficio físico, moral, social y espiritual de la abstinencia y la fidelidad?
Recordemos también que la incidencia de cáncer cervical, curable en su etapa temprana, es (en Puerto Rico) de 11.4 por cada 100,000 mujeres. Es decir, la infección con VPH no implica necesariamente el desarrollo de cáncer. Fumar tabaco, la promiscuidad, la infección con VIH y usar contraceptivos orales aumentan la probabilidad de sufrir ese cáncer. La incidencia de mortalidad por cáncer cervical es menos de 3 por cada 100,000 mujeres. Estos números, aunque lamentables, no constituyen una “epidemia.”
Vacunarse contra el VPH, sin embargo, podría dar un falso sentido de seguridad a los vacunados. Bajo la ilusión de estar protegidos, podrían incurrir en conductas de alto riesgo de contagio con otras cepas de VPH, al igual que otras enfermedades, y menospreciar la importancia de las pruebas periódicas de detección de cáncer, entre otras repercusiones.
Ningún padre desea ver a sus hijos enfermos. Por ello, vacilan en someter a sus hijos a una vacuna de seguridad y eficacia cuestionables. A base de la evidencia médica y las trágicas experiencias de tantos jóvenes en todo el mundo, la pregunta es:
“Padres, ¿por qué inyectar a sus hijos una vacuna de seguridad y eficacia cuestionables? ¿Por qué someterles a una vacuna con alrededor de 2.3% de riesgo de reacciones adversas severas y 2.2% de riesgo de desarrollar “nuevas afecciones médicas potencialmente indicativas de trastornos autoinmunes sistémicos,” a partir de los propios estudios clínicos de la fabricante de Gardasil/Gardasil 9 (Merck, Folleto de Información sobre Gardasil 9, 2016 págs. 7-8)?
Son muchos los padres que hoy sufren. Nadie les alertó de la eficacia dudosa, ni de las reacciones severas posibles. Creyeron, sin cuestionarlas, las promesas de los promotores de la vacuna contra el VPH. Nuestras oraciones están con ellos y con sus hijos.
Nuestros hijos no son conejillos de Indias. ¡No te dejes intimidar por los que te llaman “ignorante” o “fanático antivacuna,” o por los que apelan a tus sentimientos a expensas de la razón! No creas ciegamente los anuncios que te aseguran que la vacuna es “segura y eficaz,” y que cualquier reacción adversa es “pura coincidencia” o la “histeria de adolescentes.” No creas a ciegas todo cuanto te dicen los que han recibido fondos de Merck y organizaciones aliadas, y presentan sus entrevistas y opiniones como si fueran dogmas. Tampoco creas ciegamente en lo que te aseguran los funcionarios del gobierno que se han hecho portavoces de organizaciones privadas cuya misión es promover la vacunación a como dé lugar.
A nuestros hijos los amamos y protegemos. Evaluamos cada tratamiento médico con miras al beneficio esperado, su necesidad, y sus riesgos. No sometemos a nuestros hijos saludables a vacunas o tratamientos médicos sin antes cerciorarnos de que realmente sean seguros, eficaces y necesarios. ¡No a la vacuna contra el VPH obligatoria!
Notas
- “Las siguientes experiencias adversas han sido reportadas espontáneamente durante el uso de GARDASIL después de su aprobación, y también pueden verse en la experiencia post-mercadeo con GARDASIL 9:
- Trastornos de la sangre y del sistema linfático: Anemia hemolítica autoinmune, púrpura trombocitopénica idiopática, linfadenopatía.
- Trastornos respiratorios, torácicos y mediastínicos: Embolia pulmonar.
- Trastornos gastrointestinales: Náuseas, pancreatitis, vómitos.
- Trastornos generales y alteraciones en el lugar de administración: Astenia, escalofríos, muerte, fatiga, malestar.
- Trastornos del sistema inmunológico: Enfermedades autoinmunes, reacciones de hipersensibilidad incluyendo reacciones anafilácticas / anafilactoides, broncoespasmo y urticaria.
- Trastornos musculoesqueléticos y del tejido conectivo: Artralgia, mialgia.
- Trastornos del sistema nervioso: Encefalomielitis aguda diseminada, mareos, síndrome de Guillain-Barré, cefalea, enfermedad de las neuronas motoras, parálisis, convulsiones, síncope (incluyendo síncope asociado con movimientos tónico-clónicos y otros eventos de tipo convulsivo) que a veces resultan en caída con lesión, mielitis transversa.
- Infecciones e infestaciones: Celulitis.
- Trastornos vasculares: Trombosis venosa profunda” (Folleto de Información sobre Gardasil 9, 2016, págs. 9-10).
- Duesberg, P., Mandrioli, D., McCormack, A., & Nicholson, J. M. (2011). Is carcinogenesis a form of speciation? Cell Cycle, 10(13), 2100-2114; McCormack, A., Fan, J. L., Duesberg, M., Bloomfield, M., Fiala, C., & Duesberg, P. (2013). Individual karyotypes at the origins of cervical carcinomas. Molecular Cytogenetics, 6(1), 44.
- Rodríguez‐Carunchio, L., Soveral, I., Steenbergen, R. D. M., Torné, A., Martinez, S., Fusté, P., Pahisa, J., Marimon, L., Ordi, J., & Pino, M. (2015). HPV‐negative carcinoma of the uterine cervix. BJOG: An International Journal of Obstetrics & Gynaecology, 122(1), 119-127; Zhao, C., Yang, H., & Li, Z. (2014). Evidence emerging for HPV-negative cervical cancer. CAP (College of American Pathologists) Today, 28(1).
- Denny, L., Quinn, M., & Sankaranarayanan, R. (2006). Screening for cervical cancer in developing countries. Vaccine, 24, S71-S77.




