

Nuestro Departamento de Salud anunció recientemente que hará obligatoria la vacuna contra el Virus de Papiloma Humano (VPH) para los estudiantes de escuelas públicas y privadas. Este mandato entraría en vigor al comienzo del próximo año escolar 2018-2019 para niños y niñas desde los 11 años. Legalmente sólo podrían excluirse de vacunarse a los estudiantes que presenten declaración jurada, firmada por sus padres y ministro de una religión, en la que aseguren que sus dogmas “confligen” con la vacunación, o por certificación médica de que ella podría ser “detrimental” para su salud. Según la ley, este certificado “deberá indicar la razón específica y la posible duración de las condiciones o circunstancias contraindicadas de la inmunización.” Durante una epidemia, según lo determine el Departamento de Salud, se podrá vacunar a los así exentos.
Luego de examinar numerosos artículos científicos y escuchar los testimonios de padres y pacientes, tengo serias reservas en cuanto a recomendar la vacunación contra el VPH, y me opongo tenazmente a que dicha vacunación sea obligatoria. Las razones principales son las siguientes:
1. Reacciones adversas relacionadas con la vacuna contra el VPH. Además de en los Estados Unidos, hay coaliciones de afectados por dicha vacunación en Alemania, Argentina, Australia, Colombia, Dinamarca, España, Francia, India, Irlanda, Inglaterra, Japón, México y Panamá, entre otros países. A agosto de 2018, se habían reportado a VAERS (Vaccine Adverse Event Reporting System, sistema público de farmacovigilancia de vacunas en los Estados Unidos) los siguientes casos de reacciones adversas con relación a la vacuna contra el VPH:
- • 59,226 casos de reacciones adversas;
- • 432 muertes;
- • 940 casos potencialmente mortales;
- • 2,789 casos de discapacitados;
- • 11,922 no recuperados;
- • 661 casos de pruebas Papanicolau (Pap) anormales;
- • 317 casos de displasia cervical;
- • 142 casos de cáncer cervical;
- • 15,380 visitas a sala de emergencia;
- • 5,923 hospitalizaciones;
- • 287 hospitalizaciones largas;
- • 8,682 notificaciones serias.
Como típicamente sólo alrededor de 10% de los casos de reacciones adversas se informan a los cuerpos pertinentes, estas cifras están por debajo de la incidencia real. La gravedad e incidencia de este cuadro de eventos, junto a la literatura médica al respecto, es preocupante.
El propio Folleto de Información sobre Gardasil 9 de Merck (2016, págs. 9-10) enumera los siguientes posibles “eventos adversos” post-vacunación:
- •Trastornos de la sangre y del sistema linfático (anemia hemolítica autoinmune, púrpura
- •trombocitopénica idiopática, linfadenopatía);
- •trastornos respiratorios, torácicos y mediastínicos (embolia pulmonar);
- •trastornos gastrointestinales (náuseas, pancreatitis, vómitos);
- •trastornos generales y alteraciones en el lugar de administración (astenia, escalofríos, muerte, fatiga, malestar);
- •trastornos del sistema inmunológico (enfermedades autoinmunes, reacciones de hipersensibilidad incluyendo reacciones anafilácticas/anafilactoides, broncoespasmo y urticaria);
- •trastornos musculoesqueléticos y del tejido conectivo (artralgia, mialgia);
- •trastornos del sistema nervioso (encefalomielitis aguda diseminada, mareos, síndrome de Guillain-Barré, cefalea, enfermedad de las neuronas motoras, parálisis, convulsiones, síncope [incluyendo síncope asociado con movimientos tónico-clónicos y otras eventos de tipo convulsivo] que a veces resultan en caída con lesión, mielitis transversa);
- •infecciones (celulitis);
- •trastornos vasculares (trombosis venosa profunda).
Merck también advierte que no deben vacunarse con Gardasil 9 aquellas personas que hayan sufrido reacciones alérgicas a alguna dosis de Gardasil o Gardasil 9, levadura, hidroxifosfato sulfato de aluminio amorfo (AAHS) y polisorbato 80.

2. De entre las reacciones adversas indicadas, el Colegio Americano de Pediatras (2016) destaca los casos de adolescentes con insuficiencia ovárica primaria (POF) o menopausia prematura luego de vacunarse contra el VPH (Gardasil). Colafrancesco, Perricone, Tomljenovic & Shoenfeld (2013) y Little & Ward (2014) son algunos de los que han estudiado esos casos. Según el Colegio, desde 2006, “ha habido alrededor de 213 informes a VAERS sobre amenorrea, POF o menopausia prematura, 88% de los cuales se han asociado con Gardasil.” Los posibles mecanismos de acción de POF podrían ser la asociación autoinmune con el adyuvante de aluminio de la vacuna (AAHS) que potencia su respuesta – la hace más efectiva – y la toxicidad para los ovarios de otro componente, el polisorbato 80, documentada previamente en ratas. Los ensayos clínicos sobre la seguridad de Gardasil, antes de su lanzamiento comercial, usaron un placebo que contenía polisorbato 80 y un adyuvante a base de aluminio. Si tanto la vacuna como el placebo contienen polisorbato 80 y aluminio, no se pueden detectar los daños atribuibles a la vacuna propiamente. La presencia del componente de aluminio en Gardasil 9 es más del doble (500 mcg de AAHS) que en la formulación previa (Gardasil). Además, el uso de anticonceptivos hormonales puede enmascarar la disfunción ovárica, incluyendo la amenorrea y la insuficiencia ovárica. Por lo tanto, no se puede descartar categóricamente la relación causal entre la vacuna del VPH y la disfunción ovárica. Por otro lado, el “Gardasil 9 no ha sido evaluada en términos de su potencial para causar carcinogenicidad, genotoxicidad o deterioro de la fertilidad masculina” (Merck, Folleto de Información sobre Gardasil 9, 2016, pág. 12).
Estos cuestionamientos sobre el impacto potencial de la vacuna sobre el sistema reproductivo de los adolescentes son medulares para la Cultura de la Vida.
3. Además de su seguridad, también se ha cuestionado la eficacia de la vacuna contra el VPH. Gardasil 9, última versión de la vacuna, sólo “protege” frente a 9 de las 15 cepas de VPH asociadas con el cáncer cervical. Tampoco protege contra las restantes cepas del VPH, de las cuales hay más de 150. Más del 90% de las infecciones de VPH se resuelven sin tratamiento en menos de dos años. No hay suficientes estudios científicos longitudinales para validar la eficacia de la vacuna con respecto a evitar los cánceres asociados.
El riesgo de cáncer cervical es relativamente bajo [en Puerto Rico, la incidencia es de 11.4 por cada 100,000 mujeres]. Factores como fumar tabaco, la promiscuidad, infección con HIV y el uso de contraceptivos orales aumentan la probabilidad de sufrir dicho cáncer. El cáncer cervical toma de 20 a 40 años desarrollarse luego de la infección con el HPV. Aún si la vacuna fuera eficaz por ocho años, como señala el Instituto Nacional de Cáncer, ¿cómo podría entonces “eliminar” el cáncer cervical posteriormente como algunos alegan? Además, la vacuna es de dudosa eficacia si la persona ya ha contraído el VPH antes de vacunarse, o si se trata de un cáncer asociado con otras cepas de VPH (que no están entre las nueve de Gardasil 9). Vacunarse contra el VPH puede dar un falso sentido de seguridad a los jóvenes vacunados.
4. La Dra. Diane Harper, principal investigadora en el desarrollo de la vacuna contra el VPH Gardasil, ha cuestionado la eficacia y seguridad de esta vacuna, al igual que la validez de la metodología utilizada en las pruebas clínicas pre-mercadeo. Otros médicos e investigadores médicos de distintos países también han levantado su voz de alerta sobre la seguridad y la eficacia de la vacuna. Algunos de ellos son: Dr. Carlos Álvarez-Dardet, catedrático de Salud Pública de la Universidad de Alicante, expresidente de la Asociación Europea de Salud Pública y de la Sociedad Española de Salud Pública, exasesor de la Organización Mundial de la Salud y asesor sobre servicios de salud; Dra. Lucija Tomljenovic, investigadora de la neuro e inmuno-toxicidad en las vacunas de la Escuela de Medicina de la Universidad de British Columbia (Canadá); Dra. Deirdre Little, médica generalista de Australia, quien ha publicado en el BMJ; Dr. Yehuda Shoenfeld, especialista en enfermedades autoinmunes de la Escuela de Medicina de la Universidad de Tel-Aviv (Israel); Dra. Orit Pinhas-Hamiel, endocrinóloga pediátrica del Centro Médico Sheba (Israel); Dra. Abby Lippman, epidemióloga y especialista en salud de la mujer de la Universidad de McGill (Canadá); Dra. Bérengère Arnal, ginecóloga y obstetra de Bordeaux (Francia), y Dr. Manuel Martínez-Lavín, reumatólogo del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez (México).
Por lo tanto, no se puede afirmar categóricamente que hay consenso en la comunidad científica sobre la seguridad y eficacia de la vacuna contra el VPH.
5. El VPH se transmite principalmente por vía sexual. Tanto desde el punto de vista de salud física como moral y espiritual, la abstinencia y la fidelidad son la clave en la prevención del VPH. También es clave la detección temprana del cáncer. El cáncer cervical es curable en sus etapas iniciales, por lo que se recomienda someterse a pruebas regulares de Pap. De hecho, la vacuna contra el VPH no exime a las mujeres de hacerse dicha prueba.
6. Como bien lo ha expresado Monseñor Daniel Fernández Torres, Obispo de Arecibo, en sus declaraciones recientes sobre la vacunación contra el VPH: “vacunar o no a los hijos contra una enfermedad de transmisión sexual que no se transmite por el contacto común en el salón de clases debe recaer sobre los padres, como primeros educadores de sus hijos, quienes sobre todas las cosas están llamados a educarlos en los valores de la fe, la castidad, el dominio propio y la entrega mutua en el matrimonio.” En efecto, los padres, y no el estado, son los llamados a tomar decisiones vitales para la salud integral de sus hijos y a educarles debidamente al respecto.
He dedicado mi vida profesional a la práctica y a la docencia de la Pediatría. Proteger la vida humana es mi vocación como médica y como Cristiana. No puedo mantenerme al margen ante un asunto en el que están en juego tanto la calidad de vida como la vida misma de nuestros niños y adolescentes.
Sirva mi mensaje para alertar a las autoridades pertinentes sobre una iniciativa que, aunque sea bien intencionada, es de valor cuestionable y encierra graves peligros potenciales. Sirva también de exhortación a los colegas de la profesión médica y áreas aliadas para que orienten debidamente a padres y pacientes de modo que puedan tomar decisiones libres e informadas. A madres y padres, les urjo a informarse y a expresarse sobre éste y otros asuntos vitales para sus derechos parentales y el bienestar integral de sus hijos.
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Dra. Luisa E. Burgos, pediatra y exprofesora de la Escuela de Medicina Recinto de Ciencias Médicas, Universidad de Puerto Rico. Para El Visitante.
Artículo originalmente publicado en El Visitante de Puerto Rico, 30 de Julio al 5 de Agosto de 2017 y 6 al 12 de Agosto de 2017. Los reportes a VAERS citados en este artículo fueron actualizados en octubre 18, 2018.
Referencias
- Colafrancesco, S., Perricone, C., Tomljenovic, L., & Shoenfeld, Y. (2013). Human papilloma virus vaccine and primary ovarian failure: Another facet of the autoimmune/inflammatory syndrome induced by adjuvants. American Journal of Reproductive Immunology, 70(4), 309–316.
- Little, D. T., & Ward, H. R. G. (2014). Adolescent premature ovarian insufficiency following human papillomavirus vaccination: A case series seen in general practice. Journal of Investigative Medicine High Impact Case Reports, 2(4), 1-12.




