Vacunas

Bebé muere con coágulos de sangre luego de que su madre se vacunara contra el COVID

Este es el segundo informe de bebé lactante que muere luego de que su madre recibiera la vacuna del COVID. El inmunólogo viral Dr. Byram Bridle advirtió que los bebés lactantes cuyas madres han sido vacunadas corren el riesgo de contraer los “spike proteins” de COVID a través de su leche materna.

            Artículo por Celeste McGovern (LifeSiteNews). Traducido por Luis Rivera Colón.

Un bebé lactante de seis semanas se enfermó inexplicablemente con una fiebre alta luego de que su madre recibiera la vacuna contra el COVID-19, y murió semanas después con coágulos de sangre en sus “arterias severamente inflamadas”, según un informe de eventos adversos de vacunaciones enviado al gobierno de E.E.U.U.

Una mujer no identificada de 36 años de Nuevo México dijo que recibió una primera dosis de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer el 4 de junio del 2021 cuando estaba lactando a su hijo infante de seis semanas, según un informe enviado al Sistema para Reportar Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés).

“El 17 de julio, mi bebé murió”, dice el informe, el cual apareció por primera vez en el VAERS el 13 de agosto de 2021.

Coágulos de sangre, arterias inflamadas

El bebé se puso “muy enfermo con una fiebre alta” el 21 de junio por lo que le dieron tratamiento con antibióticos intravenosos durante dos semanas en el hospital ya que se asumía que era una infección bacterial.

El informe de VAERS dice que las pruebas del hospital “nunca encontraron ninguna bacteria en específico”, y dijeron que su diagnóstico era “sepsis con cultivo negativo”. Afirma que al final de su estadía de dos semanas en el hospital dio positivo al rinovirus y fue enviado a su casa.

En la casa, el bebé desarrolló más síntomas durante la semana siguiente, entre ellos, un párpado hinchado, “erupciones extrañas” y vómitos. Su madre lo volvió a llevar al hospital el 15 de julio, cuando se le diagnosticó la “enfermedad de Kawasaki atípica”. 

La Clínica Mayo describe la enfermedad de Kawasaki como una afección que afecta principalmente a los niños y que provoca hinchazón (inflamación) en las paredes de las arterias de tamaño medio de todo el cuerpo. Las arterias coronarias, que suministran sangre al músculo cardíaco, suelen ser las más afectadas, pero la enfermedad también puede afectar a los ganglios linfáticos que se hinchan durante una infección, así como a las membranas del interior de la boca, la nariz y la garganta.

La mayoría de los casos de la enfermedad de Kawasaki “suelen ser tratables y la mayoría de los niños se recuperan de la enfermedad de Kawasaki sin problemas graves”, según el sitio web de la Clínica Mayo.

Después de que el bebé fuera llevado de nuevo al hospital el 15 de julio, “falleció poco después a causa de coágulos en sus arterias gravemente inflamadas”, afirma el informe del VAERS. […]

En el informe al sistema de efectos adversos de las vacunas, la madre cuestionó el papel de la vacuna en la muerte de su bebé. “Tengo curiosidad por saber si los “spike proteins” [producidos por la vacuna] podrían haber pasado a través de la leche materna y haber provocado una respuesta inflamatoria en mi hijo. Dicen que la enfermedad de Kawasaki se presenta de forma muy similar al Síndrome Inflamatorio Multisistémico en los niños que están atendiendo en las infecciones post-COVID”, dijo.

“Sin embargo, si saben que los anticuerpos pasan por la leche materna como algo bueno, entonces ¿por qué los “spike proteins” no pasarían también por la leche materna y potencialmente causar problemas?”.

¿“Spike Proteins” en la leche materna?

En mayo, el investigador canadiense de vacunas e inmunólogo viral Dr. Byram Bridle, de la Universidad de Guelph (Ontario), advirtió que los bebés lactantes cuyas madres habían sido vacunadas corrían el riesgo de contraer los “spike proteins” de COVID a través de su leche materna.

Dr. Bridle citó un “estudio de biodistribución” de Pfizer sobre el portador de nanopartículas lipídicas de su vacuna, que demostró que los ingredientes no se quedaban cerca del lugar de la inyección en el músculo del brazo, como se pretendía, sino que se dispersaban inesperadamente por los órganos de todo el cuerpo.

En un escenario real, estas lipoproteínas liberarían ARNm que harían que las células de donde fueran tomadas produjeran “spike proteins”. Los propios “spike proteins” han sido identificados como los agentes patógenos de la enfermedad en el COVID-19.

Dr. Bridle también citó un estudio reciente en el que se detectó la proteína del SARS-CoV-2 en el plasma sanguíneo de 11 de 13 jóvenes trabajadores sanitarios que habían recibido la vacuna COVID-19 de Moderna, entre ellos tres con niveles detectables de los “spike proteins”. También se detectó una proteína de “subunidad” llamada S1, que forma parte de los “spike proteins”.

Dr. Bridle dijo que “cualquier proteína en la sangre se concentrará en la leche materna”, y “hemos encontrado pruebas de que los bebés lactantes experimentan trastornos hemorrágicos en el tracto gastrointestinal” en VAERS.

Un informe del VAERS describe a un bebé de cinco meses amamantado cuya madre recibió una segunda dosis de la vacuna de Pfizer en marzo. Al día siguiente, el bebé desarrolló una erupción y se puso “inconsolable”, se negó a mamar y desarrolló fiebre. El informe dice que el bebé fue hospitalizado con un diagnóstico de púrpura trombocitopénica trombótica, un raro trastorno sanguíneo en el que se forman coágulos en pequeños vasos sanguíneos de todo el cuerpo. El bebé murió.

Este artículo se publicó originalmente en LifeSiteNews bajo el título Nursing baby died with blood clots, inflamed arteries following mother’s Pfizer shot, VAERS report says, Se reimprime bajo licencia Creative Commons. Traducido por Luis Rivera Colón.

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