Sacerdote denuncia a líderes religiosos que apoyan mandatos de vacunas “injustos” que “violan” los derechos humanos

”Aquí es donde veo el fracaso de la respuesta actual a la crisis del COVID-19: los no vacunados se han convertido en el blanco de la injusticia, la hostilidad y la agresión, privándoles de sus derechos humanos básicos”.
Artículo por Nick Marmalejo (LifeSiteNews). Traducido por Luis Rivera Colón. Editado por Fieles a la Verdad.
Un sacerdote católico dijo que la opresión de las personas no vacunadas mediante el uso de mandatos de vacunación supone crímenes contra la humanidad y viola las enseñanzas de la Iglesia Católica.
“Aquí es donde veo el fracaso de la respuesta actual a la crisis del COVID-19: Los no vacunados se han convertido en el blanco de la injusticia, la hostilidad y la agresión, privándoles de sus derechos humanos básicos”, dijo el Padre Daniel Nolan, de la parroquia de Nuestra Señora del Monte Carmelo en Colorado. “Ningún grupo de ningún tipo puede ser excluido de los derechos humanos básicos, ni siquiera el grupo social de los no vacunados”.
P. Nolan dijo que uno de los documentos del Vaticano II, Gaudium et Spes, articula los derechos fundamentales e inviolables de cada persona que deben ser salvaguardados en una sociedad civil. También señaló que la Iglesia católica enseña que tiene el deber de proteger a las personas y sus derechos, por lo que el Evangelio le obliga a pronunciarse contra la discriminación inescrupulosa que se está perpetrando contra las personas no vacunadas.
“En nombre de la salud pública, se han destruido las vidas y los medios de subsistencia de las personas, se ha puesto fin a su empleo, se ha invadido su intimidad, se han aplastado sus libertades, se ha eliminado su dignidad, se han reducido sus oportunidades y se ha suprimido su calidad de vida, todo ello porque no obedecen las órdenes de su gobierno”.
“Esta es la verdadera crisis”, continuó.
P. Nolan observó que se ha emprendido una “campaña del miedo” en el mundo para crear un clima en el que la gente acepte compromisos que normalmente no aceptarían en tiempos más tranquilos. El resultado de este mensaje es que la humanidad adopte las vacunas experimentales COVID-19 como una “cura para todo, la panacea que resolverá todos nuestros problemas”.
Sin embargo, P. Nolan describió la realidad subyacente de esta propuesta como muy diferente: “Veo medidas irresponsables, poco éticas e injustas impuestas a una población que no está dispuesta a ello”, medidas basadas en un “torrente de mentiras”, que consisten en “contradicciones, la ofuscación de los hechos, la tergiversación de la verdad, grandes exageraciones”.
“Y luego nos dijeron que las vacunas son necesarias. Para todos y en todas partes”.
A pesar de que la inmunidad natural al COVID-19 es superior a la de las nuevas vacunas, de la preocupación por las reacciones alérgicas y otras reacciones a las inoculaciones contaminadas por el aborto, y de la creciente cantidad de los denominados casos de contagio entre los vacunados, P. Nolan dijo que los dirigentes se niegan a considerar la posibilidad de desviarse del camino de la vacunación universal.
“Se han producido más de 10,000 muertes causadas por la vacuna, 30,000 discapacidades permanentes, 80,000 lesiones graves y cientos de miles de efectos adversos”, continuó. “A pesar de que un número cada vez mayor de niños sufre enfermedades cardíacas e incluso la muerte debido a la vacuna, todo lo que oímos es: ‘Todos deben ser vacunados'”.
Nolan subrayó la gravedad de las medidas draconianas contra los no vacunados leyendo una carta del 25 de agosto de 2021 de un grupo de supervivientes del Holocausto a la Agencia Europea de Medicamentos:
Nosotros, los supervivientes de las atrocidades cometidas contra la humanidad durante la Segunda Guerra Mundial, nos sentimos obligados a seguir nuestra conciencia y escribir esta carta.
Es evidente para nosotros que otro holocausto de mayor magnitud está teniendo lugar ante nuestros ojos.
Le pedimos que detenga inmediatamente este experimento impío sobre la humanidad.
La mayoría de la población mundial aún no se da cuenta de lo que está sucediendo, ya que la magnitud de un crimen organizado como este está más allá de su alcance de experiencia.
Sin embargo, nosotros sí lo sabemos.
Además de los actuales abusos del gobierno y los males sociales que sufren los no vacunados, P. Nolan también se refirió a la complicidad de la Iglesia Católica.
“No sólo es bastante vergonzoso que la Iglesia Católica se mantuviera al margen y no dijera nada cuando se producían estas injusticias, sino que se ha atrevido a unirse a ellas”.
“En varias diócesis del mundo se ha prohibido a los no vacunados recibir los sacramentos, se les ha prohibido el culto a Dios Todopoderoso, se les ha prohibido asistir a la Misa dominical, recibir la eucaristía, cumplir con su obligación dominical, recibir el perdón de sus pecados en el confesionario.”
“La Sagrada Escritura nos dice que sólo hay un pecado imperdonable, el Pecado contra el Espíritu Santo”, continuó. “Pero aparentemente algunos líderes de la Iglesia han descubierto un nuevo pecado imperdonable: negarse a vacunarse”.
Para terminar, P. Nolan pidió a los fieles que recen para que los obispos y sacerdotes tengan el valor de denunciar la persecución de un segmento de la sociedad, para que no se repita el horror de los campos de concentración.
“Por eso rezo, y os ruego que os unáis a mis oraciones, para que más sacerdotes y más obispos se despierten a la realidad de lo que está ocurriendo en nuestro mundo en estos momentos y hablen en contra. No se puede permitir que continúen estas violaciones de los derechos humanos. Es precisamente en tiempos como estos cuando surge la tiranía y la Iglesia lo permite”.
Este artículo se publicó originalmente en LifeSiteNews bajo el título FSSP priest slams church leaders who support ‘unjust’ vaccine mandates that ‘violate’ human rights. Se reimprime bajo licencia Creative Commons. Traducido por Luis Rivera Colón.




