Ley y Política

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POR NUESTRA NIÑEZ NUESTRA FAMILIA

Por Dr. César A. Vázquez Muñiz, portavoz
21 marzo, 2013

El reciente caso de adopción decidido por el Tribunal Supremo muestra que,
en última instancia, lo que está en juego es nuestra niñez. Todo lo que se
establezca a nivel de “política publica”, o a nivel de las leyes va a
afectar a los niños, particularmente a través de la educación. La educación
comunica ideas, cambia actitudes y promueve conductas. La pregunta es ¿qué
conductas queremos promover en nuestros niños? La llamada búsqueda de
derechos humanos lo que pretende es normalizar conductas como el
homosexualismo, el lesbianismo, el bisexualismo y otras ante la sociedad.
Lo que se busca es que nosotros digamos que estas conductas son normales,
correctas y buenas, que se las enseñemos a los niños y que estigmaticemos y
silenciemos a los que no están de acuerdo.

Las estrategias para lograr esto son múltiples. La primera consiste en
inundar la cultura con estas conductas para que las personas desarrollen
tolerancia. Para esto los medios de comunicación y en particular el Nuevo
Día, Primera Hora y Univisión se han prestado. Es obvia la cubierta
constante, amplia y positiva que se le da a aquellos que son ejemplo de
estas conductas. Esta es la segunda estrategia. La exaltación de figuras
homosexuales que tengan arraigo en la población por sus logros en alguna
área en particular. ¿Qué tiene que ver lo que se hace con alguna parte del
cuerpo en la cama con lo que se logra como artista, político o deportista?

La tercera estrategia es imponer estas ideas al resto de la sociedad a
través del gobierno, la legislatura y de los tribunales. Los múltiples
proyectos de ley radicados en relación a estos temas son ejemplo vivo de
esto. Tantos problemas que como pueblo tenemos y que pensábamos que iban a
ser atacados desde el inicio. Como muchos populares nos dijeron en la
manifestación del 18 frente al Capitolio: “Voté por ellos para que
resolvieran la criminalidad, el desempleo y la deserción escolar. No para
que trastearan con el matrimonio y la familia.” Lo mas prominente ahora es
la obsesión de nuestro gobernador en “eliminar los vestigios de trato
desigual a base de sexo, orientación sexual o género en nuestro
ordenamiento y atemperar el ordenamiento jurídico al mandato de igualdad e
igual trato dispuesto en la Constitución”. Todo eso significa que va a usar
todo el aparato de gobierno para endilgarle al pueblo estas conductas que
la mayoría rechaza. Las leyes de adopción no discriminan respecto a sexo.
Tratan a la mujer igual que al hombre. Si así piensan vayan a la calle
Chardón pues esto sería una causal de acción a nivel federal. Sobre el
trato desigual, los puertorriqueños piensan que dos hombres o dos mujeres
no es lo mismo que un hombre y una mujer. Sr. Gobernador ¡no es lo mismo!
Ese es precisamente el asunto en controversia. La orientación sexual, para
empezar, no está definida legalmente, como tampoco lo está el concepto de
género y además no son causales de acción. Por último la política publica
tiene que estar enmarcada en el ordenamiento jurídico vigente. Lo contrario
es violar el juramento de defender la Constitución y la ley. Usted y su
sastre jurídico, la Procuradora General, están faltando a su deber
ministerial… pero sobretodo están poniendo en peligro nuestros niños.
¿Dónde están los populares que todavía tienen vergüenza? ¡Muñoz debe estar
estremeciéndose en la tumba!

¿Qué nos queda? Nos quedan 5, tal vez 6, a lo sumo 7 jueces del Supremo con
vergüenza. Saben que fueron nombrados para interpretar la ley establecida
por la legislatura, no para imponer su particular visión desde el estrado.
Hacer esto último es violentar la separación de poderes y traicionar su
juramento. Es imponer su criterio personal por encima de aquellos que
fueron electos para representar al pueblo. ¿Qué importa lo que diga el
ejecutivo? La ley la establece el legislativo y dado que la adopción no es
un derecho constitucional fundamental el criterio apropiado es el racional.

¿Qué nos queda? Nos quedan la multitud que fue el 8, los muchos que no
pudieron llegar y los mas que estaban allí en su espíritu. Están esperando
la próxima convocatoria para que los que no quisieron escuchar, escuchen la
voluntad del pueblo. Nos queda el amor por nuestro hijos. Nos queda la
verdad. ¿Y por qué no decirlo? Nos queda Dios…quien escribió su voluntad en
el diseño del cuerpo humano. El que tenga oídos para oír.. De paso,
exigimos el referéndum para elevar el matrimonio a rango constitucional.

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