Hungría defiende el matrimonio y la familia en la Constitución

El Parlamento aprobó por mayoría de 2/3 la Novena Enmienda de la Constitución, que establece que Hungría protege la educación cristiana y “el derecho de los niños a una identidad correspondiente a su sexo al nacer”. “La madre es una mujer, el padre es un hombre.” Así se reafirma la ley natural, opuesta a la ideología LGBT. Y la UE sigue atacando al gobierno de Orban.

Artículo por Luca Volontè (La Nuova Bussola Quotidiana). Traducido por Luis Rivera Colón.

Hungría confirma en su Constitución lo que es obvio y natural: la familia está formada por una madre y un padre, los hijos nacen varones o mujeres. Esperábamos un premio unánime para un país que defiende la naturaleza humana y la familia natural sin duda alguna. En cambio, confirmando lo ideológicamente peligrosos que son los defensores de una Europa LGBT y “verde”, no faltaron las críticas al [Primer Ministro de Hungría Viktor] Orban.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, a 24 horas de la decisión de Budapest, ha sancionado a Hungría en materia de inmigración. No, esto no es una simple coincidencia. Si alguien nos hubiera dicho hace sólo 10-15 años que sería necesario introducir estos simples hechos de la naturaleza en las leyes y constituciones, le habríamos aconsejado que se sometiera a un examen psiquiátrico exhaustivo. Vivimos en la época de los herejes, profetizada por Chesterton hace 100 años: “La gran marcha de la destrucción intelectual continuará. Todo será negado. Se encenderán fuegos para testificar que dos y dos son cuatro. Se desenvainarán las espadas para probar que las hojas son verdes en verano. Nos encontraremos defendiendo no sólo las increíbles virtudes y la increíble significación de la vida humana, sino algo aún más increíble: este inmenso e imposible universo que nos mira a la cara”.

En los comentarios de ayer (20 de diciembre, ndr) en la prensa de izquierda (Repubblica), llegan incluso a maravillarse porque Orban habría impuesto una ley que define a la familia como “sólo heterosexual”; se le ataca porque “prohíbe las adopciones homosexuales” (Deutsche Welle), y se burlan de él porque la definición de hombre y mujer sería “anti-LGBTI” (Le Monde). El pecado de Orban es recordar las pruebas científicas fundamentales sobre la naturaleza biológica humana y la procreación natural, fruto del amor de un hombre y una mujer.

Pues bien, el 15 de diciembre, Hungría aprobó la Novena Enmienda Constitucional, que dice: “Todo niño tiene derecho a la protección y al cuidado necesarios para su adecuado desarrollo físico, intelectual y moral. Hungría protege el derecho de los niños a una identidad correspondiente a su sexo al nacer y les garantiza una educación que refleje los valores basados en la identidad constitucional húngara y la cultura cristiana (…). Los lazos familiares se basan en el matrimonio y la relación entre padres e hijos. La madre es una mujer, el padre es un hombre”.

La enmienda presentada y apoyada por el gobierno y la mayoría de 2/3 del Parlamento fue aprobada por 134 votos a favor, 45 en contra y 5 abstenciones. En el informe explicativo que acompaña al texto de la enmienda podría leerse que “la ideología occidental está cambiando (para peor) de una manera que requiere garantizar el derecho del niño a identificarse de acuerdo con su género al nacer, a fin de protegerlo de las intervenciones mentales o biológicas que afectan a su bienestar físico y mental”. Criar a los niños de acuerdo con la “identidad constitucional y la cultura cristiana” de Hungría brinda a las nuevas generaciones la posibilidad de conocer la identidad húngara y proteger su soberanía y el papel nacional del cristianismo. La enmienda constitucional entró en vigor al día siguiente de su promulgación.

El texto votado el martes 15 de diciembre [2020] había sido presentado el 10 de noviembre por la Ministra de Justicia Judit Varga. De hecho, el texto aprobado y las recientes medidas legislativas sobre la adopción prohibirán la posibilidad de que las parejas homosexuales adopten niños en Hungría. La elección húngara es clara y totalmente en línea con el programa electoral que Orban, desde hace 10 años, sostiene. El pasado 19 de octubre, en un discurso público que se publicó en la prensa internacional, el propio Orban había reiterado que su gobierno quiere promover la antropología cristiana y una democracia basada en los principios cristianos, en lugar de un liberalismo que se está convirtiendo en totalitarismo del libertinaje. Por estos discursos públicos y por las medidas pro-familia promovidas por el gobierno, este país es objeto de críticas, amenazas y todo intento (lícito e ilícito) de sanción y censura. Las constantes acusaciones y chantajes por parte de la Comisión, actitudes que incluso surgieron durante el debate parlamentario del 16 de diciembre en Bruselas, se deben al consenso y a la determinación con que Hungría (y en menor medida, Polonia) promueve su identidad cristiana y su derecho natural.

Los ataques de los últimos días por parte de la Comisionada Europea de Derechos Humanos, Dunja Mijatovic, contra los gobernantes polacos, acusados de ser contrarios a la ideología LGBT, y aquellos frecuentes de las Comisionadas Europeas Vera Jourová y Helena Dalli contra Orban, confirman que Hungría y Polonia van por buen camino. Ejemplar fue el debate y la votación en el Parlamento Europeo del miércoles 16 de diciembre, en el que, además de las firmes reafirmaciones de la Presidenta von der Leyen sobre una (imposible) aplicación de la subordinación de la ayuda económica al llamado “estado de derecho”, hubo intervenciones alternas de diputados de todos los partidos, la gran mayoría de los cuales (con las excelentes excepciones de Antonio Tajani del PPE y Carlo Fidanza de Fratelli d’Italia) se interesaron exclusivamente en insultar a Hungría y a Orban. Un espectáculo indecente que muestra un desprecio absoluto por las necesidades y dificultades reales de decenas de millones de ciudadanos y empresas europeas al extremo. En particular, los socialistas, los liberales, los izquierdistas y los verdes han prodigado sus esfuerzos sólo en las cuestiones de las sanciones contra Orban y la futura construcción de la nueva Europa LGBT y verde.

En la votación expresa, se aprobó el texto decidido por el Consejo Europeo la semana pasada: 695 votantes, 496 a favor, 134 en contra y 65 abstenciones. El llamado de Soros a rechazar el acuerdo no fue aceptado,y a partir de los próximos meses será más fácil identificar a los diputados que estarán interesados en recibir las órdenes del magnate.

El 1 de diciembre de 2013 Croacia, pocos meses después de su adhesión a la Unión Europea, decidió mediante un referéndum apoyado por el 65% de su población definir en su Constitución el significado de matrimonio y familia. Siete años más tarde, Hungría también decide especificar mejor en su texto fundamental lo que son el matrimonio, la familia y la sexualidad biológica. Debemos agradecer una vez más a los pueblos europeos que, tras sufrir la tiranía ideológica y las terribles pruebas del comunismo, se rebelan con fuerza contra los peligros del pensamiento único, tan antinatural como opresivo.

Artículo por Luca Volontè, publicado originalmente bajo el título: L’Ungheria difende matrimonio e famiglia nella Costituzione en el sitio web La Nuova Bussola Quotidiana. Traducido por Luis Rivera Colón.

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