¿Es cierto que algunos medicamentos están contaminados con aborto al igual que vacunas COVID?

Nuestra posición de conciencia se basa en si los medicamentos en cuestión se desarrollaron utilizando células derivadas de abortos. No se basa en si equipos aleatorios de científicos deciden décadas después que quieren hacer pruebas inmorales utilizando estos medicamentos.
Artículo por John-Henry Westen LifeSiteNews. Traducido por Luis Rivera Colón.
En las últimas semanas, hemos visto una lista que circula de productos médicos que supuestamente están contaminados por el mal del aborto al igual que las vacunas COVID – específicamente por la línea celular fetal HEK-293, que se derivó de un aborto en 1973. Esta lista incluye varios medicamentos cotidianos, y también tratamientos para el COVID como la ivermectina y la hidroxicloroquina.
Dejemos de lado, por ahora, el debate moral sobre las vacunas contaminadas por el aborto. Dejemos a un lado la miocarditis, los “spike proteins”, el ARNm, los coágulos de sangre, los accidentes cerebrovasculares y todos los demás problemas de salud asociados a estas ‘vacunas’ experimentales del COVID que han provocado la muerte de cientos de miles de personas que las han recibido. Dejemos de lado el “Great Reset”, los pasaportes de vacunas y todas estas cosas. Centrémonos sólo en esta afirmación, la de que la ivermectina y varios medicamentos de uso cotidiano hacen uso de células fetales abortadas del mismo modo que las vacunas de COVID.
Es obvio lo que los compiladores de esta lista están tratando de hacer: “Ustedes aceptan estos medicamentos”, nos dicen a nosotros. “Y, sin embargo, hacen un escándalo con las vacunas. Sois unos hipócritas”. Pues bien, echemos un vistazo a las pruebas presentadas en esta lista, para estas afirmaciones.
Tal vez la afirmación más impactante sea que las células HEK-293 se utilizaron en la producción de ibuprofeno, un analgésico muy utilizado que se inventó en 1961. Pero, ¿es esto cierto? El estudio de 2018 citado en la lista como prueba de esta afirmación se llama “El efecto de la aspirina y el ibuprofeno en la proliferación de las células de cáncer de cuello uterino en comparación con las células no cancerosas (HEK 293) en medio de cultivo celular.” Se trata de un estudio realizado por un académico que trabaja en Hungría e Irán. Este académico estaba investigando los efectos de la aspirina y el ibuprofeno en dos tipos de células: células de cáncer cervical y células fetales HEK-293. No se nos da un número de página específico, así que tú y yo debemos creer que un estudio académico de 10 páginas, con un título irrelevante, trata de demostrar que el ibuprofeno se produjo con células fetales abortadas. Lo siento, pero esto no tiene sentido. No veo ninguna razón para pensar otra cosa que no sea que este estudio es sobre tratamientos para el cáncer de cuello de útero, no sobre el ibuprofeno. E incluso si se trató de probar el ibuprofeno con células fetales, tal vez porque algunos científicos independientes en algún lugar estaban especulando sobre un vínculo entre él y el cáncer, ¿cómo es esto comparable a las pruebas preparatorias necesarias para llevar el medicamento al mercado? De todos modos, recuerda que el ibuprofeno fue descubierto en 1961. ¿Cómo podría haber sido desarrollado utilizando células fetales de un aborto en 1973 o estar contaminado por una investigación tan independiente en 2018?
Nuestra posición de conciencia se basa en si los medicamentos en cuestión se desarrollaron utilizando células derivadas de abortos. No se basa en si equipos aleatorios de científicos deciden décadas después que quieren hacer pruebas inmorales utilizando estos medicamentos. En el caso de las pruebas de desarrollo o preparatorias, el medicamento podría no existir sin el uso inmoral de estas células, y esa es la cuestión. Pero si otros científicos, de forma independiente, realizan este tipo de investigación años después, es totalmente diferente.
Qué malinterpretación de nuestra posición, qué falso paralelismo y qué fracaso de la lógica. “De acuerdo”, se podría decir. “Han incluido una mala referencia. Pero el resto de la lista se mantiene”. Veamos.
La penicilina se descubrió en 1928 y es uno de los antibióticos más comunes, y esto también aparece en dicha lista. Quizá se pregunte de nuevo: ¿cómo es posible que un medicamento descubierto en 1928 haya utilizado células HEK-293 procedentes de un aborto en 1973? Es una buena pregunta, pero quizás haya una respuesta. ¿Quizás se hace de forma diferente hoy en día? Sí, tal vez. Veamos qué pruebas nos dan para ello. El estudio de 2017 que se ofrece aquí -realizado por la Asociación Americana del Corazón- investiga si la penicilina provoca riesgo de problemas cardíacos repentinos y “muerte cardíaca.” En este estudio sí se utilizaron células fetales. Pero de nuevo: ¿Qué tienen que ver las pruebas realizadas en 2017 con un medicamento que existe desde hace décadas y que fue desarrollado mucho antes de que existiera el HEK-293? Recuerde, la afirmación aquí es que las células fetales se utilizaron “en el desarrollo” de los ejemplos dados. […]
Medicamentos contra el COVID-19
Sigamos adelante y veamos los medicamentos contra el COVID-19 mencionados. Aquí la afirmación es diferente: en lugar de decir que estos medicamentos se desarrollaron utilizando células fetales, esta lista se limita a afirmar que estos medicamentos “están relacionados con el uso de [la] línea celular HEK-293”. Destaca la hidroxicloroquina y la ivermectina.
Es interesante que sólo afirme que están “relacionados” con estas líneas celulares. […] ¿Qué significa este término eufemístico “relacionados” en este contexto? Si no estuviéramos ya en guardia, por lo que hemos visto hasta ahora, podríamos suponer que significa que los medicamentos contienen o fueron desarrollados con células fetales abortadas. Pero veamos las pruebas que nos ofrece esta lista. Empecemos con la hidroxicloroquina.
La hidroxicloroquina apareció en la conciencia pública reciente como un medicamento anti-COVID a principios de los lockdowns. Es un medicamento contra la malaria y fue aprobado por primera vez por los EE.UU. en 1955 – por lo que, una vez más, no podemos dejar de preguntarnos cómo un medicamento tan antiguo podría estar “relacionados” con las líneas de células fetales de 1973. ¿Qué dicen las pruebas aportadas? Bueno, el estudio de 2016 citado investiga si la hidroxicloroquina y la cloroquina pueden provocar problemas de vista. Y es cierto que estos científicos -asociados a la Asociación Americana de Farmacéuticos- realizaron sus experimentos utilizando HEK-293. Lo cual, por supuesto, deploramos. Pero… ¿es esto realmente “una conexión” con la hidroxicloroquina en sí misma? ¿Es relevante para su producción o desarrollo? No, no lo es. Es una investigación independiente llevada a cabo por científicos independientes. Así que una vez más: otra nota a pie de página irrelevante y otra referencia defectuosa. ¿Qué pasa con esta lista?
El debate no funciona así. Si los compiladores de esta lista quieren hacer afirmaciones como ésta, tienen que respaldarlas con citas directas o referencias de páginas específicas, y no limitarse a señalar textos muy técnicos como éste y decir: “Está en alguna parte”, y esperar que nos dejemos impresionar por toda la jerga científica. Así pues, nos encontramos con referencias defectuosas, cuatro notas a pie de página que no aportan ninguna prueba clara de que los medicamentos acusados hayan utilizado en su producción células fetales de bebés abortados. Teniendo en cuenta lo poco fiable que ha resultado esta lista hasta ahora, ¿qué fiabilidad creemos que tendrá la ivermectina?
La ivermectina se descubrió en 1975 y se autorizó su uso médico en 1981. No necesitamos entrar en el hecho de que se ha descrito como un “medicamento milagroso” o que sus inventores recibieron el Premio Nobel por ello en 2015, ni siquiera entrar en la cuestión de si afecta al COVID-19. Sigamos centrados en si se utilizaron células fetales en su producción. Bueno… empezamos mal, cuando vemos que el estudio aportado fue de nuevo por una universidad alemana, y décadas después de que el medicamento saliera al mercado. El estudio en sí analiza la ivermectina y los receptores celulares. Menciona 24 veces las células HEK, pero en ningún momento sugiere siquiera que la ivermectina se haya producido con líneas celulares fetales. Una vez más, un equipo independiente de científicos -no los fabricantes ni los desarrolladores- decidió hacer una investigación relacionada con la ivermectina de forma inmoral, y se espera que creamos que esto contamina el propio medicamento.
Una vez más, esta lista hace una afirmación sobre un medicamento y las células fetales, una afirmación que no está respaldada por la referencia dada. Esto hace que uno se pregunte, ¿cómo se elaboró esta lista de referencias ¿Alguien utilizó un motor de búsqueda, buscando los nombres de medicamentos comunes con la palabra “HEK-293” añadida, y tomó las referencias sin comprobarlas? ¿Se supone que nosotros, que no somos médicos, debemos ver toda la jerga médica y suponer que las notas a pie de página son correctas?
Sabemos que las vacunas COVID en cuestión, y otros tratamientos médicos, o bien contienen células fetales abortadas, o bien fueron desarrolladas en estas líneas celulares, o bien se realizaron pruebas preparatorias esenciales utilizando dichas células. A esto nos referimos cuando decimos que están contaminados por el aborto. Pero si grupos independientes de científicos deciden hacer sus propios proyectos de investigación sobre estos medicamentos -a veces décadas después- y deciden utilizar células derivadas del aborto, es un asunto completamente diferente. Por supuesto que lo deploramos. Pero no es que un equipo independiente de investigadores contamine de alguna manera el propio medicamento. […]
Este artículo se publicó originalmente en LifeSiteNews bajo el título Is it true that ivermectin and hydroxychloroquine are abortion-tainted just like COVID jabs?. Se reimprime bajo licencia Creative Commons. Traducido por Luis Rivera Colón. Editado por Fieles a la Verdad.




