Diócesis de Arecibo presente en marcha contra el PS 184 y 185


Feligreses de la Diócesis de Arecibo junto al Padre Jorge Yamil Morales asistieron a la marcha en contra de los nefastos proyectos 184 y 185 que impondrían la ideología de género y violentarían nuestras libertades. La marcha, convocada por Morality in Media, se realizó ayer frente a las escalinatas del Capitolio, mientras se celebraban las primeras vistas públicas del P.S. 184. En una carta reciente, el obispo de Arecibo denunció que dichos proyectos pretenden “imponer una ideología que a quien más daño les hace es a nuestros niños y que le quita a los padres que quieren su mejor bienestar cualquier oportunidad de protegerlos.”
El P.S. 184 prohibiría las terapias de conversión a menores; es decir, “cualquier esfuerzo o tratamiento dirigido a cambiar el comportamiento corporal, expresiones o la orientación sexual de un individuo, así como eliminar o reducir atracciones románticas o sexuales o sentimientos hacia individuos del mismo género” (pág. 7). De convertirse en ley, el P.S. 184 considerará las terapias de conversión como “maltrato” (pág. 7). Cualquiera que las ofrezca “incurrirá en conducta poco profesional y estará sujeto a aquellas medidas disciplinarias establecidas por la Junta Examinadora correspondiente” (págs. 9-10). Además, el Artículo 41 del proyecto dispone que “[p]ara brindar cualquier tratamiento médico, excepto intervención quirúrgica, a un menor, no será necesaria la autorización de los padres […]”. ¿Incluye “cualquier tratamiento médico” la administración de hormonas y terapia sicológica para “reasignar el sexo” del menor?
El P.S. 185, por su parte, declararía un “estado de emergencia estatal por la violencia de género.” Con ello, impondría la educación de género en todas las agencias gubernamentales y reconocería “legitimación activa a cualquier persona, entidad o grupo de interés cuya misión sea la defensa de los derechos de las mujeres en todas sus diversidades, de la comunidad LGBTTIQ+ y/o el repudio a la violencia de género, en contra de cualquier acción u omisión del Gobierno de Puerto Rico en contra de los propósitos o disposiciones de esta Ley.” Establecería, “en coordinación con el Departamento de Educación, un programa de enseñanza dirigido a promover la equidad por género, la prevención de las diversas manifestaciones de la violencia de género y sus interseccionalidades, los derechos humanos y la valorización de las diversidades en las escuelas públicas de Puerto Rico” (pág. 37).
En su carta a los legisladores, el obispo de Arecibo, Monseñor Daniel Fernández Torres, manifestó su oposición a ambos proyectos. Destacó que la ideología de género “persigue a la religión, encarcela a los creyentes por su fe.” Entre otras razones, el Monseñor Fernández Torres señaló:
“¿Es delito ser cristiano en Puerto Rico? En efecto lo es cuando se pretende imponer, so pena de acusaciones de “maltrato institucional”, que nuestras instituciones religiosas enseñen algo que es intrínsecamente contrario a la fe, la biología y la razón humana. Cuando se pretende acusar de “maltrato” a los padres con convicciones que hagan “cualquier esfuerzo” por transmitir a sus hijos la verdad sobre la naturaleza humana, iluminada por la fe, en efecto lo es. Cuando se pretende quitar la licencia a todos los profesionales de la salud que, fundamentados en una real discrepancia médica sostenida por la ciencia y la biología, difieran de la ideología dominante, en efecto, se está persiguiendo, encarcelando, atropellando a un gran sector de la sociedad por su manera de pensar. Cuando incluso te arriesgas a ser procesado legalmente por la labor voluntaria que realizas en instituciones sin fines de lucro de base de fe y se obliga a actuar en contra de las convicciones religiosas más profundas, se trata de una persecución religiosa.
Esta será la consecuencia real de la aprobación de los Proyectos del Senado 184 y 185. […] [L]a ideología de géneros (bajo el eufemismo de “perspectiva de género”) contradice la ciencia y la razón humana, pues el ser humano es por naturaleza sexuado, biológicamente, no simbólicamente. La fe en este caso da sentido trascendente a un dato científicamente comprobable: el ser humano, sexuado por naturaleza, ha sido creado de este modo y con la libertad de amar, para poder reflejar la imagen de Dios al mundo como persona y comunión de personas en la familia humana. La unión del hombre y la mujer es imagen de la comunión de amor que vive Dios mismo, trino y uno. La procreación de los hijos los hace partícipes en la obra creadora de Dios, quien lo creó todo por amor.
La ideología de género no sólo pretende silenciar la fe, sino además imponer la creencia de que el sexo es algo simbólico, de lo que se puede disponer libremente sin consecuencias, siempre y cuando se imponga en toda la sociedad esta manera de pensar y se silencie a todos los cristianos o a todo el que no esté de acuerdo con semejante creencia, que exige renunciar a la lógica. La ideología de géneros extrapola la lucha de clases marxistas al escenario familiar, para crear una lucha entre el hombre como opresor y la mujer como oprimida, en la que la única salida sea liberarse de las clases sexuales hombre-mujer. En su afán por deshacerse de la heterosexualidad y de todo lo que piensan que la sociedad impuso, obvian todo el fundamento científico del ser humano como ser sexuado e intentan silenciar toda opinión médica que discrepe. Como toda ideología marxista, persigue la religión, encarcela a los creyentes por su fe.Esto no es la defensa de un grupo, es la persecución activa y abierta del otro. Los que pagan las consecuencias son los niños.
Esto es lo que pretenden hacer los Proyectos del Senado 184 y 185, imponer una ideología que a quien más daño les hace es a nuestros niños y que le quita a los padres que quieren su mejor bienestar cualquier oportunidad de protegerlos.” […] [énfasis añadido]




