Libertad Religiosa: Legado que Debemos Dejar a Nuestros Hijos

Vivimos en un momento histórico en el que es deber de todo padre, madre, educador, y líder religioso defender los derechos más fundamentales que por tantos años dimos por sentado, como son como el derecho a la libertad de expresión y religión, y el derecho natural de los padres a educar sus hijos. Si continuamos dormidos en nuestra zona de comodidad, creyendo que podemos vivir una fe tibia en el ámbito privado y círculo pequeño de amigos, despertaremos en un Puerto Rico en el que ni tan siquiera podremos disfrutar del derecho de dar una razón para nuestra fe, de proclamar públicamente la razón de nuestra alegría, o de educar en la fe Cristiana a nuestros propios hijos.
Bajo el politizado eufemismo de “separación entre Iglesia-Estado,” “tolerancia,” “no discriminen,” “derechos para todos,” “equidad de género,” “derechos reproductivos,” “educación sexual,” etc., se está persiguiendo y silenciando a los Cristianos. Se nos pretende obligar a prestar servicios en prácticas que directamente violentan nuestras conciencias, como pagar o vender contraceptivos y drogas abortivas, o celebrar una boda entre personas del mismo sexo. Esto no es paranoia o producto de la imaginación. Estamos hablando de casos reales como, por ejemplo, las religiosas Little Sisters of the Poor, floristas, panaderos, fotógrafos, pastores, sacerdotes, etc. Por medio de las leyes y la educación tanto en el ámbito público como privado, se pretende un cambio sociocultural que rechace los valores Judeo-Cristianos y los re-evalúe conforme a las ideologías del momento.
El derecho a la libertad religiosa en el cual se basó la Constitución Americana—un derecho que ayudó a muchas personas de otros países, quienes recibieron acogida en Estados Unidos cuando regímenes totalitarios les perseguían— se está violentando. Lo que ha sido tan natural, y hasta una moda para muchos, como llevar una cruz o un rosario en el cuello, está empezando a ser un acto heroico de fe.
Con el Proyecto de la Cámara 1018 se nos está presentando una pequeña oportunidad de proteger la libertad religiosa en Puerto Rico. Si no defiendes tu derecho a la libertad religiosa, ¿qué legado le vas a dejar a tus hijos? ¿No es acaso el derecho a profesar su fe, a amar a Cristo según la vocación a la que ha sido llamado, lo mejor que le puedes dejar? ¿Vas a esperar a que tu negocio o sacerdote o maestro sea demandado por “discrimen” cuando solamente estén actuando conforme a su fe? Cuando el estado quiera encausarte por tu fe u obligar a tus hijos a recibir una educación contraria a tus valores, ¿aceptarás que eres un seguidor de Cristo, o lo negarás?
Boricua, la hora llegó. No podemos seguir ignorando la realidad del momento histórico en el que vivimos y el deber moral que tenemos ante Dios y nuestros hijos. Muestra tu apoyo al PC 1018, Contacta a los legisladores por las redes sociales. Comparte esta información con tus amigos. Ora por Puerto Rico.
No te dejes engañar por los medios de comunicación seculares que desde hace años le declararon la guerra a la religión y valores Judeo-Cristianos. Protege a tus hijos de lo que ven y escuchan, de los ídolos que siguen. Enséñales por medio de tu ejemplo y palabras el Evangelio que Cristo nos enseñó. Pase lo que pase nos acompañará la alegría de que dimos nuestro máximo cuando pudimos. Tendremos el consuelo de que, aunque el mundo y sus grandes fuentes de dinero se venían contra nosotros, confiamos en Cristo, perseverando hasta al final en la proclamación de nuestra fe, la causa de nuestra esperanza y alegría.
llegará un tiempo en que los hombres ya no soportarán la sana doctrina, sino que se buscarán maestros a su gusto, hábiles en captar su atención; cerrarán los oídos a la verdad y se volverán hacia puros cuentos (2 Timoteo 4: 3-4).




