Religión y Filosofía

La suprema pregunta

Por P. Mateo Mateo

1 de abril de 2006

Dios, antes y ahora, seguirá siendo la suprema pregunta, el supremo misterio. Los incrédulos agresivos cubrieron los pueblos de sangre de mártires. Luego vinieron los filósofos y los ideólogos ateos e intentaron negar su existencia y eliminar el mismo concepto de Dios. Fracasaron. Más tarde llegaron los insultos, las burlas, los sarcasmos a los creyentes… Los enemigos de Dios prefieren hacer apóstatas más que mártires. Quieren reemplazar el evangelio por novelas pseudorreligiosas.

En este puente de siglo apuntan los nuevos sistemas del silencio, Dios ni existe, ni se hable de él. Ni se hable de Jesús como Dios. Se le ha vaciado de la divinidad. Lo que queda de Jesús es una quimera, un soñador.

Dios no sólo no hace falta para ser feliz, gritaron los ateos, sino que estorba. Borremos su memoria. Es inútil.

No es hora de apologética. Es hora de vivencias. Es hora de refrescar el dicho de Jesús: Por los frutos los conoceréis.

El “Dios es amor”, es el Dios verdadero. Los frutos están ahí. El Dios amor se hizo hombre y emprendió la revolución más gigantesca de los siglos no derramando más sangre que la suya propia. De El han nacido las páginas más gloriosas y bellas de toda la historia. Sólo Cristo, el Dios del amor, ha sido capaz de sembrar el mundo de héroes y de los gigantes del amor: las madres Teresa de Calcuta, los Damianes de Veuster, sacerdotes Kolbes que saben morir reemplazando a un padre de familia, los padres Foucu ld.

Negando y combatiendo a Dios que es amor aparece, por lógica, la dictadura del egoísmo y de la mentira. Los supremos frutos del sistema ateo y enemigo de la religión, han sido los más vergonzosos, trágicos. Como botón de muestra, vean los millones de judíos del holocausto del nazismo de Hitler. Y los 40 ó 50 millones de asesinados por el comunismo ateo.

No se puede combatir a Dios sin que sintamos las consecuencias devastadoras. En el libro que acaba de salir a luz estos días, de Antonio Monda, que tiene como título ¿Tú crees?, se vislumbran estas consecuencias.

Dios no es sólo, ni fundamentalmente, un tema a estudiar. Es la Vida de la Vida, la única razón. Sólo Dios nos ofrece razones para vivir cordial y fraternalmente; sólo Dios hace falta. La técnica y los deslumbrantes progresos científicos, intentan hacer de este mundo un paraíso. Nos pueden brindar medios insospechados para vivir, pero seguiremos gritando como un toque de clarín: más que medios, queremos, necesitamos razones para vivir. Sólo Dios, sólo Cristo nos da las razones para vivir, porque sólo Dios da razones para morir. Sólo Dios me asegura vivir, vivir en plenitud para siempre con El y en El. Estoy creado para una eternidad feliz.

Sin saber que Dios existe, sin creer en El, combatiéndolo, la vida es un pasatiempo, el amor una palabra sentimental, la hermandad y la familia una quimera, el dolor, el absurdo, la muerte una noche sin aurora, el aborto y la eutanasia una mentira mortal y lucrativa. ¿La dignidad y los derechos? Una moneda sin valor fijo.

Es más fácil concebir un mundo sin sol que una humanidad sin Dios. ¿Crees en Dios? Demuéstralo con tu vida. ¿No crees en Dios? No discutas, toma el Evangelio, vívelo y verás a Dios y a tu hermano y tendrás vida. Para esto es la Semana Santa.

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