Rincón Educativo

Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen

See no evil

“Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen”— Mateo 13:13

Estas palabras de sentido profundo resuenan en la Sociedad moderna.

Los que dirigen y hacen las leyes, y varios sectores de la Sociedad, han cerrado sus oídos y sus ojos a la LEY NATURAL que antecede la ley positiva creada por el hombre. El egoísmo, la autocomplacencia, la soberbia, el orgullo, el yoísmo, ciegan y ensordecen al varón y a la mujer de la Sociedad moderna.

El interés propio y el ruido de otras voces acallan la voz interior que indica lo que dignifica al ser humano. Se pretende vivir al margen de los valores que humanizan.

El ser humano se hace ciego y sordo a la verdad, inscrita en su propio ser. Se vive por instintos y falsos sentimentalismos. Tan es así que se pretende sustituir y equiparar el Matrimonio y la familia constituido por un varón y una mujer, abiertos a la vida, por uno de personas del mismo sexo.

Los negocios lucrativos crecen, como en el caso de la fertilización “in vitro,” los bancos de esperma y de óvulos, los contraceptivos, las clínicas de aborto, etc. Se manipula la vida al margen de la dignidad de la persona humana.

Se pretende negar el derecho a la vida desde sus comienzos en el vientre de la madre (mediante el aborto) en aras de la gran MENTIRA de que se Es Persona solo al nacer, no antes. Nada más lejos de la verdad.

Es una ola que arrasa y trae dolor y sufrimiento. Cada vez nos alejamos más de la Verdad que nos hace libres y felices.

La Sociedad tiene ante sí un gran reto: hacer prevalecer los derechos que dignifican al ser humano; entre otros, el derecho a la vida y el Matrimonio constituido entre un varón y una mujer, abiertos a la vida por ser distintos y complementarios, capaces de hacer un compromiso y mantenerlo.

Los cónyuges han de demostrar con su amor, compromiso y entrega, el valor del Matrimonio y la familia. Hay que volver a enseñar valores en los hogares: enseñar con el ejemplo, el amor conyugal basado en la fidelidad, el respeto, la dedicación, el servicio, el sacrificio, etc.

Vivimos en la época de las comunicaciones pero la queja continua de los matrimonios y la familia es la falta de comunicación. Se reconoce que no hay comunicación entre algunos cónyuges, ni entre los miembros de algunas familias y se hace difícil mejorarla. Estamos perdiendo la capacidad de escuchar, de conocer al otro, de comprenderlo, ayudarlo, amarlo, etc. Hay tiempo para ir al trabajo, hablar con amigos, hacer ejercicio, etc., pero no para la familia, que es nuestro tesoro.

Hay que volver al trato íntimo en el Hogar. Los padres deben dedicarle tiempo a sus hijos. Que los miembros de la familia se sientan amados, escuchados, atendidos.

La televisión, la computadora, los celulares, los ipads, etc., NO pueden ser los educadores de los hijos ni tampoco de los adultos. No son medios de afectividad que es lo propio del trato personal. Son medios impersonales. La conversación de persona a persona es insustituible.

El Hogar debe ser un lugar de acogida, donde se nos escucha, donde se nos AMA por lo que somos (Esposo/sa, Hijo/ja), no por lo que producimos. Hay que conservar el Hogar, limpio, ordenado, un ambiente alegre, donde todos se sientan a gusto. Sentarse a la mesa y compartir una buena comida es de gran valor y desgraciadamente se ha ido perdiendo.

En el Hogar se forman las personas que dirigen la Sociedad. La Sociedad es un reflejo de la familia.

Si se ataca al Matrimonio entre un varón y una mujer se ataca la célula de la Sociedad. Luchemos por defender la institución matrimonial y la Familia. Enseñemos con el ejemplo el valor del amor conyugal, la fidelidad, la honradez, el trabajo, el respeto, la virginidad, el valor de la vida, etc.

La ley civil se creó para defender los derechos fundamentales del hombre (como es la vida en todas sus etapas y su desarrollo), no para destruirla.

Que la Luz de la Verdad nos deje ver la Luz, y nuestros ojos vean y nuestros oídos oigan La Verdad.

Prof. Zoraida T Sánchez (MMF)

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