Rincón Educativo

Película “God’s Not Dead”: ¿Ficción?


Un periódico local caracterizó la película God’s Not Dead como un “sermón de casi dos horas, nada filosófico, que se esfuerza muy poco o nada en presentar un argumento inteligente.” La reseña tal parecería haberse descrito a sí misma: dos párrafos que no presentaron un argumento inteligente, sino que estereotiparon un trabajo cinematográfico que mantiene un exquisito balance entre el humor sano y los puntos sobresalientes del debate sobre la existencia de Dios.

Lejos de ser pura ficción, la película se nutre de decenas de casos reales que han sucedido en los Estados Unidos y que la organización Alliance Defending Freedom ha documentado (ver Referencias). Se equivoca aquél que piense que la película del director Harold Kronk exagera.

A diario en nuestras universidades y escuelas tanto públicas como privadas (aun en algunas que se autodenominan Católicas), los jóvenes experimentan iguales o peores desafíos. A continuación contrastamos los incidentes de la película God’s Not Dead con lo que con frecuencia viven nuestros estudiantes, según testimonios que nos han llegado:

  • Película: El Prof. Radisson, de Filosofía, es un ateo confeso que proyecta arrogancia y aun antipatía. El primer día de clases solicita que sus estudiantes escriban “Dios está muerto,” lo que daría por cubierto uno de los temas del curso.

    Realidad: El profesor (o profesora) dicta cualquier disciplina. Es decir, la escena no ocurriría sólo en un curso de Filosofía 101 (en el cual la existencia de Dios es un asunto pertinente), sino en historia, teatro, música, arte, educación, sociología, antropología, sicología, y hasta lenguas. El profesor se proyecta simpático, moderno, dinámico, gracioso, popular. Se dedica todo el semestre a tirar indirectas antirreligiosas, en especial anticristianas. “Dice algunas cosas raras, ¡pero es tan ‘nice’!” Su carisma personal sirve de anzuelo para sus ideologías materialistas, escépticas o relativistas.

  • Película: El Prof. Radisson plantea directamente su tesis: “Dios está muerto.” Los estudiantes que lo escuchan saben a qué atenerse desde el primer día de clases. Pueden incluso abandonar la clase o darse de baja si lo prefieren.

    Realidad: A lo largo del semestre, el profesor despacha la “verdad,” “Dios,” “ética,” “lo bueno,” “ley natural,” etc. como términos carentes de importancia, huecos, sin sentido. Sólo merecen ser rodeados por un par de comillitas en el aire cada vez que se mencionan. Para el profesor comillitas, “Dios” es a lo sumo una “hipótesis” innecesaria. Para él, proponer la “muerte de Dios” es algo tan insulso como preguntarse si Santa Claus existe. Resuelve cualquier posición contraria con mofa o con la insinuación de que el estudiante ya abandonará la ignorancia, la superstición, o el fanatismo. Lanza nubes de humo, hace ataques personalistas o apela a la emoción, entre otras falacias surtidas.

  • Película: El Prof. Radisson dio la oportunidad al estudiante cristiano Josh Wheaton para que en tres sesiones de veinte minutos cada una presentara sus argumentos a favor de la existencia de Dios. Los demás estudiantes serían los jueces.

    Realidad: El profesor alegará que no hay tiempo para discusiones estériles. Ni ofrecerá su podio ni parte del horario de la clase para el “proselitismo” o el “fundamentalismo” de un estudiante.

Sí, la película God’s Not Dead presenta las presiones y aun el discrimen — tanto por parte de profesores como de compañeros de clases — de que son víctimas muchos jóvenes cristianos en nuestras aulas. Sin embargo, como hemos visto, la realidad suele ser aún más compleja; los ataques más insidiosos y sutiles, más hirientes y más devastadores. Si Goliat se identifica directamente, David puede combatirlo. Cuando se esconde bajo toda una gama de apariencias, sofismas y cinismo, el combate se torna excesivamente difícil.

Si aún no lo has hecho, no dejes de ver la película. Además de refrescar varios de los argumentos científicos y filosóficos principales a favor de la existencia de Dios, le estarás demostrando a los cines (y otros negocios) del País que hay un mercado lucrativo para películas de corte cristiano. También lo demostrarás a otros sectores que insisten en menospreciar o descontar nuestras convicciones.

Ojalá la película inspire a muchos a defender y a ejercer lúcida y valientemente sus derechos religiosos y de libertad de conciencia, pensamiento y expresión. De ello dependen su propia integridad y bienestar, y los de nuestra sociedad como democracia auténtica y vibrante.

Referencias

Related Articles

Back to top button