Sí a la Igualdad de Derechos entre Hombre y Mujer. No a la “Equidad de Género”


Amigos, no nos dejemos engañar. La palabra “género” se usa como trampolín para imponer ideologías nefastas que atentan contra la inocencia de nuestros niños y el derecho natural de los padres a educar a sus hijos. Dado que el término “género” es tan ambiguo, y no necesariamente refiere a la realidad biológica del sexo masculino y femenino, se puede interpretar de cualquier forma ante la ley, según la percepción o juicio del que la interprete. Cuando se nos habla de educación en “equidad de género” se nos está tratando de pasar gato por liebre. Cambios en el uso del lenguaje tienen como efecto cambios en el pensamiento de las personas, hasta tal punto de influenciar la manera en que ellas perciben la realidad.
Dile a Keleher y al gobierno de Puerto Rico que es sexo masculino y femenino. Apoyamos la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer como seres humanos definidos por su misma dignidad intrínseca como personas. Sin embargo, no apoyamos el intento de los activistas LGBTT de querer imponer un lenguaje basado en ilusiones, cuyo efecto sería eliminar de nuestra cultura las diferencias naturales entre el sexo masculino y el femenino. Es un hecho biológico objetivo que la mujer y el hombre son distintos. Queremos que nuestro sistema de educación y leyes usen un lenguaje claro, basado en hechos objetivos que se fundamenten en la naturaleza humana, no en fantasías ideológicas sobre el “género.”
Como Stella Morabito argumenta:
El movimiento transgénero nunca ha sido acerca de “género.” Tiene que ver con el sexo. El sexo es el verdadero objetivo. “Género” es simplemente el politizado vehículo lingüístico que facilita prohibir legalmente las distinciones de sexo. No se necesita atar muchos cabos para descubrir la lógica de hacia dónde conduce esto: si se eliminan las diferencias de sexo en la ley, se puede eliminar el reconocimiento del Estado de los lazos familiares biológicos, y el Estado puede regular las relaciones personales y consolidar su poder como nunca antes.
Revisemos la Realidad
La realidad física existe independientemente de la ley de “no-discrimen por identidad de género”—o cualquier ley hecha por el ser humano. Las leyes no tienen el poder de hacer que la realidad desaparezca, pero pueden cambiar la forma como las personas se comportan en respuesta a la realidad. Ellas pueden imponer indiferencia hacia la realidad por medio de los protocolos del lenguaje, las presiones sociales y económicas, la invasión de la privacidad, y la persecución del pensamiento. …
A todos se nos está forzando a una “transición” a la conformidad de pensamiento. En Nueva York, puedes ahora ser multado si no re-diseñas tus expresiones (y pensamientos) para alinearlos con los nuevos y siempre cambiantes protocolos de pronombres.
Se nos presiona a “evolucionar” rápidamente de leyes que parecen permitir diferencias entre hombre y mujer hacia leyes que rechazarán categóricamente esas distinciones en un futuro no muy lejano. Los formularios federales ya reflejan estos cambios mediante la eliminación de términos sexuados tales como “madre” y “padre.” Y a cada paso, estamos viendo el término específico de “sexo” sustituido por el término sin sentido y ambiguo “género.”
Esto nos coloca en el camino de prohibir el reconocimiento de la realidad de que cada ser humano existe a través de la unión entre un hombre y una mujer. No hay excepción alguna a esta realidad. Existes como la unión de los dos opuestos por medio de los cuales te crearon.
El sistema de educación debería estar preocupado por enseñarle a nuestros niños español, inglés, matemática, historia, ciencia, … no ideologías nefastas. Además, ¿qué mejor que el ejemplo de los padres y maestros para enseñarles a los niños la verdad obvia de que tanto el hombre como la mujer son iguales en dignidad y, por lo tanto, merecen los mismos derechos? Para enseñar que tanto el hombre como la mujer son iguales en dignidad y derechos básicos no se necesita un currículo en “equidad de género,” sino el ejemplo diario de respeto y virtud que los adultos ofrezcan a los niños y adolescentes.
Para leer artículo completo de Stella Morabito visitar: Una Sociedad De-sexuada Es una Sociedad Des-humanizada




