Si eres cristiano, te quito los hijos: dos sentencias históricas

Dos cónyuges afirmaron que, en caso de que su hijo adoptivo se declarara LGBT, le ayudarían a salir de la confusión, por lo que fueron declarados “no idóneos”. Una pareja perdió la custodia de su hija por no dar el visto bueno a las terapias hormonales para que se pareciera a un varón. Una frontera peligrosa para la que una familia cristiana no tiene derecho a existir.

Artículo por Luca Volontè (La Nuova Bussola Quotidiana). Traducido por Luis Rivera Colón.

Las familias cristianas de padres masculinos y femeninos están en riesgo en Australia: dos parejas están siendo juzgadas porque se oponen a la corrección política de la ideología LGBTI y exigen respeto para aquellos que creen en la naturaleza humana, aman a sus hijos y confían en la sexualidad biológica, en los preceptos bíblicos y evangélicos. La tiranía del yo (inconstante, emocional y manipulada por la ideología LGBTI) toma el lugar de Dios y absorbe todos los derechos humanos.

Byron y Keira Hordyk, de Perth, habían aplicado en Servicios Familiares (Wanslea) en enero de 2017 para convertirse en padres adoptivos. Se había iniciado una evaluación formal, y se le había preguntado a la pareja, que ya tenía hijos propios, cómo responderían si un niño a su cargo se identificara como LGBTQI.

Los Hordyks expresaron abiertamente su devoción cristiana e indicaron que la homosexualidad es un pecado que puede ser resistido. La pareja también sugirió que podrían ayudar al niño a superar su propia confusión sexual y emocional, añadiendo que sus creencias no obstaculizarían su capacidad para cuidar de un niño adoptado.

En septiembre de 2017, los Hordyks recibieron una carta de Wanslea diciendo que su solicitud había sido denegada porque no cumplían con una de las cinco actitudes previstas por el departamento para los padres adoptivos. No proporcionaban un entorno de vida seguro para el niño.

Wanslea había intentado que el caso fuera desestimado. Los jóvenes padres Byron y Keira Hordyk se quedaron sin palabras, una decisión de amor tan seria y generosa no sólo había sido tergiversada, sino que ellos mismos habían sido discriminados por su fidelidad a las enseñanzas cristianas. Por lo tanto, tomaron la decisión de denunciar el mal que habían sufrido y la discriminación que se les había impuesto, porque si “no hubiéramos dicho nada al respecto, esto podría haber dañado o limitado potencialmente la confianza de las personas con los mismos valores cristianos que los nuestros”.

Byron y Keira llevaron su caso al Tribunal Administrativo del Estado, alegando que habían sido discriminados en virtud de la Ley de igualdad de oportunidades del Estado de Australia Occidental. El martes pasado, en la apertura del juicio, el abogado de la familia Steven Penglis dijo que la organización podría haber puesto a la pareja con cualquier niño en adopción, incluso un niño que los propios servicios de adopción consideraran “más apropiado”. En cambio, con la denegación de la adopción, se demostró una discriminación absoluta contra los padres cuya única maldad era ser, creer y vivir como cristianos.

El tribunal tendrá que decidir en [marzo 2021] si la denuncia por discriminación y violación de la libertad religiosa está bien fundada. En cualquier caso, la batalla legal y las decisiones que se tomarán con respecto a Byron y Keira tendrán efectos fundamentales en el futuro, tanto en el estado de Australia Occidental como, muy probablemente, en todo el país australiano, y determinarán si los cristianos y sus familias serán considerados ciudadanos con los mismos derechos que los demás o, por el contrario, ciudadanos que son legítimamente discriminados por su fe.

Otra familia australiana también sufre una feroz discriminación. Su adolescente les fue quitada por los Servicios Sociales de Queensland en el primer caso conocido en Australia, porque se consideró que sus padres eran “abusivos y potencialmente dañinos” para ella.  ¿La culpa de este par de padres? No consentir la autodeclarada identidad transgénero de su hija y prohibirle que se sometiera a un tratamiento hormonal irreversible.

Un magistrado del Tribunal de Menores del estado australiano de Queensland dictaminó que existe un grave riesgo de “autolesión” para la niña en su orden perentoria de octubre pasado, casi un año después de que la niña de 15 años fuera separada de su familia.

Las autoridades dicen que no vamos a permitir que se cambie de sexo, por lo que es peligroso que vuelva a nuestra casa porque vamos a abusar mentalmente de ella – quieren que aceptemos el tratamiento de testosterona. Nunca haremos eso”, dijo el padre a The Weekend Australian. Los padres se están oponiendo firmemente a este acoso por parte de las autoridades estatales; todos los amigos se sorprendieron con su historia. Los australianos no pueden creer que esto esté sucediendo en Australia.

En el Tribunal, los padres reiteraron que sabían de la necesidad de ayuda y de la depresión de su hija y, por lo tanto, querían que la atendiera un buen psicólogo que la ayudara a abordar las causas subyacentes y no, trágica y precipitadamente, a complacer los impulsos estimulados por la ideología LGBTI y pasar a las transiciones químicas. El Decano de la Universidad de Queensland, Patrick Parkinson, hablando a título personal como experto en derecho de la familia y crítico del tratamiento médico de “afirmación de género” para jóvenes a los que se les ha diagnosticado una dolorosa “disforia de género”, dijo que creía que la remoción de la niña era la primera de su tipo y que era “un desarrollo muy preocupante” para el futuro de la sociedad.

Las autoridades de protección de menores deben todavía aprobar el tratamiento hormonal para la niña, y han aceptado la solicitud de los padres de una segunda opinión antes de cualquier decisión. El 20 de noviembre pasado, los padres apelaron la decisión del magistrado que había sostenido que el abuso verbal estaba “directamente relacionado con los sentimientos y la expresión de la identidad de género de la niña por parte de sus padres”. Una afirmación totalmente negada por la familia que, sin embargo, se opone a los tratamientos de transición química, insiste en que su hija regrese a casa y en que se inicie un tratamiento psicológico. Por lo demás, las hienas arco iris de los grupos de presión LGBTI se han puesto a trabajar y han exigido que las terapias hormonales comiencen de inmediato […]. Será el primer caso de este tipo en el que ambos padres se oponen al tratamiento.

Sin embargo, los chacales de los grupos de presión trans y LGBTI australianos se han lanzado al caso y han pedido al tribunal que inicie las terapias hormonales lo antes posible. También es una tragedia que nos habla de padres cristianos, atentos a su hija, privados de la patria potestad y acusados de todo mal, sólo para satisfacer el ansia de corrección política.

Dos parejas de padres, cristianas y cariñosas, dos primeros casos históricos para la justicia australiana, dos decisiones que determinarán el futuro tanto en el país de los canguros como en el mundo anglosajón. ¿Pueden los padres cristianos, las familias cristianas seguir existiendo o no? Para los ideólogos y propagadores de la futura inhumanidad, fluida y mentalmente inestable, ser cristiano y además padre es un pecado original indeleble. Esta es la pesadilla del mundo moderno, donde una excepción se convierte en la regla, donde la no discriminación de una minoría se impone como una regla inviolable por la mayoría, donde la dignidad humana y la imagen de Dios ha sido sustituida por cada uno de mis inconstantes deseos.

Artículo por Luca Volontè, publicado originalmente bajo el título: Se sei cristiano ti tolgo i figli: due sentenze storiche en el sitio web La Nuova Bussola Quotidiana. Traducido por Luis Rivera Colón.

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