Perspectiva de Género

Atropello contra la Democracia

Por Dr. César A. Vázquez Muñiz

¿Qué significa la decisión del Tribunal Supremo aprobando el matrimonio homosexual?

Lo primero que significa es que la justicia es ciega. Cinco jueces del Supremo no pudieron ver lo que ha sido una verdad evidente para millones de seres humanos a través de la historia y en todas las culturas. Que el matrimonio sólo puede ocurrir entre el hombre y la mujer es una verdad evidente en sí misma. El matrimonio surge de la sexualidad humana y la realidad biológica es que el cuerpo del hombre y de la mujer son complementarios sexualmente hablando. Están hechos el uno para el otro. De esta realidad biológica depende la sobrevivencia de la raza humana. Los niños y la familia surgen de esta realidad. El tribunal sencillamente obvió la realidad biológica de la sexualidad humana.

Lo próximo es que el tribunal ignoró convenientemente la historia de la humanidad y la historia de los Estados Unidos. A través de la historia, en todas las culturas y particularmente en la historia de Estados Unidos el matrimonio siempre ha sido entre el hombre y la mujer. Los que escribieron la Constitución de Estados Unidos y las enmiendas a la misma daban por sentado que el matrimonio sólo era entre el hombre y la mujer. ¿Cómo vas a utilizar un documento para justificar unas ideas en contra de las ideas de aquellos que lo escribieron? Esto fue un acto de soberbia donde cinco personas se sintieron con el derecho de redefinirle a la nación lo que es la institución del matrimonio.

Es particularmente llamativo el hecho de que la mayoría del tribunal reconoce que ignoró los precedentes del mismo Tribunal Supremo. En toda la historia de las decisiones del Tribunal Supremo se asumía que el matrimonio era entre el hombre y la mujer. Esta mayoría creó un derecho para violentar este precedente y de esa manera imponerle sus valores a la mayoría del pueblo de los Estados Unidos y de Puerto Rico.

Esta decisión es un atentado al federalismo. En toda la historia de los Estados Unidos el derecho de familia era un derecho de los estados. Inclusive en la decisión de Windsor el tribunal lo reconoció así. Con esta decisión del tribunal infringe el derecho de los Estados y viola la misma Constitución que establece que aquellos asuntos que no están claramente autorizados para el gobierno federal permanecen bajo la soberanía de los Estados. Esto era el derecho de familia hasta el viernes 25 de junio.

Lo peor de todo es que esta decisión atropella la democracia. Un grupo de cinco jueces le quita a un pueblo el poder de decidir sobre un asunto tan importante. Deja de ser el gobierno del pueblo para convertirse en el gobierno de una mayoría de un tribunal no electo por el pueblo. No sabemos qué eventos se puedan desencadenar por esta acción ilegítima que es un claro abuso del poder judicial.

Con esta decisión el Tribunal Supremo de los Estados Unidos normaliza la conducta homosexual para la nación. Esta es la base legal para que los niños sean socializados para ver la conducta homosexual como normal y al matrimonio homosexual como alternativa correcta de convivencia. Todo esto es un juicio valorativo donde se le impone a un pueblo los valores de una minoría.

Con esta decisión el Tribunal Supremo criminaliza la opinión de aquellos que visualizan la conducta homosexual como una expresión distorsionada o incorrecta de la sexualidad humana. Y esto servirá para que se violenten el derecho a la libertad de conciencia, el derecho a la libertad de expresión y a la libertad religiosa. Esto ya está ocurriendo en otros lugares como Canadá y el Reino Unido. De golpe y porrazo, una nación fundada sobre el anhelo de libertad religiosa ahora tiene como base fundamental la protección a las conductas sexuales íntimas de los individuos. Con el derecho a la libertad y a la intimidad podemos justificarlo todo.

Pero lo peor de todo es que con esta decisión el Tribunal Supremo institucionaliza el pecado. Se pone en contra de Dios. El tribunal aprueba como correcto lo que Dios declara como pecado. ¿A quién vamos a creerle? ¿A quién vamos a obedecer? Como dijeron Pedro y Juan, “Juzguen… si es justo obedecer a los hombres antes que a Dios”.

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