Reportan más de 10,000 muertes luego de vacunación contra el COVID

Artículo por Raymond Wolfe (LifeSiteNews). Traducido por Luis Rivera Colón.
Más de 10,000 personas han muerto poco después de la vacunación contra el COVID-19 desde diciembre, según han revelado las autoridades estadounidenses y europeas. Las muertes incluyen más de 7,100 en Europa, según la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), y 3,005 reportadas por los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.
Hasta el 13 de abril, EudraVigilance, la base de datos de la EMA sobre informes de sospechas de reacciones a medicamentos, señalaba que se habían producido 4,036 “resultados mortales” tras la vacunación contra el COVID-19 de Pfizer, así como 1,922 y 1,234 muertes tras la administración de vacunas fabricadas por Moderna y AstraZeneca, respectivamente.
EudraVigilance también informó sobre 20 muertes provocadas por la vacuna del COVID-19 desarrollada por Johnson & Johnson. La base de datos ha revelado más de 200,000 lesiones posiblemente relacionadas con las cuatro vacunas, con decenas de miles de casos considerados “graves”.
Asimismo, el gobierno estadounidense ha reportado 3,005 muertes y más de 56,869 eventos adversos después de las vacunas contra el coronavirus hasta el 12 de abril. Las lesiones causadas por las vacunas en Estados Unidos se registran en VAERS, un sistema de vigilancia supervisado por los CDC y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Según un estudio gubernamental de 2010, el VAERS sólo capta alrededor del uno por ciento de todas las lesiones relacionadas con las vacunas, y ha sido muy criticado por sus problemas de accesibilidad.
Entre los informes de presuntos efectos adversos de la vacuna contra el COVID-19 que ha publicado VAERS, el 42% de las muertes se produjeron en personas que enfermaron dentro de las 48 horas de recibir la vacuna. VAERS ha informado de otros miles de resultados debilitantes, como 620 casos de parálisis de Bell y 110 abortos espontáneos tras la vacunación. El gobierno británico ha advertido que no se deben tomar las vacunas COVID-19 durante el embarazo.
El lanzamiento global de la vacuna contra el coronavirus se ha visto afectado por numerosos informes de muertes sospechosas, como en Europa, donde decenas de muertes en residencias de ancianos llevaron a los expertos sanitarios chinos a pedir que se suspendieran las vacunaciones a principios de este año.
“Al parecer, las campañas de vacunación se llevan a cabo a menudo en residencias de ancianos sin asegurarse previamente de que la persona afectada no haya contraído ya una infección con la que su debilitado sistema inmunitario ya ha tenido suficiente”, declaró el Dr. Frank Gunter, experto médico alemán, en respuesta a una serie de muertes recientes en una residencia de ancianos de Alemania semanas después de una campaña de vacunación. El Dr. Gunter calificó las muertes como “no sorprendentes” y señaló las “consecuencias a largo plazo insuficientemente investigadas” de las vacunas.
En Estados Unidos se han registrado incidentes similares, como el de un obstetra por lo demás sano que murió de un raro trastorno sanguíneo a las tres semanas de recibir una segunda dosis de la vacuna de Pfizer. Desde entonces, la FDA y la EMA han vinculado múltiples vacunas contra el coronavirus con problemas de coágulos sanguíneos que ponen en peligro la vida.
Las vacunas contra el COVID-19 son conocidas por sus tasas inquietantemente altas de efectos secundarios en general. Según la evaluación de la inyección de Pfizer por parte de la FDA, más del 55% de los participantes en el ensayo que tomaron la vacuna desarrollaron dolor de cabeza en los siete días siguientes a la vacunación, y el 45% dijo que acabó necesitando fiebre o analgésicos.
“Nunca he visto una frecuencia tan alta de acontecimientos adversos para una vacuna”, reaccionó en una entrevista el año pasado el profesor Eric Caumes, especialista en enfermedades infecciosas de París. “No, de verdad, es demasiado, quizá haya un problema”, dijo a Le Parisien.
Tanto la vacuna de Pfizer como la de Moderna se basan en el novedoso método de la vacuna de ARNm, que ha sido señalado por los riesgos no probados de enfermedades inflamatorias y autoinmunes. “(Es) difícil ver los efectos secundarios de la vacuna”, dijo a LifeSite en diciembre el Dr. Louis Fouché, un reconocido anestesista francés. “A menudo te dicen que en tres meses el caso está cerrado. Esto no es cierto. La mayoría de los efectos secundarios importantes se producen mucho más tarde”.
Todas las principales vacunas contra el COVID-19 han sido probadas o producidas con células de bebés abortados y todavía no se ha demostrado que ninguna de las vacunas detenga la transmisión del virus, como anunció la semana pasada la desacreditada Organización Mundial de la Salud.
Prácticamente todas las personas sanas que contraen el coronavirus sobreviven, especialmente con ciertos regímenes de tratamiento. No obstante, se han administrado unos 190 millones de dosis de la vacuna contra el COVID-19 en Estados Unidos, además de más de 100 millones en Europa hasta ahora.
Este artículo se publicó originalmente en LifeSiteNews bajo el título 10,000+ deaths after COVID shots reported by U.S., European agencies, Se reimprime bajo licencia Creative Commons. Traducido por Luis Rivera Colón.




