Rincón Educativo

Para Ti, Mujer, por Ser Especial

“LA DIGNIDAD DE LA MUJER y su vocación, objeto constante de la reflexión humana y cristiana, ha asumido en estos últimos años una importancia muy particular” (Carta Apostólica Mulieris Dignitatem, sobre la Dignidad y la Vocación de la Mujer del Beato Juan Pablo II).

Detenerse a pensar sobre la propia dignidad de ser mujer es de primera necesidad en nuestra Sociedad Moderna. En estos tiempos, la mujer ha alcanzado muchos derechos y logros que le fueron negados por años: derechos de igualdad y logros en lo económico, académico, político, etc. Esto llena de alegría a todos, sobre todo a los que luchan por un mundo más justo.

Sin embargo, en esta vida terrenal, lo bueno y lo logrado se pueden desvirtuar. Por ello, hay que estar alertas y atentos para que estos derechos y logros alcanzados no cieguen y endiosen, pudiendo así opacar y atentar contra la dignidad, vocación y misión especial que tiene cada mujer.

El mal viene disfrazado de bien y se hace difícil reconocerlo. Hoy se exaltan los derechos y logros alcanzados por la mujer, al punto de hacerle creer que puede optar por todo aquello que le dé placer, gozo y bienestar, aunque sea pasajero y atente contra su dignidad y vocación y le traiga dolor y sufrimiento. También, en aras de una autosuficiencia e independencia mal orientada, la mujer puede olvidar su rol de esposa y madre. Se deja llevar así por la vorágine de la gran MENTIRA de la Sociedad Moderna que grita libertad, libertad, cuando de lo que se trata es de libertinaje, irresponsabilidad y Yoísmo.

Hoy se proclaman con orgullo y se ven como algo natural las relaciones fuera del matrimonio, la convivencia de parejas (sin compromiso alguno), los divorcios, el vocabulario de palabras vulgares, la vestimenta provocativa (como si la mujer fuera un producto que está a la venta), los abortos, las infidelidades, el uso y abuso de alcohol, las drogas, etc. Es la corriente moderna que trae consigo dolor y destrucción.

Esta corriente puede alcanzar a la mujer. La misma puede caer en el error y la falsedad de creer que cada vez es más libre en la medida que se entrega a todas estas prácticas. No se da cuenta que cada vez es más esclava de sus inclinaciones y pasiones y de aquéllos que, sin escrúpulos, manipulan la moda y los productos que se consumen.

Desgraciadamente aumentan las riquezas, la fama y el poder de algunos inescrupulosos (como artistas, periodistas, políticos, diseñadores de modas, etc.) y disminuyen las riquezas espirituales y morales de la población; en este caso, de la mujer. Y así puede ir perdiendo la conciencia de su dignidad, vocación y misión.

Ante lo señalado, es necesario que cada mujer tome conciencia y realice el ser que es, quién es y el sentido de su vida para que así no se aleje de la Verdad inscrita en su naturaleza humana, expresada como mujer (la naturaleza humana sólo se expresa de dos maneras, como varón y como mujer), y defienda su dignidad y su misión. Esta dignidad de la mujer, así como su rol y su misión en la sociedad, nada ni nadie puede imitarla ni tampoco sustituirla, ni menos suprimirla, o atentar contra ella. La misma, sin embargo, no depende sólo de logros alcanzados en lo político, social, económico, académico, etc., aunque son importantes, sino que radica en el propio ser mujer.

La mujer es un ser creado a imagen y semejanza de Dios, dotada de unas capacidades especiales. Es capaz de amar incondicionalmente, de entregarse, de sacrificarse por el otro, etc.; pero, sobre todo, está dotada de un cuerpo capaz de guardar y alimentar un nuevo ser humano distinto a ella que va creciendo en su vientre. Tiene, por ende, la misión de cuidar la vida desde el momento de la concepción y en todas las etapas por las cuales va pasando esa nueva criatura. Precisamente esta verdad puede alumbrar la razón/la inteligencia al momento de la tentación y del engaño. ¿Cómo, pues, entregar su cuerpo y alma en unas relaciones irresponsables y egoístas? ¿Cómo practicarse un aborto? ¿Cómo no cuidar y defender el Matrimonio y la Familia? La dignidad que posee no le permite caer en el abismo de la falsedad de la Sociedad Moderna.

La mujer también tiene la capacidad para mantener la familia unida, junto a su cónyuge. Capta cuando algo va mal aunque nadie se lo diga. Es delicada, sensible, educadora de virtudes. Enseña con el ejemplo a su marido y a sus hijos. Mantiene el orden en el hogar y lo hace placentero. La mujer es el corazón del hogar y de la sociedad.

Corromper a la mujer es destruir la Sociedad. Por eso la mujer tiene que retomar su vocación, lo propio de ella. Lo mejor de ella se debe dar a conocer y desarrollar en la empresa más importante y productiva que existe: el Matrimonio — constituido por un varón y una mujer unidos por este vínculo indisoluble abierto a la vida — y la Familia.

Es hora de despertar y ponerse en pie de lucha. No permitas que nada ni nadie atente contra tu vocación. Si quieres ser tú misma, lucha por tu dignidad, diciendo NO a lo que te hace daño. Sé femenina hablando correctamente, viste de acuerdo a tu edad, destaca tu belleza con corrección y buen gusto. Lo barato y vulgar se deshecha, no se aprecia. Lo fino y de buen gusto es apreciado y perdura. Las relaciones humanas, para que sean saludables y perdurables, se construyen en el respeto y en el compromiso.

No te dejes engañar por lo que dicta la Sociedad Moderna. Busca la Verdad con sincero corazón y la encontrarás.

Eres Especial. Haz valer LA DIGNIDAD DE LA MUJER y su Vocación.

Zoraida T. Sánchez, MMF

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