Vacunas

Mujeres contra el uso de vacunas del COVID “contaminadas por el aborto”

“Los que justifican el uso de vacunas del COVID contaminadas con el aborto no sólo ignoran la gravedad y la inmediatez de los crímenes cometidos contra los no nacidos, sino que ignoran la evidencia científica sobre la enfermedad y la insuficiencia de las vacunas actuales y sus riesgos conocidos y desconocidos”, dice la carta.

Artículo por Catholic News Agency. Traducido por Luis Rivera Colón.

Ochenta y seis mujeres católicas de 25 países publicaron una carta en la que se oponen a lo que denominan vacunas del COVID-19 “contaminadas por el aborto”, y argumentan que las declaraciones de [los] que aprueban su uso se basan en “una evaluación incompleta de la ciencia de la vacunación y la inmunología”.

Entre los firmantes de la carta hay médicas, enfermeras, expertas en bioética, religiosas y activistas provida de cuatro continentes.

“No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras el uso de fetos humanos abortados en la investigación médica se normaliza gradualmente como una parte ‘desafortunada’ de la medicina moderna”, declararon las mujeres. “Es hora de que el clero y los laicos se enfrenten con valentía a este horror y defiendan el derecho a la vida de los más vulnerables con ‘máxima determinación'”.

Entre las personas que firmaron la declaración se encuentra la destacada activista provida estadounidense Abby Johnson, ex directora de Planned Parenthhood, junto con la Hermana Deirdre “Dede” Byrne, POSC, religiosa, cirujana y oficial del ejército retirada. La declaración también está firmada por la Dra. Wanda Półtawska, una doctora polaca que fue víctima de experimentos pseudomédicos en un campo de concentración nazi durante cuatro años cuando tenía poco más de 20 años.

En la carta, las mujeres señalan que el argumento “de que el uso de una vacuna contaminada por el aborto es moralmente lícito porque la cooperación en el mal es ‘remota'” no refleja “la verdadera amplitud y gravedad” de la situación. […] “La maldad de utilizar líneas celulares de fetos abortados implica no sólo el asesinato original, sino la continua comercialización del cuerpo del niño, así como la negativa final a enterrar sus restos profanados. Además, el uso de tejido fetal abortado en el desarrollo de intervenciones médicas ciertamente alimenta, y siempre lo hará, la búsqueda de nuevo tejido fetal abortado. Las líneas de células fetales simplemente no duran indefinidamente, y los fabricantes de vacunas tienen un fuerte incentivo para crear nuevas líneas de tejidos fetales para que coincidan con las antiguas, eligiendo experimentar con bebés abortados del mismo sexo y aproximadamente de la misma edad”, afirman en la carta.

En su declaración del 8 de marzo, las trabajadoras de salud y activistas católicas afirmaron: “sugerimos humildemente que tales declaraciones, incluidas algunas oficiales emitidas por los obispos e incluso por el Vaticano, se basan en una evaluación incompleta de la ciencia de la vacunación y la inmunología, y rogamos a tales defensores que reevalúen sus declaraciones a la luz de los siguientes hechos”.

La declaración enumera cinco puntos, incluida la cita de un estudio revisado por expertos y publicado en el Boletín de la Organización Mundial de la Salud en octubre de 2020, en el que se constataba que la tasa media de supervivencia del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, era del 98.3%.

Según el comunicado, los candidatos a vacunas que informaron de la utilización de células fetales abortadas “sólo durante las pruebas” también hicieron uso de las células HEK-293 [riñón embrionario humano-293] “como parte integral del desarrollo de su candidato de ARNm”. Pfizer y Moderna son vacunas de ARNm.

Dado el “carácter experimental” de la vacuna COVID-19, no se debe forzar, coaccionar o instar a las personas a tomarla, afirmaron las mujeres. […]

La declaración de las mujeres católicas afirma que los que justifican el uso de vacunas derivadas del aborto “ignoran la gravedad y la inmediatez de los crímenes cometidos contra los no nacidos” y que no pueden beneficiarse de buen grado del sacrificio de “los cuerpos de estos bebés abortados” si se utilizan en cualquier punto del proceso de producción de la vacuna, “sin importar el tiempo transcurrido”. 

“Esto ha ocurrido múltiples veces en décadas pasadas, con la más reciente línea de células fetales abortadas desarrollada en 2015”, dice la carta.

Además, en la carta se cuestiona la seguridad a corto y largo plazo de la vacuna del COVID. “La vacuna es de 5 a 10 veces más probable que produzca reacciones adversas que las vacunas contra la influenza y provoca entre 15 y 26 veces más dolores de cabeza, fatiga y mareos (según los datos del VAERS). La vacuna también ha provocado muchas reacciones más graves y numerosas muertes. Los datos de seguridad que se han recopilado son insuficientes para determinar los posibles efectos a largo plazo”, dicen las mujeres.

Y afirman que “La naturaleza experimental de la vacuna hace que suscitar, coaccionar u obligar a las personas a ponérsela sea una violación directa de la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos.”

Este artículo se publicó originalmente en Catholic News Agency bajo el título “Catholic women issue statement opposing use of ‘abortion-tainted vaccines’” Se reimprime bajo licencia Creative Commons. Traducido por Luis Rivera Colón. Editado por Fieles a la Verdad.

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