Perspectiva de Género

Mujer ex transexual desmiente a siquiatra “pro-género”

Sinead Watson critica a un siquiatra de Stanford culpable de defender el enfoque del “cambio de sexo” y de despreciar a quienes han abandonado la “transición”: “Algunos de nosotros ahora nunca podremos tener hijos y muchos de nosotros vivimos cada día con gran angustia y pesar.”

Artículo por Giuliano Guzzo (La Nuova Bussola Quotidiana). Traducido por Luis Rivera Colón

            El reciente y problemático giro de los jueces británicos -que el 17 de septiembre volvieron a autorizar a que los médicos inicien a jóvenes en el “cambio de sexo” sin aprobación judicial previa- no ha borrado en absoluto la realidad de los detransicionistas, las “personas trans arrepentidas”, que siguen alzando la voz para que sus historias se conozcan sin censura.

            Sinead Watson es una mujer que comenzó el proceso de transición en 2015, a los 24 años, en la clínica Sandyford de Glasgow, pero al cabo de tres años empezó a sentir remordimientos y en 2019 dejó de tomar testosterona. Recientemente, Watson atacó frontalmente a Jack Turban, siquiatra de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, quien, según ella, es culpable de ofender y negar la realidad de las personas como ella y de defender unilateralmente el enfoque afirmativo -es decir, a favor del “cambio de sexo”-, mientras descuida el enfoque exploratorio y siquiátrico, es decir, una línea mucho más cautelosa. El ataque se hizo en forma de una larga carta que la mujer había enviado a los superiores del académico sin recibir, por el momento, respuesta. “Estamos profundamente preocupados por el desprecio del Dr. Turban hacia la intervención siquiátrica y la sicoterapia exploratoria”, dice la carta, “por su singular aprobación de las terapias afirmativas para las personas con disforia de género y su trato despectivo hacia quienes, como nosotros, han abandonado la transición. Algunos de nosotros ahora nunca podremos tener hijos y muchos de nosotros vivimos cada día con gran angustia y pesar.“

            En la carta de Watson hay fuertes notas de decepción: “Los médicos como el Dr. Turban no sólo nos han perjudicado al encaminarnos por un camino singular de transición, sino que ahora nos perjudican doblemente al desacreditar nuestras experiencias e incluso nuestra existencia, cuando deberían ayudarnos”. La elección del nombre de Turban, no hace falta decirlo, no es casual. Turban goza de una considerable visibilidad (es consultado regularmente sobre temas LGBT por periódicos como el New York Times, el Washington Post, Los Angeles Times y Scientific American) y, en un reciente podcast con Helen Webberley, básicamente negó que las personas con disforia de género puedan ser tratadas siquiátricamente. “No hay intervención siquiátrica para la disforia de género”, fueron las palabras de Turban, “pero sí hay intervenciones médicas para la disforia de género”.

            El año pasado, el académico de Stanford también publicó un estudio en Jama Psychiatry -que ha inspirado varias propuestas legislativas- en el que atacaba duramente la terapia de conversión de identidad de género, que es la posibilidad de que quienes sufren disforia de género puedan ser seguidos hasta que se sientan cómodos con su identidad biológica, calificándola de peligrosa. Este artículo, para que conste, fue respondido recientemente con un análisis crítico, publicado en Archives of Sexual Behavior, en el que se señalaba que la investigación de Turban estaba viciada por “graves fallos metodológicos”.

            Esto quiere decir que el estimado Jack Turban no es ciertamente infalible, ni los que piensan como él son la única voz en el mundo médico. Sin embargo, esta es precisamente la lectura que los medios de comunicación tienden a dar, con el resultado de que corresponde a los destransicionistas como Sinead Watson dar la cara y alzar la voz para desacreditar la narrativa del arco iris, explicando que las “personas trans arrepentidas” no son tan raras, sino que representan la dolorosa consecuencia de una sociedad que adopta sin reservas un enfoque de la disforia de género que es, de hecho, ideológico. Y que deja profundas heridas en la vida de muchas personas.

Artículo por Giuliano Guzzo publicado originalmente bajo el título: La trans pentita sbugiarda lo psichiatra pro-gender, en el sitio web La Nuova Bussola Quotidiana. Traducido por Luis Rivera Colón.

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