Francia pasa en el Senado la ley que borra al padre


Por Luisella Scrosati (La Nuova Bussola Quotidiana). Traducido por Luis Rivera Colón
Con 153 votos a favor, 143 en contra y 45 abstenciones, el Senado francés aprueba la revisión de la Ley de Bioética, fuertemente apoyada por el Gobierno de Macron, la cual extiende la inseminación artificial a mujeres solteras y parejas lesbianas. Los votos y las abstenciones de varios conservadores que le siguieron el juego a la izquierda pesan mucho. La resistencia de los republicanos Retailleau y Chevrollier genera la eliminación de artículos sobre embriones transgénicos y embriones-quimera , pero permanece la abominación del “bébé médicament”. El texto pasa ahora a la Asamblea Nacional, donde sólo Macron tiene la mayoría.
El martes 4 de febrero, el Senado francés aprobó por la mínima la revisión de la ley sobre bioética, muy deseada por el Gobierno de Macron: 153 votos a favor, sólo diez menos en contra y 45 abstenciones. Pesan como rocas los votos a favor y las abstenciones de los senadores de los partidos considerados conservadores, a saber, Les Républicains y Union Centriste. Entre los primeros sólo 97 votaron en contra, mientras que 25 votaron a favor y 19 se abstuvieron; los centristas se dividieron entonces literalmente por la mitad, con sólo 26 de 51 senadores votando en contra (11 a favor y 14 se abstuvieron). Es previsible la compacidad de los partidos de izquierdas, a pesar de algunas quejas por no poder llevar a casa la cobertura de los gastos de atención de la salud incluso para aquellos que requerirán una procreación médicamente asistida por razones distintas a la infertilidad.
Ahora la ley aprobada por el Senado pasará a segunda lectura en la Asamblea Nacional, donde fue votada por primera vez en octubre pasado, y donde el partido del Presidente Emmanuel Macron, La République En Marche, puede presumir por sí solo de tener la mayoría de los diputados. Como era de esperar, no habrá ninguna competencia.
En comparación con el proyecto inicial, la ley votada en la Cámara ha sufrido numerosos cambios, fruto de compromisos políticos, que no son otra cosa que la búsqueda de puntos de equilibrio entre fuerzas políticas que han perdido completamente de vista la existencia de un bien común objetivo, pero que incluso parecen competir para borrar la memoria del mismo.
El resultado es una ley que tiene todas las características de una broma. En el artículo 1, que extiende la PMA (procreación médicamente asistida) a las mujeres solteras o a las parejas de lesbianas, se ha añadido el principio “reconfortante” de que “nadie tiene derecho a un hijo”. En realidad, este principio se contradice con el contenido del mismo artículo; no se conoce cómo la reivindicación de una pareja de lesbianas de tener un hijo puede ser compatible con el principio de que un hijo no es un derecho.
Existe también un lío similar en la cuestión de la identidad del donante de gametos. Por una parte, el donante deberá facilitar sus datos de identificación, que se conservarán en el Consejo Nacional de Acceso al Origen Personal (Cnaop); por otra parte, sin embargo, el niño nacido de una donación de gametos sólo podrá solicitar conocer la identidad de su progenitor una vez que haya alcanzado la mayoría de edad, y siempre sin perjuicio del derecho del donante a rechazar esta solicitud. Hasta aquí llegó la paternidad responsable.
Artículo por Luisella Scrosati, publicado originalmente bajo el título: “Francia, passa al Senato la legge che cancella il padre,” en el sitio web La Nuova Bussola Quotidiana. Traducido por Luis Rivera Colón.



