El New York Times promueve la barbarie del poliamor

El New York Times está promoviendo el modelo de familia “poliamorosa”, con más esposas y más maridos, con la esperanza de que sustituya completamente el modelo de “familia tradicional”. Si se lograra, sería una barbaridad deshumanizadora, sobre la piel de los niños

Artículo por Luca Volontè (La Nuova Bussola Quotidiana). Traducido por Luis Rivera Colón

No es novedad que lo políticamente correcto está en el ataque de la dignidad humana y la familia natural. Lo nuevo, en cambio, es la constante insistencia de uno de los periódicos más importantes del mundo, el New York Times, en las últimas semanas. La promoción de las relaciones ‘poli’ en la sociedad continúa a un ritmo rápido. El pasado 4 de agosto se exploraron las dificultades y el crecimiento de la paternidad poliamorosa, y el 14 de agosto la periodista Debora Spar expresó sus esperanzas en el éxito de las tecnologías que llevarán al nacimiento de niños con tres o cuatro padres y el fin de la familia “natural”. La sociedad poliamorosa parece ser el nuevo objetivo del “progreso civil” y, a pesar de las dificultades y los problemas legales, según el NY Times esta forma bárbara e irresponsable de la falta de vínculos parece estar creciendo, o al menos se desea promoverla.

The Poly-Parent Households are Coming, título del último artículo, espera que pronto se pueda permitir el nacimiento de niños humanos en todo el mundo a partir de gametos manufacturados (esperma y óvulos) mediante un proceso llamado fertilización in vitro (IVF, por sus siglas en inglés), también con la inclusión de material genético de más de dos “padres”; y la desestabilización de la “estructura familiar tradicional”. Habiendo eliminado la “necesidad procreativa” de las familias naturales, formadas por mamá y papá, “nuestra necesidad social de esa familia tradicional también desaparece”.

La autora Debora L. Spar ciertamente tiene razón al relacionar las dos posibilidades. Una disociación tan radical entre la “procreación de niños y la reproducción sexual” conducirá muy probablemente a una disminución de la paternidad entre dos padres, marido y mujer, madre y padre, como forma de vida familiar, en mayor medida de lo que ya ha ocurrido. No es necesario recordar aquí las raíces de la revolución sexual de 1968 – el sexo separado de la concepción- ni recordar las alarmas de los bioeticistas y de las instituciones políticas internacionales sobre los peligros eugenésicos inherentes a la experimentación.

La IVF, que crea gametos masculinos y femeninos a partir de células madre, independientemente del sexo del donante, actualmente sólo funciona en ratones, pero incluso si fuera posible transferir las técnicas a los hombres en un futuro próximo, ¿cómo podría tal empresa ser respetuosa de la realidad personal y la dignidad de los seres humanos? El creador es siempre superior a su producto (o al de ellos), ya que tiene soberanía tanto sobre su naturaleza como sobre su existencia, realizando cada uno según sus deseos (o los de los demás). Es decir, depende del creador decidir si la cosa debe nacer y cómo debe nacer. Pero no es sólo eso; esta locura que combina deseos malsanos y tecnologías prometeicas, llevaría de hecho al retorno de una nueva esclavitud, en la que el niño nacido sería propiedad de los tres padres. El NY Times y su autora proponen que el IVF es un paso adelante, un paso gigante en la destrucción de la “familia tradicional”. Pero las virtudes de la familia natural, no reducibles solamente al acto reproductivo, sino también social, comunitario y educativo, pueden verse comparándolas con los probables resultados de la poligamia.

En la “familia tradicional”, las familias están unidas tanto en una realidad moral como en una institución social, el matrimonio, que tiene estas tres características: la unión es exclusiva, es permanente y encuentra su realización en la complementariedad de los padres y en la crianza, educación y amor a los hijos. El matrimonio entendido de esta manera es también una conquista cultural. Ha sustituido a los acuerdos familiares en los que los hombres con medios podían tomar varias esposas o concubinas -que se adaptaban perfectamente a la igualdad de las personas- y en los que los hijos eran tratados como propiedad de sus padres. ¿Qué consecuencias tendría para los hijos el hecho de que sus padres -tres o cuatro- estuvieran vinculados sólo por lazos afectivos temporales, o incluso sólo por razones pragmáticas, sin compromisos de exclusividad y permanencia, y unidos a sus hijos en diversos grados desde el punto de vista genético y por acuerdos contractuales? El hecho de que estas tecnologías específicas sean deshumanizadoras e irrespetuosas para los niños que serían sometidos a ellas y destructivas para la célula fundamental de la sociedad sólo hace que su rechazo sea aún más urgente.

La “nueva normalidad” defendida por el NY Times y su autora es distópica, hace y deshace el bien común de la sociedad a voluntad, suprime la sociedad civil, e implica tiranía. ¿La izquierda globalista, que evidentemente retomará estas razones también en Europa y en Italia dentro de algunos meses o años, está realmente segura de querer imponer un retorno a la esclavitud y a la barbarie?

Artículo por Luca Volontè, publicado originalmente bajo el título: “Il New York Times promuove la barbarie del poliamore” en el sitio web La Nuova Bussola Quotidiana. Traducido por Luis Rivera Colón.

Comparte
x

Check Also

Obispo de Arecibo se opone a proyectos de ley que imponen ideología de género

El obispo de Arecibo, Monseñor Daniel Fernández Torres, se opuso a la aprobación de los Proyectos del Senado 184 y 185, los cuales imponen la ideología de género. Esto "se trata de una persecución religiosa," dijo el obispo en una carta a los senadores y representantes de Puerto Rico.