Datos sobre el confinamiento: más nocivo para el cuerpo y la mente que el COVID

Aumentan los daños a la salud derivados del manejo del virus, que parece ser la única enfermedad en el mundo. Una visión miope, que sólo tiene en cuenta un aspecto a expensas del conjunto, genera más destrucción de la que el COVID provocó. Lo muestra el riesgo de una generación sacrificada, el aumento del número de pobres y el uso de drogas, las enfermedades mentales, la muerte de los ancianos solos, los que no reciben tratamiento y los que piensan en el suicidio.

Joanne Miles mira a través de una ventana con mosquitero a su padre, George Miles Sr., residente en una instalación en Rochester, Nueva York, el 10 de octubre (Mariana Henninger/NBC News)

Por Benedetta Frigerio (La Nuova Bussola Quotidiana). Traducido por Luis Rivera Colón.

Crecen los daños a la salud mundial derivados de la gestión de la epidemia que parece ser la única enfermedad humana en el mundo actual. Una visión miope que sólo tiene en cuenta una particularidad: por muy grave que sea, va en detrimento de todo, generando sólo más muerte y destrucción que la provocada por el virus chino.

Lo dicen los datos sobre la salud mental de los jóvenes y los adultos, por no hablar de las muertes causadas por las medidas que han convertido en pacientes de segunda clase a todos los que padecen enfermedades diferentes a la del Covid o que se han enfermado como consecuencia del clima de terror que lo está convirtiendo en una amenaza insuperable.

Basta pensar en las cifras inglesas sobre la situación de los ancianos, para quienes el Daily Mail ha lanzado una campaña para relajar las medidas que los aíslan: “Sin un apoyo emocional y vital de sus familias, la salud mental y física de muchos de los 411,000 ancianos residentes en las residencias de ancianos se está deteriorando repentinamente”. Diane Mayhew, cofundadora del grupo Rights for Residents, dijo: “La soledad y el aislamiento matarán a la gente antes que el coronavirus. Tenemos historias de personas que deciden dejar de comer y beber”. Kate Lee, de la Alzheimer’s Society, dijo: “Al impedir las visitas, los privas (a los ancianos, ndr) de lo que muchos viven, del amor de la familia y los amigos. La gente muere de soledad, de falta de amor”. Así como la gente gravemente enferma de Covid habría muerto si les hubieran quitado el oxígeno.

La alarma está tan extendida que el gobierno ha prometido ocuparse de la situación, aunque los expertos dicen que cuanto más lejos se llegue, más tarde será. Las imágenes de una mujer de 80 años en un centro de enfermos con trastornos de la memoria que llora porque está separada de su marido, con el que está casada desde hace más de 60 años, han viajado por todo el mundo.

Además de esto, existe el problema de las familias angustiadas porque no pueden ver a sus hijos o parientes alojados en instalaciones que les proporcionan una atención difícil de garantizar en el hogar, pero que también viven del amor de sus seres queridos. Sin mencionar a los discapacitados abandonados por el servicio de cuidado en el hogar o la escuela, y que dependen totalmente de las familias después del confinamiento.

Obviamente de estos pacientes y de los que mueren solos, al igual que los que mueren por Covid (de hecho, quizás en una situación peor porque estos pacientes a menudo no pueden comunicarse con teléfonos móviles y tabletas), apenas se habla en la televisión y en los periódicos. “Es cruel, inhumano… son sordos o ciegos o sufren de demencia. No entienden lo que es el coronavirus. Se sienten como prisioneros”, recordó Mayhew.

Pero también está en juego la resistencia de las nuevas generaciones que, si se encierran durante mucho tiempo, corren el riesgo de ser gravemente sacrificadas: una revisión de 63 estudios ha demostrado la correlación entre el aislamiento y el riesgo de depresión a partir de los 9 años de edad. No sólo eso: los investigadores han señalado que las medidas adoptadas para los jóvenes y los niños pequeños pueden influir en su futura salud mental. Según un estudio del Sistema Nacional de Salud inglés, incluso uno de cada cinco niños de entre 5 y 16 años desarrolla un problema psicológico debido al aislamiento, la falta de educación y de relaciones, y las dificultades financieras de los padres causadas por los confinamientos.

Son entonces los propios pacientes de Covid que sobrevivieron a la enfermedad los que sufren las consecuencias de un manejo que hace del virus el único peligro existente: muchos de ellos corren en efecto el riesgo de ser heridos mentalmente de por vida por caer enfermos en un clima de terror mediático que, en lugar de animar a la gente a luchar contra el enemigo, lo muestra como invencible. A uno de cada 16 sobrevivientes se le diagnosticó por primera vez una enfermedad mental. Uno de los peores legados del coronavirus podría ser una ola de estrés postraumático, como señaló el Consejo Nacional de la Orden de Psicólogos.

Luego están los datos del Instituto Superior de Salud según los cuales: “Se observaron síntomas depresivos o de estrés en el 11 y el 14% de la muestra, respectivamente (habiéndose examinado, ndr). Por otra parte, se comprobó que los niveles de ansiedad estaban más allá del rango normal en aproximadamente la mitad de los sujetos examinados”.

Sin olvidar la alarma lanzada por la Sociedad Italiana de Psiquiatría, cuya estimación habla de al menos 300 mil personas que desarrollarán trastornos mentales y cuyas cifras describen el gran aumento de la demanda de ansiolíticos (30%) y otros fármacos como los somníferos o los antidepresivos.

Y qué decir entonces del análisis publicado en octubre en la revista Jama por el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Nueva York. No sólo la cuarentena, sino también la falta de trabajo, el aprendizaje a distancia, la falta de atención médica para otras enfermedades, la falta de alimentos, transporte, actividades recreativas, culturales y religiosas son una fuente de malestar. El Centro para el Control de Enfermedades (CDC), la agencia de salud pública de E.E.U.U., reportó en un análisis de junio que, después del primer encierro, el 40.9% de los ciudadanos encontraron al menos un problema de salud mental, inclusive la depresión, ansiedad, estrés postraumático y abuso de sustancias, con tasas 3-4 veces más altas que antes de la propagación de Covid. Tanto es así que el 13% comenzó a usar ansiolíticos, antidepresivos, sedantes, pastillas para dormir y tranquilizantes. Pero lo más impresionante es que hasta un 10.7% de los entrevistados había considerado seriamente el suicidio en los últimos 30 días, más de una cuarta parte de ellos tiene entre 18 y 24 años de edad. Un hospital de Milán admitió que en los 56 días de cierre los intentos de suicidio se triplicaron.

Además, durante los primeros meses del año, en los Estados Unidos murieron unas 20,000 personas por sobredosis de drogas (la categoría más implicada en las muertes es la de los opioides), 16% más que en el mismo período de 2019.

Luego está el problema del hambre y la pobreza que está aumentando seriamente: después del primer confinamiento, 3.7 millones de italianos estaban sufriendo de hambre, incluso más de 700 mil niños que carecían de leche. Las estimaciones son probablemente peores, ya que sólo se trata de los casos notificados, tanto es así que incluso el Dr. David Nabarro, de la OMS, admitió que los cierres “están causando el aumento en la cantidad de pobres, y los están haciendo mucho, mucho más pobres”.

No hay que olvidar luego que sólo en Europa las muertes por cáncer de colon han aumentado en un 11.9% como consecuencia de los retrasos causados por el manejo de Covid en los programas de detección preventiva (United European Gastroenterology, UEG Week Virtual 2020). Cifras similares también afectan a otros tipos de cáncer, por lo que la quimioterapia se ha retrasado. La mortalidad por infartos también se ha triplicado.

Sumando todos estos aspectos y proyectándolos sobre los diferentes países afectados por Covid, es comprensible que unos 25,000 médicos y poco menos de diez mil científicos hayan firmado que “las actuales políticas de confinamiento están produciendo efectos devastadores en la salud pública, tanto a corto como a largo plazo”. Todas las cosas que a menudo los que todavía tienen el estómago lleno encuentran difícil de entender, dado que “la clase trabajadora y los miembros más jóvenes de la sociedad… serán los que más sufran”.

Artículo por Benedetta Frigerio, publicado originalmente bajo el título: “Dati lockdown: più nocivo del Covid per corpo e mente en el sitio web La Nuova Bussola Quotidiana. Traducido por Luis Rivera Colón.

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