¿Y si la tolerancia fuera una cosa seria?

Giuseppe Zaffaroni
EL VISITANTE 17 al 23 de febrero de 2008
Silverio Pérez es un gran humorista. Es verdaderamente chistoso, hasta cuando escribe acerca de cosas serias. Lean sus últimos dos sermones sobre la tolerancia (El Nuevo Día, 28 y 29 de enero de 2008).
Chiste número uno
¿Quién es antidemocrático e intolerante?
Uno cualquiera contestaría: quien niega a un pueblo entero el derecho al referéndum para enmendar su Constitución.
Pero Silverio, el humorista, no. El respondería: verdadero intolerante y discriminador es quien pretende dar al pueblo la ocasión de modificar la Constitución según sus valores.
Chiste número dos
¿Quién está actuando por miedo?
Respuesta banal que tú y yo hubiésemos dado: quien tiene temor de dar la palabra al pueblo.
¡No! Silverio, el humorista, contesta con genialidad: el verdadero cobarde (y odioso talibán) es quien se atreve a dar la palabra al pueblo para que se exprese acerca del tipo de sociedad que quiere construir.
¿Silverio confundido últimamente? No. La élite intelectual de este País (sobre todo los que como Silverio Pérez nos “educan” desde la mañana hasta la noche, en los periódicos, la radio y la televisión), saben bien qué están defendiendo en ésta como en otras ocasiones. No sólo no toleran (¿intolerantes?) que alguien piense y, sobre todo, diga algo diferente de lo que ellos opinan. Lo que no pueden soportar es que un humilde trabajador o una sencilla ama de casa puedan contar en un referéndum lo que ellos cuentan: un voto. Y así, en un instante, escoger el rumbo de su propio destino, desplazando “intelectuales”, políticos y medios de comunicación, que desde siempre se consideran las únicas voces legítimas de este País.
(El autor es Profesor de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico.)




