La Amenaza contra la definición del Matrimonio

El Papa Benedicto XVI ha hecho un llamado a proteger el matrimonio contra los intentos de igualar otras uniones a la familia fundada entre un hombre y una mujer.
El Centro Guadalupe Vida y Familia levanta la voz de alerta sobre la amenaza que existe contra la definición del matrimonio, y las consecuencias que traería cambiar esta definición en nuestro país.
Vivimos un momento histórico. El matrimonio está bajo una amenaza seria.
La única forma de garantizar que en Puerto Rico no se reconozca la unión entre personas del mismo sexo es elevando a rango constitucional la definición de que el matrimonio sólo puede ser constituido entre un hombre y una mujer.
Deben saber que, tanto en Massachussets como en California, únicos dos estados que celebran “bodas” entre personas del mismo sexo, se debió a una decisión del Tribunal Supremo estatal que cambió la definición del matrimonio en las leyes. En ambos estados, la mayoría del pueblo se había expresado a favor del matrimonio entre un hombre y una mujer, pero no lo habían puesto en la Constitución.
En Massachussets, cuando el papá de un niño de kinder pidió que se le notificara cuándo iban a enseñar esto para no enviar a su hijo a la escuela ese día, el padre de familia llamado David Parker terminó siendo arrestado. Los libros que le entregaron en la escuela a su hijo de 5 años, incluían ilustraciones de dos varones acostados en la cama, afeitándose juntos en el baño y, en la playa, untándose bloqueador solar en la espalda del otro. Todo esto como parte del cuento para niños de kinder titulado “El compañero de cuarto de papá”.
Nos preocupa que lo mismo pueda decidirse en Puerto Rico. Debemos tener en cuenta que en los lugares en que se ha reconocido el mal llamado matrimonio entre personas del mismo sexo o su equivalente con el nombre de “uniones civiles” como en Inglaterra, este tipo de educación ha entrado en las escuelas.
Además, Ciudades Católicas de Boston tuvo que cerrar su servicio de adopción porque los obligaban a dar a los niños en adopción a dos hombres o dos mujeres. Inclusive se han multado asociaciones católicas laicas por negarse a prestar sus instalaciones para celebrar enlaces entre personas del mismo sexo.
Destacamos que en el caso de California, la demanda se originó porque se reconocieron a las parejas del mismo sexo bajo el nombre de “sociedades domésticas”. Esto es igual a lo que se propuso en Puerto Rico como “parejas de hecho”.
Es necesario que sepan que ya nuestro Departamento de Educación firmó un acuerdo para incluir en todos los currículos de enseñanza la “perspectiva de género”. Esto, bajo el pretexto de prevención de la violencia doméstica.
A la salida, recibirán una hoja con más información, en la que podrán encontrar la explicación con opiniones de constitucionalistas, abogados y profesores de derecho de por qué la enmienda constitucional no crea hijos ilegítimos. Tampoco afecta los derechos de las personas no casadas. Todo esto fue parte de la campaña de mentiras para tratar de adormecer nuestras conciencias mientras se adelanta la llegada del alegado “matrimonio” entre personas del mismo sexo por vía de los tribunales, o su equivalente bajo el nombre de “parejas de hecho” en el Código Civil, que tendría consecuencias nefastas en el sistema educativo.
Enfatizamos que la Iglesia no está en contra de la persona homosexual. Las personas homosexuales están llamadas a la castidad, al igual que los esposos lo están a la fidelidad mutua y los sacerdotes al celibato. Pero reconocer la unión entre personas del mismo sexo no es negociable, porque atenta contra el rol indispensable de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer.
Es importante que el llamado del Papa a no-negociar la defensa del matrimonio se convierta en acción para todos los católicos.
- Que nos mantengamos alertas e informados sobre cómo piensan y qué han hecho los políticos y legisladores.
- Que llevemos este mensaje a nuestros familiares y amigos de lo que ocurrirá en la Isla si seguimos de brazos cruzados.
- Que participemos en foros públicos para defender que se eleve a rango constitucional el matrimonio sólo puede ser constituido entre un hombre y una mujer.
Asimismo, debemos exigir que se haga pública la forma de pensar en cuanto al matrimonio y la familia, de los que sean designados a jueces del Tribunal Supremo. NUESTRA ISLA NOS NECESITA.




