Vacunas

Sobreviviente del Holocausto advierte contra mandatos de COVID, nueva ‘dictadura fascista’

‘Nunca pensé que estaría viva para volver a tener miedo de los mismos elementos’, dijo Vera Sharav.

Artículo por Raymond Wolfe (LifeSiteNews). Traducido por Luis Rivera Colón.

Una sobreviviente del Holocausto ha denunciado las políticas de salud pública “guiadas por la Eugenesia” durante la crisis del COVID-19 que, según ella, pueden conducir a “una dictadura fascista y un genocidio”.

En una entrevista a comienzos de este año con el abogado alemán Dr. Reiner Fuellmich, Vera Sharav, una activista médica de larga trayectoria, se basó en su experiencia bajo el régimen Nazi advirtiendo sobre “elementos opresivos y represivos sin precedentes” instituidos en la era del coronavirus.

Le dijo a Fuellmich que “como niña sobreviviente del régimen de terror Nazi, aprendí lecciones imborrables sobre la naturaleza del mal. Conozco las consecuencias de ser estigmatizada y demonizada como propagadora de enfermedades”. Nacida en Rumanía durante la Segunda Guerra Mundial, Sharav fue detenida en un centro de detención ucraniano cuando era una niña y, al final, perdió a su padre en el Holocausto.

“Nos requerían, como saben los alemanes, que nos pusiéramos una Estrella de David amarilla para identificarnos, para segregar a los judíos”, dijo ella. “Las leyes excluyentes impedían que la familia tuviera una vida normal y que participara de actividades ordinarias. Nuestra propiedad fue incautada, se nos prohibía participar de todas las reuniones educativas, religiosas y culturales. Viajar era prohibido para los judíos, por lo cual no había escape”.

“Estos recuerdos dolorosos de mi niñez me sensibilizaron sobre la amenaza que suponen las órdenes gubernamentales restrictivas”.

Sharav criticó las “órdenes médicas” de hoy como “un paso atrás hacia una dictadura fascista y un genocidio”. “Lo que están haciendo con este virus es instituir elementos opresivos y represivos absolutamente inéditos que nos aprisionan en nuestras casas”, dijo.

“Las mascarillas obligatorias son un arma psicológica insidiosa. Degradan nuestra dignidad como seres humanos libres”, añadió. “No funcionan ni en esta ni en ninguna otra pandemia, y son el equivalente simbólico de la estrella amarilla”. De la misma manera, los cierres “han demostrado ser una herramienta eficaz de control social, pero que no han logrado cambiar el curso del virus”. 

La gente está siendo condicionada para someterse pasivamente a las órdenese gubernamentales”, mientras que “los niños, a quienes se les está privando de una educación, están siendo condicionadas para no confiar en la gente”, continuó Sharav.

La sobreviviente del Holocausto condenó el estado del establishment médico, estableciendo comparaciones entre las políticas médicas contemporáneas y aquellas empleadas por los Nazis. “Hoy, el debate está prohibido. A un doctor no se le permite decir que el virus está siendo explotado para mantener un estado de miedo”. “Los doctores y científicos que expresen opiniones que vayan en contra de las órdenes oficiales son tratados como herejes. Se les amenaza con la pérdida de su sustento”, y “son amordazados y demonizados por los medios de comunicación” por hablar sobre la seguridad de las vacunas contra el COVID-19, dijo.

“El miedo y la propaganda eran las armas psicológicas que los Nazis utilizaron para imponer un régimen genocida, y hoy algunos están comenzando a entender por qué el pueblo alemán no se sublevó: el miedo les impidió hacer lo correcto”, dijo Sharav.

Lo que distingue al Holocausto de todos los otros genocidos en masa es el rol importante jugado por el establishment médico”, notó ella. “Cada paso del proceso homicida fue endosado por el establishment académico y médico profesional. Los médicos y las sociedades e instituciones médicas prestigiosas prestaron el barniz de legitimidad al infanticidio, al asesinato masivo de civiles”. 

Se refirió a Aktion T4, una campaña Nazi de asesinatos contra decenas de miles de víctimas principalmente discapacitadas. “Las primeras victimas fueron infantes alemanes discapacitados y niños menores de tres [años]”, dijo Sharav. “Fueron identificados por comadronas que reportaban de su existencia al estado. Las próximas víctimas fueron los enfermos mentales, seguidos por los ancianos en las residencias de ancianos”. 

Ocho décadas después, la crisis del COVID-19 ha expuesto un sorprendente resurgimiento de “políticas de salud pública influenciadas por la eugenesia en Europa Occidental y los Estados Unidos”, dijo Sharav, considerando “las directrices gubernamentales hacia los hospitales y las residencias de ancianos” que “condenaron a los ancianos a la muerte” “una repetición escalofriante del [programa] T4”.

“En Europa y los Estados Unidos, se le ordenó a los hospitales a no tratar, ni proveer tratamiento médico, inclusive el oxígeno, a los ancianos en residencias de ancianos. Varios gobernadores de E.E.U.U. enviaron ancianos infectados a las residencias de ancianos, sabiendo que estos últimos carecían de los salvoconductos esenciales para evitar la propagación del virus”, dijo. Sharav citó el caso del Gobernador Andrew Cuomo de Nueva York, quien emitió órdenes ejecutivas a las que se atribuye el haber provocado miles de muertes evitables en residencias de ancianos a pesar de haber reconocido los riesgos para los pacientes ancianos. Los informes han descubierto acciones semejantemente mortales por otros gobernadores demócratas, como Gretchen Whitmer de Michigan.

La nueva amenaza de políticas basadas en la eugenesia van incluso “más allá de Hitler”, advirtió Sharav. Comparó el Great Reset, un programa auspiciado por el Foro Económico Mundial junto a las principales corporaciones multinacionales, con el “plan maestro” de Hitler. No obstante, Hitler “sólo miró a Europa y a conquistar a Rusia, pero aun así, no pensó en términos globales”, dijo Sharav. “Esto es global”.

“Estamos siendo rastreados, vigilados”, le dijo Sharav a Fuellmich, señalando la aparición de sistemas de credenciales de vacunas, como los “pasaportes verdes” los cuales, según ella, crean “una sociedad apartheid de dos clases”, con “una clase privilegiada, y la otra denigrada y discriminada”.

“¿Suena familiar? ¿Le seguirán los ghettos, los campos de detención? ¿Y cómo se van a matar a las personas?”, preguntó. “Una vez comienzas a tener estos sistemas de dos clases, no vas a evitar un holocausto global”.

“El gobierno no debería estar interfiriendo con nuestras vidas personales, en nuestras decisiones médicas. ¿Qué es eso? ¿De dónde vino eso? Comenzó con los Nazis”, dijo Sharav. “Nunca pensé que estaría viva para volver a tener miedo de los mismos elementos”.

Este artículo se publicó originalmente en LifeSiteNews bajo el título “Holocaust survivor warns against COVID mandates, new ‘fascist dictatorship’”. Se reimprime bajo licencia Creative Commons. Traducido por Luis Rivera Colón

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