Plan Decenal, Alianzas, ESSA, o la Hidra


Los proyectos legislativos sobre la educación pública se asemejan a la Hidra, la serpiente de numerosas cabezas de la mitología griega. Esta criatura venenosa de aliento mortal, habitante de un pantano, generaba dos o tres nuevas cabezas cada vez que Hércules le cortaba una.
Empecemos con el Proyecto Sustitutivo del P. de la C. 1032 (PC 1032), aprobado ya por la Cámara y ahora ante el Senado. Mientras alega proteger los derechos de los maestros y los poderes constitucionales de la rama legislativa, el PC 1032 aumenta el número de miembros de la Comisión Transectorial de 33 a 47 miembros. Asigna a la Mesa de Trabajo y a la Comisión Transectorial $2,560,000 en su primer año, más “reembolsos de gastos de todos los comisionados, delegados, representantes del interés ciudadano y los del personal designado” (pág. 10). El Departamento de Educación pagaría por los “gastos operacionales” como materiales. Bonitas sumas para un País en estado de “crisis humanitaria,” según lo describe la administración actual.
De los 47 miembros de la Comisión Transectorial (págs. 16-18), solo cuatro serían padres de estudiantes del sistema de educación pública (dos de ellos de estudiantes de educación especial), mientras 26 representarían “agencias u organizaciones con intereses a favor de la educación pública del país” (¿?). Entre éstas se encuentran tres miembros de la Mesa de Trabajo de los Proponentes del PC 1032 – uno de los cuales es el Movimiento Amplio de Mujeres, que apoya los llamados “derechos reproductivos” (por ejemplo, el aborto) y la adopción de niños por parejas del mismo sexo. Es decir, esta representación (3) es casi igual a la de los padres (4). [Algunos de los demás grupos representados son: Asuntos Federales del Departamento de Educación, el Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores, la Sociedad Puertorriqueña de Planificación, la Liga de Cooperativas de Puerto Rico y la División Legal del Departamento de Educación.] ¿Cómo se elegirán los cuatro padres? El Director Ejecutivo, nombrado por el Secretario de Educación, “establecerá mediante reglamento el método que se utilizará,” uno “ágil, democrático y que asegure la participación de la [sic] padres de estudiantes de toda la Isla” (pág. 19). ¿Ágil, democrático, participativo? ¡Por favor!
Sigamos con la “agilidad” y la “democracia” que alega el PC 1032. La Comisión Transectorial deberá (págs. 20-22):
- “consultar la opinión de los puertorriqueños en cuanto a la educación del país,”
- “recopilar, organizar y analizar el sentir de los ciudadanos,”
- “recopilar, analizar y organizar la información obtenida a través los métodos más efectivos y convenientes para la Comisión, que pueden incluir, pero no limitarse a, foros ciudadanos, entrevistas y aceptación de ponencias y sugerencias, escritas u orales,”
- “realizar un estudio abarcador sobre la legislación aplicable y vinculante al Departamento de Educación,”
- “analizar la aplicabilidad de esta legislación,”
- determinar si “el Departamento de Educación está en cumplimiento, cuáles no se implementan y las posibles razones por la falta de implementación,”
- “compilar y redactar un proyecto para establecer y viabilizar el Plan Decenal de Educación” “acompañada de las ponencias, grabaciones, testimonios, data estadística, estudios y toda la información adicional que haya sido recopilada durante el proceso de consulta y participación ciudadana y que sea pertinente a los fines que persigue esta legislación.”
Después de esto, el Comité Asesor “sintetizará y analizará la data [sic] recopilada para integrar las diversas opiniones y sugerencias dentro de una estructura coherente” (¡!), “asesorará a la Comisión Transectorial” (¿no era al revés?) y “presentará una propuesta para establecer y viabilizar el Plan Decenal” al Secretario de Educación, quien lo presentará a la Legislatura (pág. 9).
¿Ágil, democrático, participativo? Imaginen una comisión de 47 miembros con tamaña agenda. Si a comités de cinco miembros se les dificulta llegar a acuerdos, y suelen ser presa de los miembros más poderosos, vociferantes o carismáticos, vislumbren una comisión de 47 miembros. Además, ¿encargar a esa “Comisión Transectorial” estudiar la legislación “aplicable y vinculante,” su “aplicabilidad y cumplimiento”? ¿Debemos suponer que el Departamento de Educación desconoce la legislación que le aplica, cuál cumple, cuál incumple y las razones? ¿No es esto elemental para el funcionamiento de cualquier Departamento gubernamental? Además, ¿puede el Comité Asesor ser “independiente, no sujeto a los vaivenes políticos” (pág. 9) cuando el Secretario de Educación nombraría a varios de sus miembros?
Pasemos ahora al PS 1456 impulsado por el Senador Eduardo Bhatia. Entre otras cosas, este proyecto que crearía la Junta de Alianzas e Innovación Educativa establece que: “El Personal Docente deberá ser evaluado por la manera en la que utiliza e involucra a las familias de sus estudiantes y a la Comunidad como recurso de aprendizaje” (pág. 46, énfasis nuestro). ¿Querrá decir esto que los maestros deberán promover los mantras de la ideología de género y los llamados “derechos sexuales y reproductivos” entre los padres y sus comunidades? ¿Se inmiscuirá el Departamento de Educación directamente en la enseñanza de valores en nuestros hogares? De forma similar, el Senador Bhatia ha elogiado el ESSA (Every Student Succeeds Act, aprobado por la Cámara federal y ahora ante su Senado) como un “gran paso de avance para la educación pública.” Sin embargo, este proyecto permite una intromisión invasiva en los datos personales de los estudiantes y representa una erosión de los derechos de los padres. Por ejemplo, incrementa la medición de actitudes y creencias, entre otros “indicadores sociales” de los estudiantes, y la recopilación y uso por parte del gobierno de dichos datos.
El aliento fatal de la Hidra se percibe cuando una administración que desoye el reclamo de multitudes — como la manifestación contra la ideología de género — habla de “participación ciudadana,” de “democracia,” de construir “una sociedad equitativa, solidaria y de sana convivencia” (PC 1032). Estos términos altisonantes se han utilizado para menospreciar y marginar a los grupos que defienden los valores de la cultura de la vida y la familia natural. Se han utilizado para que el gobierno irrumpa en nuestros hogares, templos e iglesias, y mine el derecho de los padres a educar a sus hijos acorde a sus principios y valores.
Hércules necesitó espada y fuego para lidiar con la Hidra. Padres, madres, abuelos, padrinos, tíos: somos los nuevos Hércules llamados a domar y vencer esta bestia. Nuestras armas: la protesta valiente e informada, la resistencia y los reclamos ante las autoridades, la amorosa y esmerada educación en casa a nuestros hijos, nuestras plegarias y oraciones.




