Perspectiva de Género

“Matrimonio” Homosexual: ¿Consenso en esta “Comunidad”?

Comentábamos recientemente el que varios activistas a favor del llamado matrimonio entre personas del mismo sexo han expresado públicamente que su propósito es realmente destruir dicha institución. Otras voces, también de la “comunidad” LGBTT, están en desacuerdo con tal “redefinición” del matrimonio porque reconocen la verdadera naturaleza de la unión matrimonial, o por otras razones. Ambos grupos — tanto los que interesan socavar la institución matrimonial como aquéllos que reconocen el justo lugar que le corresponde en la sociedad — contradicen la creencia de que hay consenso en la “comunidad” LGBTT en torno a la legalización del matrimonio entre personas de igual sexo.

Escuchemos, por ejemplo, a Jonathan Soroff, quien vive con su pareja Sam en Massachusetts. En un reportaje de la BBC News, Soroff declaró: “Se puede demostrar que [el “matrimonio” homosexual] no es lo mismo que el matrimonio heterosexual — el significado social y religioso de una ceremonia matrimonial gay simplemente no es lo mismo. No vamos a procrear como una pareja heterosexual … He estado en algunas bodas gay preciosas, pero imitar la boda tradicional heterosexual es algo extraño (“weird”) y no puedo entender porqué se querría hacer eso” [Traducción del inglés]. Añadió que por lo menos la mitad de sus amigos opina que las parejas del mismo sexo no deben casarse.

Varios activistas homosexuales han expresado, además, su preocupación ante el bienestar de los niños si se legaliza el matrimonio para dichas parejas. El norteamericano Doug Mainwaring ha dicho: “La idea del matrimonio entre personas del mismo sexo es inverosímil. Sin embargo, la corrección política (“political correctness”) ha hecho que sea arriesgado expresar lo obvio. … Salí con varios hombres maravillosos y estuve en algunas relaciones a largo plazo. A través de los años, sin embargo, la honestidad intelectual me llevó a algunas conclusiones inesperadas: 1) Crear una familia con otro hombre no es igual que crearla con una mujer, y 2) Es un mal objetivo (“an objective evil”) negar a los niños unos padres de ambos sexos. Los niños necesitan y anhelan tener ambos. … Las madres y los padres interactúan de forma diferente con sus hijos. Dar a los niños dos mamás o dos papás es privarles a alguien que ellos necesitan desesperadamente y merecen para ser felices y completos. Es inscribirles “privación” permanentemente en su corazón. … El matrimonio no es un término elástico. Es inmutable. Ofrece lo mejor para los niños y la sociedad. No debemos adulterar ni mutilar su definición, negando así sus riquezas para las generaciones presentes y futuras” [Traducción del inglés].

De forma similar se ha expresado en Francia el joven homosexual Xavier Bongibault, estudiante de Derecho en la Universidad de París: “los niños deben ser criados por un padre y una madre. Los estudios demuestran que los que son educados por padres del mismo sexo acaban teniendo problemas psicológicos. … El hijo no puede ser el objeto de nuestros delirios personales. …No estoy solo al considerar que un niño tiene necesidad de un padre y de una madre, aunque muchos aún vacilan en decirlo en voz alta por temor a perder a muchos amigos.”

Asimismo Nathalie de Williencourt, activista lesbiana francesa, declaró: “los niños tienen derecho a tener un padre y una madre… Si las parejas homosexuales adoptan niños que ya están privados de sus padres biológicos, entonces [los niños] estarían sin un padre y sin una madre por segunda vez. … Las parejas heterosexuales están esperando años para poder adoptar a un niño, y se corre el riesgo de que muchos países no permitan más adopciones a Francia si esta ley se aprueba, ya que países como China y otros de Asia cuentan con procedimientos de tal manera que las parejas del mismo sexo están excluidas. Esto significaría hacer que la adopción por parejas conformadas por un hombre y una mujer sea aún más difíciles.”

En nuestro País, la conocida imitadora transexual Samantha Love ha dicho en una entrevista: “Es bueno los derechos pero pa’ qué matrimonio si yo no me quiero casar. Yo quiero plan médico. Yo quiero tener una égida que no me discrimine si llego a vieja y tengo que albergarme en uno y que por ser un fenómeno no me dejen en la calle como a Cristina (la transexual Cristina Hayworth). Hay otras cosas que la comunidad carece. Yo no creo en el matrimonio. Creo en igualdad de derechos sin cruzar la raya. Zapatero a su zapato.”

La “comunidad” LGBTT podrá compartir varios asuntos. Sin embargo, no hay un consenso ni propósito común de “comunidad” sobre la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo.

La protección económica en casos de enfermedad, edad avanzada, o incapacidad es un asunto de derechos humanos básicos para todos — independientemente del sexo, etc. Debemos luchar por que en nuestra sociedad se desarrollen los mecanismos adecuados de verdadera justicia social. Es inaceptable que seres humanos vivan desamparados en la calle. Por otra parte, hay disposiciones legales (como los poderes legales en caso de hospitalización o emergencias médicas de parejas homosexuales) que atienden preocupaciones que suelen tener las personas que conviven en dichos arreglos.

Sin embargo, abogar por protecciones económicas básicas para todos los seres humanos y abogar por que se legalice el matrimonio entre personas del mismo sexo son dos asuntos radicalmente distintos. Como bien reconocen los testimonios citados, provenientes de la propia “comunidad” LGBTT: hay rayas que no deben cruzarse.

El fin esencial del matrimonio no es la seguridad económica ni un deseo particular. Su fin esencial es la procreación, la crianza y el desarrollo de los niños, dentro de la unión de amor y dar mutuo entre un hombre y una mujer. El matrimonio, como institución basada en la naturaleza humana, ha de regirse por la ley natural. Sólo el matrimonio como unión entre un hombre y una mujer cumple con este principio universal.

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