Los Famosos y la Marihuana


La demagogia no tiene límites. En su afán por vendernos la despenalización de la marihuana como algo deseable, el Nuevo Día no se contenta con la falsedad: “la legalización de la marihuana como remedio a la crisis fiscal,” “la marihuana cura enfermedades,” “la marihuana no crea dependencia ni es trampolín para drogas más fuertes como la heroína…”
Todos estos “argumentos” son falsos. Así lo comprueban infinidad de estudios y la experiencia de los lugares en los cuales se ha despenalizado el uso y la posesión de la marihuana. Si lo duda, lea el documento Marihuana Myths and Facts de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas (Office of National Drug Control Policy) del gobierno federal, disponible gratuitamente en línea. Éste concluye que la marihuana no tiene valor médico curativo alguno sino que, por el contrario, acarrea cambios cerebrales similares a los de la heroína y la cocaína. Enumera sus efectos dañinos a corto y a largo plazo: daños fetales; ansiedad, depresión, agresividad y violencia; daños pulmonares y respiratorios; pérdida de memoria; distorsión en la percepción; problemas en la coordinación, la toma de decisiones, la concentración y el aprendizaje. Aun en dosis moderadas, la marihuana deteriora la capacidad para conducir vehículos. Su uso se ha relacionado con pensamientos suicidas, promiscuidad y actividades sexuales de alto riesgo, la comisión de delitos como la portación ilegal de armas, y una mayor probabilidad de padecer de esquizofrenia. Los costos personales, sociales y económicos son enormes.
Como si las falsedades no bastaran, ahora el Nuevo Día ha publicado unos artículos en los que destaca que varios “famosos” han usado marihuana. La implicación tácita es que fumar marihuana no es obstáculo alguno para el desarrollo intelectual o profesional. ¿Insinúa también que ello contribuye a alcanzar la fama?
En ambos frentes, se falta a la realidad. Supongamos que los “famosos” que se mencionan en efecto hayan fumado marihuana. ¿No habrían sido estos “famosos” aún más exitosos y productivos si no hubiesen consumido marihuana? ¿De qué modo afectó sus vidas privadas, a sus familias, a su comunidad? ¿Cómo afectó su calidad de vida, su verdadero potencial? Por otra parte, la marihuana que se fuma en la actualidad es mucho más potente que antes. Durante la década de los 70, la concentración promedio de THC (delta9tetrahydrocannabinol) de la marihuana era 1%. Hoy es hasta de 33%, por lo que los efectos negativos son mucho más intensos. Es decir, no se puede comparar a George Washington (un “famoso” que menciona uno de los artículos) con el usuario actual.
Además, ¿son todos estos “famosos” ejemplos a seguir para nuestra juventud? Uno de los artículos del Nuevo Día menciona a Marilyn Monroe, Madonna y Lady Gaga. ¿Famosas en su profesión? Sí. ¿Modelos a seguir? ¿Son sus vidas privadas y familiares ejemplares? La respuesta es evidente.
En otros casos, como los de José “Piculín” Ortiz y Orlando “Peruchín” Cepeda, es innegable el efecto sobre su reputación y sus ilustres carreras, sobre sus familias y amigos, sobre sus admiradores. Ni hablar de aquéllos, como Whitney Houston y Philip Seymour Hoffman, “famosos” que también fumaron marihuana y vieron sus vidas tronchadas prematuramente en las circunstancias más trágicas. ¡Cuánto talento esfumado! El Nuevo Día, sin embargo, ha omitido estos nombres de su lista…
De que unos “famosos” hayan consumido marihuana lo único que podemos concluir es que unos “famosos” han consumido marihuana. No comprueba su deseabilidad, ni siquiera que sea inofensiva, a pesar de lo que muchos demagogos pretendan insinuar. Tampoco es un argumento a favor de su despenalización.
¡Mucho ojo, lector! ¡Alerta a los engaños y a las falacias de aquéllos que nos quieren pasar gato por liebre!




