“Algo Murió en Mí ese Día”


“No me mató, pero algo murió en mí ese día.”
“Una parte de mí se fue junto a él.”
“La peor decisión de mi vida.”
“Aborté a las 4 semanas. Perdóname mi ángel.”
“Vivo con ello todos los días…Me duele y me afectó mucho…Espero que pueda servirte mi experiencia… Si pudiera cambiar las cosas…”
“Podrás hacer parar un corazón que late dentro de ti, pero no cesará de la misma forma el dolor que dejará en ti…”
Si crees que estos mensajes provienen de la publicidad provida, te equivocas.
Son testimonios de mujeres que han sufrido el aborto. Los han publicado en páginas que promueven favorablemente esa práctica como una “opción segura.” Aun estas mujeres, que parecen considerarse a favor del mal llamado “derecho a elegir,” lamentan su decisión y alertan a otras sobre ese mal.
Esos mensajes reconocen que no abortaron “solo un feto” o un “cúmulo de células,” sino a una persona humana: su hijo o su hija. Reconocen que su bebé ya vivía como un ser humano único, entero y distinto, no como mero “apéndice.” (Nadie tiene pensamientos suicidas o remordimiento a lo largo de su vida por la pérdida de su apéndice.) Lloran lo que pudo haber sido e impidieron que fuera. Se arrepienten de una decisión que tomaron bajo desconocimiento, bajo una desesperación de la cual otros se aprovecharon por conveniencia o lucro.
El Síndrome Post-Aborto es real. Es profundo. Dura toda una vida. Los sentimientos de culpa, ansiedad, depresión, remordimiento, insomnio, pensamientos suicidas, el abuso de alcohol o drogas, y los desórdenes alimenticios son comunes en mujeres que han experimentado el aborto provocado. Miles de testimonios que hemos escuchado así lo atestiguan. Estudios científicos también lo sugieren. Por ejemplo, una revisión de 22 estudios publicados con datos de más de 870,000 mujeres, por la Dra. Priscilla Coleman en el British Journal of Psychiatry, concluyó que el riesgo de sufrir esos desórdenes de salud mental es mayor (en un 81%) en mujeres que han abortado. Aún en países de corte liberal, en que los “derechos reproductivos” incondicionales se celebran, se informan experiencias similares.
El Proyecto del Senado 950 (P. del S. 950), “Ley para la protección de la mujer y la preservación de la vida,” afirma el derecho de la mujer a tomar decisiones libres e informadas. Muchas mujeres hoy lamentan profundamente una decisión que tomaron bajo la “información” incompleta y distorsionada que les suministran la industria abortista (Planificación Familiar, Profamilias, clínicas de aborto, farmacéuticas y suplidoras de píldoras abortivas y métodos anticonceptivos, etc.) y sus aliados, el feminismo radical y la prensa liberal. El P. del S. 950 requeriría que se le ofrezca a la mujer que contempla realizarse un aborto: “información objetiva que describa los diferentes tipos de cirugía y métodos de aborto inducidos por drogas, así como los efectos a corto y largo plazo, los riesgos médicos comúnmente asociados con cada método de aborto, incluyendo el riesgos de infección, hemorragia, perforación o ruptura cervical o uterina, peligro en embarazos posteriores, el posible mayor riesgo de cáncer de mama, los posibles efectos psicológicos adversos asociados con un aborto, y los riesgos médicos asociados con llevar a un embarazo a término,” al igual que “los beneficios de asistencia médica disponibles para la atención prenatal, el parto y la atención neonatal” (págs. 8-9).
No seamos cómplices de tanto dolor. No seamos cómplices de la desinformación y el engaño. No seamos cómplices de la explotación de mujeres y niños vulnerables. No seamos aliados de tanta devastación. ¡A favor del P. del S. 950!
Referencias
Coleman, P. K. (2011). Abortion and mental health: Quantitative synthesis and analysis of research published 1995-2009. British Journal of Psychiatry, 199(3):180-6.




