El linchamiento anti-cristiano de Amy Coney Barrett

El nombramiento de Amy Coney Barrett, jurista y jueza católica, madre de siete hijos, ha levantado un nido de avispas en los Estados Unidos. No tanto y no sólo sobre la oportunidad de un nombramiento al final del mandato de Trump y en vísperas de las elecciones, sino precisamente un ataque a la fe católica de la juez suprema nominada.
Artículo por Luca Volontè (La Nuova Bussola Quotidiana). Traducido por Luis Rivera Colón
Los demócratas americanos tiran la máscara, y atacan de frente a la católica Amy Coney Barrett (ACB) y se lanza un boicot total contra los ciudadanos y las mismas instituciones que ellos exigen gobernar. Los líderes religiosos cristianos la defienden, el silencio de [los Obispo de Estados Unidos] nos deja perplejos. ¿Qué pasará en el primer enfrentamiento público entre Trump y Biden? Con precisión y cuidado Ermes Dovico escribió sobre la nominación de ACB el sábado pasado; esa nominación fue precedida por un furor anticatólico sin precedentes en la historia americana.
Desde el viernes pasado (25 de septiembre, ndr), la tormenta contra la candidata al cargo de Jueza de la Corte Suprema de los EE.UU., cuyas audiencias comenzaron el 12 de octubre, se ha desatado con una bárbara e incivilizada fila de fuego. La táctica de los Demócratas y de la mayoría de los medios de comunicación de los Estados Unidos fue muy simple: levantar el fuego contra ACB para ocultar el resultado inicial de la investigación sobre la participación de Obama, Biden y el hijo de este último en lo que promete ser el más devastador escándalo de conflicto de intereses: ganancias ilícitas procedentes de Rusia y Ucrania y el uso indebido de la FBI para impedir la victoria de Trump o socavar los años de presidencia y continuar la campaña de deslegitimación hacia el enemigo que debe derribar evitando las confrontaciones y respuestas sobre las intenciones de su gobierno, acusando a Trump de mentir. Si todavía el viernes una coalición bipartidista de Abogados y Fiscales Generales se oponía a cualquier idea extravagante de los demócratas de cambiar radicalmente la composición y el mandato de la Corte Suprema una vez ganadas las elecciones, pocas horas después del nombramiento de ACB se le acusó de haber adoptado ilegalmente (es decir, comprado) los dos niños haitianos y de pertenecer a una secta católica (People of Praise) que odia a las mujeres. Desde el sábado pasado, un río de barro, insultos y malignidades indignos de cualquier sociedad civil y más aún de un partido que pide el voto para gobernar, ha arrollado a ACB.
Kamala Harris, candidata a la Vicepresidencia de los Demócratas, evocó el espíritu de la difunta [pro aborto] Ginsburg y reiteró su total oposición, mientras que Biden no evitó la metedura de pata al reafirmar su deseo de nombrar a una jueza negra (pero claramente no a una madre con dos hijos negros). Los senadores Demócratas declararon su intención de no participar en las audiencias y el voto de confirmación de ACB, en un intento de deslegitimar el nombramiento. Una irresponsabilidad política al más alto nivel. En los mismos días, los gigantes multinacionales del aborto (asesinato del niño no nacido) que han dado apoyo y quizás inspirado o chantajeado, dada la importante financiación, las posiciones demócratas, tomaron el campo. NARAL, IPPF, Center for Reproductive Rights y Human Rights Campaign pidieron una dura oposición y boicots compactos. No hay ahora ninguna duda sobre la competencia y el perfil supremo de la candidata católica; lo ha tenido que admitir también Los Angeles Times en su editorial del domingo. Incluso el profesor de Harvard Noah Feldman (uno de los más ardientes partidarios del impeachment a Trump) lo ha reiterado. Sin embargo, sigue siendo un problema insuperable para los demócratas y la mayoría de los medios de comunicación americanos: ACB es católica, es una madre, está a favor de la vida y de la familia. Aún el lunes el NYT reportó una serie de editoriales perniciosas, la más ridícula de las cuales intentaba presentar la oposición del catolicismo a las sociedades y principios liberales, olvidando obviamente a San Juan Pablo II, el Centesimus Annus y la Doctrina Social de la Iglesia.
En todo esto, en estos días de lapidación pública, la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. ha sido escandalosamente silenciosa. Ciertamente aplaudieron la publicación de la Orden Ejecutiva de Trump, publicada el mismo día de la nominación de ACB, que establece la obligación de cuidar a todos los bebés nacidos prematuramente o nacidos vivos después de un aborto, pero no se gastó ni una sola palabra en defensa o en apoyo a ACB. No fue el caso, gracias a Dios, ni con los líderes de las Iglesias Negras Pentecostales de los EE.UU. que protestaron contra la furia anticatólica hacia ACB y declararon estar de su lado, ni con Billy Graham y los más carismáticos líderes evangélicos que por carta pública promovieron la elección de Trump y declararon un apoyo total al candidato católico. Trump tuvo que intervenir personalmente el domingo por la noche para estigmatizar la intolerable e “increíble” violencia hacia ACB. Nosotros los italianos hemos entendido en nuestra piel que las palabras de los políticos en momentos de tensión son como piedras. Los simples hechos cotidianos hablan de la multiplicación del vandalismo y la blasfemia, la decapitación de estatuas, los incendios en las Iglesias Católicas americanas, hasta el punto de que se ha solicitado una investigación oficial del Departamento de Justicia contra los promotores de esta “católico-fobia”.
De los Demócratas no hay ni una sola palabra de disculpa, sino más bien otros pasos hacia el futuro desconocido e irresponsable: “boicotearemos las audiencias senatoriales de ACB para deslegitimarla (y con ello a todo el Tribunal), invitamos a Biden a no participar en ningún debate televisivo con Trump (boicoteando la información transparente de los ciudadanos votantes)”. En otras palabras, eliminas a Cristo de la vida pública, y así abres el camino a un nuevo totalitarismo.
Artículo por Luca Volontè, publicado originalmente bajo el título: “Il linciaggio anti-cristiano di Amy Coney Barrett” en el sitio web La Nuova Bussola Quotidiana. Traducido por Luis Rivera Colón.




