La Educación en los Tiempos de Alejandro


Son alarmantes las “iniciativas” que la administración actual está apoyando en el sistema de educación pública. A manera de ejemplo:
- Se introducen en el currículo materiales y actividades “educativas” que impulsan la perspectiva de género y, con ello, la equivalencia absoluta de todo tipo de “arreglo” familiar;
- Se abren las puertas de las escuelas a activistas LGBTT para que ofrezcan conferencias elogiosas a la “diversidad” sexual. Luego, se fotografían ufanos con el equipo docente del plantel. Los niños portan el mensaje “TodosSomosLGBTT” para fotografías que se difunden ampliamente;
- Se abren las puertas de las escuelas a activistas del feminismo radical y de los llamados “derechos reproductivos,” lo cual es un eufemismo del aborto, los anticonceptivos y la “libre” experimentación sexual a temprana edad.
Y, por supuesto, el Plan Decenal.
Luego de que la prensa informara que ya se estaba implantando el susodicho plan, el pasado jueves 1 de mayo la Cámara de Representantes aprobó el Proyecto Sustitutivo del P. de la C. 1032, “Ley del Desarrollo de la Propuesta para Establecer y Viabilizar el Plan Decenal de Educación.” El Proyecto establece la “participación ciudadana como mecanismo complementario para la creación de política pública” del Departamento de Educación, del Consejo de Educación y de “las demás agencias e instrumentalidades públicas vinculadas a la educación pública del País.” Pasa ahora al Senado.
Entre lo que el Proyecto establece como su “norte ideológico” se encuentran el “establecer un enfoque perdurable y de largo alcance que promueva la inclusión” y “explorar otras alternativas para trasformar los ambientes y los espacios de aprendizaje” (Proyecto, págs. 9-10). Añade que “es ineludible que la educación pública debe estar al servicio de los mejores intereses de un país y a la construcción de una sociedad equitativa, solidaria y de sana convivencia” y que “el estudiante es el protagonista de su propio desarrollo y formación” (pág. 10). Mantiene la Comisión Transectorial del Plan Decenal (ahora con 45 miembros en vez de 33) que “redactará un proyecto para establecer y viabilizar el Plan Decenal” y lo someterá al Comité Asesor en el plazo de un año después de haberse constituido. El Comité Asesor tendrá hasta tres meses para “analizar, elaborar y presentar la propuesta para establecer el Plan Decenal” a la Legislatura.
El Proyecto Sustitutivo parece superar las trabas constitucionales de la medida anterior (P. de la C. 1032), pero no atiende las profundas preocupaciones que hemos señalado anteriormente. Además de su claro corte constructivista (por ejemplo, “el estudiante es el protagonista de su propio desarrollo y formación,” “trasformar los ambientes y los espacios de aprendizaje”), los términos guía (por ejemplo, “inclusión”, “equidad”) sugieren que podría prestarse para legitimar e introducir aún más ampliamente ideologías perjudiciales como la perspectiva de género. Dado los grupos que tienen el mayor poder de cabildeo sobre la administración actual, y los que controlan la prensa y otros medios de comunicación del País, no es difícil inferir qué agendas pesarán en las discusiones de la Comisión Transectorial. De hecho, ya las organizaciones de la Mesa de Trabajo del Plan Decenal [entre ellas, la Fundación Agenda Ciudadana, entre cuyos auspiciadores se encuentra GFR Media (Nuevo Día, Primera Hora, Índice) del Grupo Ferré Rangel] han anunciado que “si fuere necesario enmendar el Proyecto para hacerlo más robusto, haremos nuestras recomendaciones cuando se discuta en el Senado.”
No esperemos a que “la sabiduría nos llegue cuando ya no nos sirva de nada.” No esperemos a que nuestros niños sean los conejillos de Indias para el avance de ideologías cuestionables. No esperemos a que, confundidos, ni siquiera puedan reconocer y defender la familia natural como base del bienestar personal y social. No esperemos a que desconozcan, o aun menosprecien, esta verdad. No esperemos a que llegue el momento en que sea imposible dar marcha atrás y rescatar nuestros valores fundamentales.
Conversa con tus hijos y tus nietos sobre los asuntos que estudian, las conferencias que les ofrecen en sus escuelas, los libros y materiales que consultan. Haz oír tu voz cuando se les estén llevando enseñanzas contrarias a tus convicciones morales y religiosas. Ejerce tu derecho básico a educar a tus hijos, en especial cuando se trata de asuntos tan fundamentales como la sexualidad.




