Marihuana y Mascotas

Tu perrito también sufre los efectos.
Sí. Como si fueran pocos los daños físicos, emocionales y sociales sobre los seres humanos, recientemente algunos medios noticiosos estadounidenses han alertado sobre los efectos que también sufren las mascotas expuestas a dicha droga. De aprobarse el P. del S. 517 (que despenalizaría poseer y fumar marihuana) o su prima hermana el P. de la C. 1362, podemos anticipar que estos daños se multiplicarán.
Los perros, por ejemplo, se afectan mediante la inhalación o la ingesta de la marihuana. En los lugares donde se ha liberalizado su uso, se han reportado cientos de casos de perros que presentan las siguientes señales de toxicidad: efectos neurológicos (ansiedad, dilatación de pupilas, depresión, falta de coordinación, pérdida de balance, hipotermia, taquicardia) y gastrointestinales (vómito, diarrea). Dichos efectos, que se registran desde los 5 minutos hasta las 3 horas luego de la inhalación o ingestión, pueden llegar a durar incluso días. En muchos casos, los perros necesitaron atención veterinaria de emergencia. Algunos culminaron en coma o muerte.
Varios legisladores alegan que la marihuana es “terapéutica.” Falso. La marihuana no cura enfermedad alguna. Las ocasiona. Por otro lado, para aquellas condiciones en que podría aliviar unos síntomas, ya hay formulaciones de THC (principal ingrediente sicoactivo de la marihuana) aprobadas y disponibles con receta médica en las farmacias del País.
También se nos venden ambas medidas legislativas (PS 517 y PC 1362) como símbolos de progreso, como vía de ingreso al “primer mundo.” Mal entendemos la modernidad si equivale a fomentar la esclavitud a la adicción y el deterioro familiar y social. Facilitar el acceso y consumo de la marihuana no es progreso, sino retroceso y destrucción.
Si nuestros legisladores dedicaran el tiempo, el esfuerzo, y los recursos que han invertido en estas medidas (y otras también nefastas como las relacionadas con el Plan Decenal de Educación y la Ideología de Género) para impulsar alternativas de estabilidad y desarrollo económico, tal vez sí habría alguna esperanza de progreso. Habría una posibilidad de una “modernidad” saludable y razonable.
Despenalizar la marihuana sólo puede contribuir a legitimar una conducta que ocasiona dependencia, y perjudica a la persona, su familia, sus amigos y su comunidad. La marihuana deteriora cuerpos y mentes, individuos y la fibra social presente y futura.
Ah, y también perjudica a tus amadas mascotas.




