Ley y Política

Legalización de la marihuana: ¿Remedio para la crisis fiscal?

Marijuana
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Ahora se nos trata de vender la legalización de la marihuana como el remedio para la crisis fiscal que atraviesa nuestro Pueblo. Muchos políticos y medios noticiosos están utilizando este momento amargo que sufre el País para adelantar sus propias agendas. Alegan que legalizar la marihuana ampliaría la industria agrícola y las oportunidades de negocios.

¿Cinismo, ignorancia, o ingenuidad? Independientemente de qué motive dicha posición, lo cierto es que carece de toda base.

Todos conocemos las vicisitudes que ha experimentado la industria agrícola en nuestro País. ¿No hay mejores usos para nuestros terrenos que el de cultivar marihuana? ¿Cuál es su valor nutritivo? ¿No es un costo de oportunidad altísimo? Por otro lado, en los lugares en los cuales se ha legalizado, se han multiplicado el robo de siembras y los daños al inhalarlas.

¿Más negocios y más ingresos? No se han contabilizado los costos de la intoxicación, la euforia, la adicción y la dependencia sobre la droga. No se han contabilizado los costos de anormalidades en el cerebro (incluso pérdida de memoria), de la falta de coordinación, las taquicardias, la desorientación y los defectos hereditarios (por ejemplo, el uso de droga durante el embarazo se correlaciona con bebés prematuros, de menor tamaño y peso, anormalidades mentales, etc.) que acarrea su uso. No se han contabilizado los costos urbanos de la proliferación de dispensarios, las recetas fraudulentas, el robo de la droga y otros delitos que se cometan bajo sus efectos sicoactivos y los de drogas aún más fuertes como la heroína, para las que la marihuana es un trampolín. No se han contabilizado los costos para los niños que tendrían acceso a la marihuana en sus casas, los automóviles, etc. No se han contabilizado los costos de vidas perdidas, los efectos sobre familias y amistades, los inmensos daños físicos y sicológicos a corto y a largo plazo.

Legalizar la marihuana legitima su uso, por lo que los costos mencionados se multiplicarían. La experiencia de los lugares en los que se ha legalizado corroboran estas predicciones.

Por un lado, se celebra como progreso el anuncio reciente de la cadena de farmacias CVS Caremark de que dejará de vender cigarrillos y tabaco por razones de salud pública; por otro, se tilda de “atraso” el que nos opongamos a una medida tan contraria a dicha salud: la legalización de la marihuana. Varios estudios demuestran que el humo de la marihuana tiene más sustancias carcinógenas (de 50% a 70% más) que el del tabaco. Un cigarrillo de marihuana puede causar un daño a los pulmones equivalente a cinco cigarrillos de tabaco que se fumen en cadena. La bronquitis y la inflamación del tracto respiratorio son comunes en los fumadores de marihuana. Además, en caso de comprobada necesidad médica, ya hay formulaciones de THC (principal ingrediente sicoactivo de la marihuana) disponibles con receta médica.

Valorar y proteger la salud de nuestros niños y jóvenes no es atraso. Lo que realmente atrasa son aquellas medidas que les facilite el acceso a sustancias que solo provocan daños físicos, sicológicos y sociales a ellos y a los demás. Atraso es dejarnos arrastrar por la demagogia de aquéllos que usan las crisis para adelantar sus agendas particulares. Atraso es dejarnos intimidar por los cucos usuales: “los demás países lo hacen,” “es señal de progreso,” “no seamos anticuados.” Atraso es que nos sometan a experimentos sociales fracasados. Atraso es que nos engañen.

Desarrollemos medidas educativas, y de salud física y mental que desalienten el uso de sustancias controladas. Invirtamos en opciones de deportes, artes, ciencias, programas vocacionales, de trabajo remunerado y voluntario, etc., para que nuestros jóvenes empleen sus talentos, energías y tiempo. Son éstas, unidas al fortalecimiento del núcleo familiar, el remedio y no medidas como el P. del S. 517 y el P. de la C. 1362 que solo agravarían la enfermedad.

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