Después de ley trans, asesino se declara mujer para reducir las penas

Las Islas Canarias aprueban la autocertificación de género, y un criminal que mató a su prima con un martillo se aprovecha de ello para evitar el agravante. Aspirando a una reducción de la pena y al traslado a una cárcel de mujeres.
Artículo por Caterina Giojelli (Tempi). Traducido por Luis Rivera Colón.
Cinco días después de que las Islas Canarias aprobaran una “ley trans” que reconoce la autodeterminación de género, Jonathan de Jesús Robaina Santana se declaró culpable ante un jurado de la Audiencia de Las Palmas del asesinato de su prima Vanesa. Pero también dijo que se llamaba Lorena y que, como tal, podía cumplir su condena en un centro penitenciario de mujeres.
Acabó en la cárcel en 2018: la noche del 4 de junio, con guantes, una chaqueta con capucha, agarrando un martillo, un cinturón y dos cuchillos, irrumpió en el apartamento de su prima dormida, y aquí empezó a martillearla […]. Luego regresó a su casa, se duchó y arrojó sus herramientas y su ropa al patio de una casa deshabitada.
“Llámenme Lorena”
Vanesa Santana fue encontrada por su madre Sonia al día siguiente, tendida en un charco de sangre, parcialmente envuelta en una manta, con el cinturón alrededor del cuello y señales de actos sexuales. Hechos que habrían supuesto una condena adicional de 16 años negados por el acusado en el juicio con el siguiente motivo: “Soy una mujer y no quiero estar con una chica, sino con un hombre”.
Jonathan comenzó a afirmar que se sentía como una mujer tras su detención como principal sospechoso del asesinato, cuando fue llevado a la prisión de Tahiche. Allí pidió y se le concedió un trato diferenciado con el argumento de que quería cambiar de sexo: hasta ahora el hombre ha podido vestirse con ropa de mujer, ducharse solo y vivir “protegido” de los demás presos. Y su abogado pidió al presidente del tribunal que durante todas las vistas del juicio se refiriera a él como “Lorena”.
El feminicida se declara mujer
Por el asesinato, con el agravante de premeditación, crueldad y violencia de género, de Vanesa, una chica de sólo 21 años, la fiscalía ha pedido 25 años de cárcel y una indemnización de 280 mil euros a la familia de la víctima. La defensa pretende, en cambio, que se reduzca la condena por homicidio simple, un asesinato cometido en un momento de inestabilidad mental por una persona que ahora se identifica como mujer y no por un feminicida brutal.
El juicio comenzó el 31 de mayo. El 26 de mayo, las Islas Canarias aprobaron una ley que permite a las personas cambiar de sexo en el registro civil (declarándose hombre, mujer o no binario) independientemente de cualquier peritaje médico o psicológico. Se llama “autodeterminación de género”, ya ha sido aprobada por otras diez comunidades autónomas de España con un paquete de ordenanzas: sanciones a quienes discriminen: hosanna a la igualdad y a los derechos de los transexuales y LGTBQ mientras se callan las consecuencias que dichas normas traerán a los menores, en la sanidad, en el trabajo, en el deporte y, por supuesto, en la cárcel.
La familia contra la Ley Trans
Consecuencias bien denunciadas por las feministas de toda España, donde a nivel central no se ha aprobado la ley trans promovida por la ministra y pasionaria de la igualdad Irene Montero, ahogada en el Congreso por la abstención del PSOE.
Justamente Nayara Alberto, prima de Vanesa, se dirigió a Montero y a los partidarios de la ley trans: “Es evidente que ella [Montero] y todos los políticos que han contribuido a esta ley no han sufrido nada parecido. (…) Es un dolor que no le deseo a nadie y como políticos creo que deberían ponerse en la piel del ciudadano. Lo quieran o no, están ahí gracias a nosotros […]”.
“El asesino se llama Jonathan”
Nayara puede decir cosas en voz alta que nadie más podría decir sin incurrir en acusaciones de transfobia. Recuerda que ella y sus familiares “no son un experimento social. Somos personas con un dolor irreparable en nuestro interior”. Y que el nombre del asesino de Vanesa “es Jonathan, no Lorena. Siempre ha sido un maltratador de mujeres, ahí están las denuncias presentadas por las chicas de las que abusó en internet.” “Me da rabia que ahora quiera utilizar la ley trans aprovechándose de ella como asesino”.
Nadie conocía a Lorena, todos conocían a Jonathan el machista, el mafioso, el tipo que ya había puesto en el cuello de Vanesa uno de los cuchillos con los que recorría habitualmente el país, una buena chica que no podía creer que su primo viniera a hacerle daño. Nayara recuerda a los colectivos trans que su ley puede ser utilizada por una persona malvada para salirse con la suya y no ser juzgada correctamente. Y se pregunta con incredulidad cómo un conocido acosador, que premeditó fríamente la muerte de una joven, pueda ser puesto en situación de solicitar el ingreso en una cárcel de mujeres: “Ya hay casos en otros países en los que estos hombres que se autoidentifican como mujeres han abusado de reclusas, incurriendo en nuevas condenas. ¿Qué hace que este caso sea diferente? Nada”.
Trans hacia la cárcel de mujeres
Ha ocurrido más de una vez en Inglaterra (el caso más famoso fue el de Karen White, nacido Stephen Wood, encarcelado por violación y pedofilia en una prisión de mujeres donde agredió sexualmente a otras dos reclusas) y en Canadá. Ocurrió “que los violadores en serie, en el momento de su condena, se declararon transgénero y fueron ingresados en cárceles de mujeres donde agredieron a otras mujeres”: Arcilesbica se lo recordó a los parlamentarios de izquierdas y del M5s, pidiendo cambios en el ddl Zan (proyecto de ley Zan, ndt).
Y ocurrió que en California, apenas aprobada una ley similar, cientos de hombres trans, detenidos en cárceles de hombres, pidieron ser trasladados a cárceles de mujeres. Por lo tanto, hombres que se declaran mujeres, independientemente de que hayan completado la transición de género y de que estas palabras suyas sean ciertas o no.
Acusaciones al “feminismo transfóbico”
La ley trans aprobada hace unos días en las Canarias no exime a Jonathan de la atribución de agravantes a un crimen cometido en 2018 (por lo que la defensa intenta que se retire la acusación de premeditación insistiendo en el estado de “sufrimiento” de su cliente que habría “anulado por completo sus capacidades cognitivas y volitivas” mientras mataba a Vanesa) ni le exime de sus obligaciones legales previas al cambio de género en el registro civil. Sin embargo, le permite solicitar el traslado a una cárcel de mujeres. Y exigir que en el juicio los abogados y familiares de Vanesa se dirijan a él como mujer, algo a lo que sus padres y su hermano se han negado denunciando una nueva agresión.
Según Zaida García, vicepresidenta de Euforia, Colectivo de Familias Trans, es una “falta de respeto” que un tribunal no se dirija a Lorena como tal, y oponerse a su traslado a una cárcel de mujeres (que García da por hecho) es “feminismo transfóbico”.
Ilegal dudar de Lorena
Además, gracias a la ley, no es posible pedir a una persona transgénero que demuestre que es trans: nadie se lo pide a nadie que no sea trans y hacerlo sería una discriminación. Por lo tanto, sólo se necesita una declaración. Un papel que haría paradójicamente difícil, si no imposible, que un tribunal cuestionara o hipotetizara que Jonathan está mintiendo para obtener un descuento en su condena y escapar del trato que recibiría en una prisión de hombres.
#EstoNoIbaAPasar, “esto no habría pasado”: en Twitter rebotan las palabras de la escritora feminista Lucía Etxebarria. Quien en un largo mensaje calificó el uso de la ley de identidad de género por parte de Jonathan como “una aberración, una burla al sistema y un insulto a los familiares de Vanesa”. “Nos llamaron mujeres transfóbicas porque dijimos que esto pasaría, esto es el machismo más pútrido, brutal y perturbador disfrazado de feminismo. Esto es un insulto a todas las mujeres que han sido asesinadas”.
Del ddl Zan a la autopercepción
Los diligentes fact-checkers que custodian el ddl Zan, que se apresuran a explicar que eso no ocurrirá aquí, que el ddl Zan no regula la transición de género (y que el número de víctimas transgénero supera con creces el de personas trans sospechosas de violencia), deberían estar de acuerdo con los partidarios del ddl Zan, que invocan la revisión de la 164/82 para llegar a la autoidentificación.
Y también con ellos mismos: después de haber empuñado el término “violencia” refiriéndose a los que usan incorrectamente los pronombres o el deadnaming (uso del nombre del registro civil en lugar del “elegido”, todas las cosas que el proyecto del ddl Zan quiere convertir en delito) podrían encontrarse contando la historia de Vanesa. Una chica de 21 años asesinada por alguien a quien ni siquiera puedes llamar por su nombre.
Este artículo se publicó originalmente en Tempi bajo el título “Spagna, dopo la legge trans l’assassino si dichiara donna per avere pene ridotte“. Se reimprime bajo licencia Creative Commons. Traducido por Luis Rivera Colón.




