Instalaciones “no kids”, una tendencia hija de nuestro tiempo


Por Giulia Tanel (Nuova Bussola Quotidiana). Traducido por Luis Rivera Colón.
La mentalidad anti-familia y anti-vida que impregna nuestra sociedad también pasa…. ¡por las vacaciones! Pues bien, en este verano basta con hacer un rápido recorrido por la web en busca de un destino turístico para darse cuenta del continuo y generalizado aumento de hoteles, pueblos, resorts y playas -junto con restaurantes, aerolíneas, etc.- que han decidido adherirse a la política de “no kids”, prohibiendo la entrada a niños y, a veces, incluso a jóvenes menores de 18 años.
Por otro lado, hay un aumento en el número de establecimientos que te permiten llevar contigo a tu amigo de cuatro patas, que ahora es una presencia fija en un tercio de las casas de los italianos (datos de Eurispes). Con toda probabilidad, esta elección, en la mayor parte de los casos, no es más que un intento de los hoteleros de seguir la tendencia del momento para atraer mayores ingresos. Pero esto no quita nada al hecho de que el enfoque ideológico subyacente al fenómeno sea extremadamente preocupante: los niños, los pocos que todavía logran ver la luz, son considerados como una carga, como componentes de la sociedad que deben ser acogidos “en dosis homeopáticas”.
El planteamiento child freeno es nuevo, aunque su génesis no sea segura: si para algunos se originó en 2008 en los Estados Unidos, basándose en el libro de Corinne Maier “No Kid. Cuarenta razones para no tener hijos”, para otros es un fenómeno puramente europeo, que luego se exporta al resto del mundo. El hecho es que en los últimos diez años esta tendencia se ha extendido como pólvora, llegando a países tradicionalmente “familiares”, incluida nuestra Italia.
El sitio alemán Urlaub ohne Kinderofrece una visión general actualizada, aunque ciertamente parcial, según la cual en 84 países de todo el mundo hay 1,379 instalaciones que no aceptan huéspedes menores de 12 años, aunque a veces, tampoco aceptan menores de 14 o incluso de 18 años. En 2016, la cifra era de 700, lo que significa que en sólo tres años, el número casi se ha duplicado. En Italia, el porcentaje de crecimiento es incluso mayor: de las veinte instalaciones estudiadas en 2016, ha pasado a las cincuenta actuales. Y es importante reiterar que hablamos de números en rebaja.
En cuanto al perfil de los vacacionistas que reservan en lugares “No Kids”, “Kinder verboten” o, de nuevo, reservados para “eltern ohne kinder”, abarcamos desde las parejas que deliberadamente han optado por no tener hijos, a las que todavía no han hecho suya la idea de la paternidad, a los que son padres, pero que dejaron a los hijos en el hogar, hasta los que son mayores… Una elección hecha para buscar el silencio, para separarse netamente de la vida cotidiana, o por otras razones en sí mismas plenamente comprensibles, también a la luz del hecho de que, en efecto, los niños – cómplices de una dificultad generalizada para imponer unas pocas pero claras reglas y para decir un saludable “no” – pueden ser desafiantes: a menudo lloran o son caprichosos y les encanta correr a lo largo y a lo ancho, sin respiro…
Sin embargo, después de todo, la decisión de abordar la cuestión mediante la segregación de los niños no hace más que fomentar la difusión de una mentalidad cada vez más centrada en el yo y el presente. En cambio, una sociedad que ama profesarse por la protección de todos sus miembros debe actuar con la debida consideración por la presencia de los niños, creando espacios que sean “para ellos”, como dijo María Montessori.
De hecho, unas cuantas precauciones simples, como la altura de las sillas y mesas o la provisión de alguna herramienta de entretenimiento, son suficientes para asegurar que niños y adultos puedan compartir el tiempo y el espacio con mutua serenidad. Los niños que, no hay que olvidar, no son adultos en miniatura, y que precisamente por ello (¡y como indicación de salud!), mantendrán siempre las prerrogativas propias de la infancia; pero, como sucede en toda familia, incluso en la sociedad en su conjunto, la coexistencia de diferentes personalidades sólo puede representar una fuente inagotable de riqueza.
Artículo Por Giulia Tanel, publicado originalmente bajo el título: “Strutture “no kids”, una tendenza figlia del nostro tempo” en el sitio web La Nuova Bussola Quotidiana. Traducido por Luis Rivera Colón.




