Hollywood Busca “Normalizar” el Aborto

Por Ermes Dovico (la Nuova Bussola Quotidiana). Traducido por Luis Rivera Colón

            La socióloga Gretchen Sisson ha identificado para el año en curso 21 casos de personajes de películas o series estadounidenses en los cuales se habla de aborto provocado. Y, según el New York Times, esto sucede a menudo “sin remordimientos.” Es el efecto de una estrategia precisa para normalizar el aborto, llevándolo a la TV y al cine.

            La última estrategia para normalizar el aborto es llevarlo a la TV y al cine. Una estrategia que, en realidad, ya está en curso desde hace algunos años, pero que se está volviendo cada vez más evidente debido al trabajo de activistas que están presionando para aumentar el número de escenas en las cuales se hable, tanto en modo neutral como en modo abiertamente favorable, de la opción de eliminar a los no-nacidos.

            Se llevó a cabo un llamado a las armas en esta dirección en una conferencia de la influyente Creative Artists Agency (CAA), llevada a cabo en junio en California, donde Fatima Goss Graves – gran partidaria del movimiento #MeToo y presidenta de la National Women’s Law Center, una organización feminista – pidió a los presentes que dieran más promoción al aborto en la pantalla porque “las historias sobre el aborto no corresponden a nuestra realidad.” 

            Su llamado fue objeto de un artículo del New York Times, escrito por Cara Buckley, quien recordó que la industria del entretenimiento ya se está moviendo en la dirección deseada por Graves, con la colaboración de agentes, productores y celebridades. “En los últimos años, los abortos han sido representados o discutidos en la televisión a niveles récord, a menudo en programas creados o escritos por mujeres,” escribe Buckley, quien luego cita las pruebas encontradas por Gretchen Sisson, una socióloga pro-aborto de la Universidad de California (recinto de San Francisco), quien mantiene una base de datos llamada Abortion Onscreen, donde se hace un seguimiento de los programas de streaming, las películas y las series televisivas estadounidenses en las cuales se habla del aborto procurado.

            Para el 2018, de nuevo según el New York Times, Sisson encontró 18 casos de personajes que divulgaron, mencionaron o tomaron en consideración un aborto. En el presente año esta cifra ya está en 21, y la socióloga espera que su conteo final para el 2019 iguale o supere el tope identificado por ella para el 2017, con 34 casos. “Ciertamente estás viendo más sobre el asunto: ‘Estoy embarazada, no quiero estarlo, voy a tener un aborto,'” explica Sisson. E inmediatamente después, la periodista, en línea con la visión liberal del mismo periódico, subraya que este cambio se está produciendo con el aumento de personajes que hablan de ello “sin remordimientos.” 

            Algunos ejemplos. En el episodio piloto de la comedia Shrill, la protagonista Abby, una joven soltera interpretada por Aidy Bryant, confiesa que se siente “poderosa” después de haberse hecho un aborto. En la serie político-satírica Veep, una mujer embarazada ataca verbalmente a un grupo pro-vida reunido frente a una clínica abortista, con un grito que buscaba ridiculizar la fe: “Hasta recé un poco, y aquí estoy.”  

            Los ejemplos podrían continuar, pero los hechos son claros: en comparación con las décadas pasadas, el aborto se está divulgando más en la pantalla y, en la mayoría de los casos, se hace con el fin de justificar y promover la práctica, hasta el punto de presumir de dicha acción, como hemos visto en Shrill, que tiene entre sus autores a la feminista Lindy West, famosa por haber comenzado la campaña #ShoutYourAbortion (“Grita tu aborto”), con la cual animó a compartir por Internet las experiencias de aborto sin “tristeza, vergüenza o arrepentimiento.”

            En resumen, la mayor parte del negocio del entretenimiento confirma estar a la vanguardia de la difusión de las revindicaciones de aquello que san Juan Pablo II llamaba “la cultura de la muerte.” 

Habíamos hablado ya en este diario del boicot amenazado por más de cien estrellas de Hollywood, con Alyssa Milano a la cabeza, hacia el estado de Georgia, donde los republicanos son “culpables” de haber presentado y luego aprobado una ley para restringir las posibilidades del aborto a partir del momento en que se perciba el latido cardiaco del no-nacido; amenazas a las cuales se unieron colosos como Disney, Netflix y Warner Media.

            Y como olvidar los obstáculos – observen la actitud de ostracismo por parte de Hollywood, así como de Facebook, Google y Twitter – encontrados en el camino por los productores de una película independiente como Unplanned, que cuenta la verdadera historia de la conversión a la causa pro-vida de Abby Johnson, ex-directora de una clínica de Planned Parenthood; una película que, en pocos meses, ha tocado muchos corazones, y resulta inevitablemente indigerible para la cultura abortista. 

Artículo por Ermes Dovico, publicado originalmente bajo el título: “La normalizzazione dell’aborto passa (anche) da Hollywood,” en el sitio web La Nuova Bussola Quotidiana. Traducido por Luis Rivera Colón.

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