Francia, la estatua de la Virgen pro-vida desencadena el fanatismo laicista


Por Caterina Giojelli (Tempi). Traducido por Luis Rivera Colón
Nota del traductor: aunque el suceso descrito en el siguiente artículo se desarrolla en Francia, entendemos que es bueno saber lo que está pasando en dicho país, ya que Puerto Rico también se está secularizando, por lo cual no estamos muy ajenos a ese suceso lamentable.
En El Dorado europeo del secularismo, la estatua de una Virgen rodeada de niños no nacidos hace que la gente ponga el grito al cielo, y pida la censura.
Mientras seiscientas mil personas desfilan en París para decir no a la PMA sin padre [acceso a la reproducción asistida a mujeres solteras y parejas lesbianas] y al sufrimiento de los niños privados de uno de sus padres, Francia se enfrenta a los niños de bronce al pie de una estatua de la Virgen María. Se llama Notre-Dame des Innocents (Nuestra Señora de los Inocentes), y se ha instalado en la plaza del Hotel des Ambassadeurs de Menton, donde tendrá lugar la primera Bienal de Arte Sacro Contemporáneo (Bacs) hasta el 31 de octubre.
UNA ODA A LA VIDA
Y hasta ahora nada extraño; la exposición, una Oda a la Vida, quiere examinar “cómo los artistas contemporáneos están respondiendo, a través de su arte, a algunos de los grandes desafíos que la vida representa, cómo registran el cambio y cómo imaginan el futuro”, explicó Liana Marabini, presidenta de la Bienal. El problema es que la obra sagrada, instalada en un espacio público y también elegida para la portada del catálogo, representa a la Virgen inclinándose ante siete pequeños bebés que aún no han nacido; algunos todavía unidos al cordón umbilical, otros con la intención de proteger su rostro con las manos.
PIQUETE ABORTISTA ALREDEDOR DE LA MADONNA
No hace falta decir que todas las activistas a favor del aborto en el sur de Francia pusieron el grito al cielo y han organizado un piquete para pedir su inmediata eliminación. Agitando las pancartas que dicen “Mon corps, mon choix” (“Mi cuerpo, mi decisión”) y con los puños en alto, un grupo de mujeres están alineadas en torno a la Virgen. “Esta escultura pretende hacer que las mujeres se sientan culpables por el aborto”, dijo Claire Morracchini, coordinadora de la planificación familiar en Menton, sorprendida por los subtítulos que acompañan la obra dirigida a las mujeres que han interrumpido el embarazo*, a las parejas que tienen dificultades para tener hijos, a las familias que tienen problemas con sus hijos, quienes encuentran “en esta Virgen la escucha, el afecto y el perdón”. Una protesta a la que se adhirió el inevitable centro LGBT de Niza, que participó en la “indignación colectiva” recordando que impedir el derecho al aborto “puede ser castigado por la ley”.
PEOR LA NALGADA QUE EL ABORTO
“Simplemente quería dar testimonio de la belleza que representa la vida – dijo defendiéndose la artista holandesa Daphne du Barry, autora de la obra – ¿cuántos niños por nacer podrían haber sido genios?” Pero esta pregunta no se encuentra en la Francia laica, que considera más censurable pegarle a un niño que privarlo de un padre, que en nombre de la pacificación quita cruces de las cumbres de los Pirineos y despide a sus maestros por “atacar el laicismo” si leen el Evangelio.
MEJOR LA FEMEN QUE LA VIRGEN MARIA
En el país capaz de dar volteretas mortales en el tema de derechos, que ya castiga el “delito de impedir el aborto” y pretende derogar todos los datos estadísticos relacionados a la práctica de la interrupción voluntaria del embarazo* (más de 200 mil cada año), el país que, en el sello dedicado a Marianne, puso la cara de Inna Shevchenko, líder de las FEMEN (quien, entre otros innumerables actos obscenos y blasfemos cometidos a lo largo de los años, el 12 de febrero de 2013 se había manifestado desnuda en Nôtre Dame para “festejar” la dimisión de Benedicto XVI, al grito del ” no más papa”), el país donde el secularismo es el cuarto pilar de la República, la visión de siete niños de bronce no nacidos hace poner el grito en el cielo, desencadena peticiones, pedidos de remoción y censura por parte de todo tipo de asociaciones. “Queremos que esta obra se mueva, de modo que ya no sea visible para el público”, truena Morracchini, portavoz de una paradójica intolerancia iconoclasta desenfrenada y políticamente correcta”. La respuesta muy laica del presidente de la Bienal no tardó en llegar: “La obra permanece allí, y permanecerá allí para siempre”.
*Nota del traductor: el término “Interrupción Voluntaria del Embarazo” es la frase eufemística utilizada para referirse al aborto en el sistema legal de Francia.
Artículo por Por Caterina Giojelli, publicado originalmente bajo el título: “Francia, la statua della Vergine prolife scatena il bigottismo laicista,” en el sitio web Tempi. Traducido por Luis Rivera Colón.



