Enmiendas en Especial: ¡Aprovecha!

En tiempos más ilustrados, se entendía la ley como maestra que enseña, que educa hacia el orden y el bienestar personal y social. Si no fueran éstos sus propósitos, ¿para qué las leyes—y todo lo que nos cuesta mantener la legislatura, los tribunales y todo el andamiaje legal? ¿Para qué las leyes si sólo persiguieran proteger unos deseos o intereses particulares a expensas de lo que realmente protege y beneficia a la sociedad?
Si bien las leyes no siempre eran exitosas, al menos se reconocían aquellos propósitos y compromiso. El castigo — cárcel o multa — era simplemente el resultado esperado del incumplimiento de esas normas. Era el efecto justo de una injusticia cometida.
Muchos de nuestros legisladores, sin embargo, parecen estar en desacuerdo con dicha misión de la ley. Parecen concebir la ley como licencia, como invitación y permiso al desorden personal y social. Para ellos, la ley no enseña, sólo complace; no guía, sólo se acomoda.
¿Interesas tú, tu empresa u organización, dictar la agenda educativa en un “plan decenal” para las escuelas del País? ¿Te interesa que el currículo escolar enseñe que cada uno elige su propio género, independientemente de su realidad biológica? ¿Deseas fumar marihuana con tus amigos sin temor a que te multen? ¿Deseas practicar la prostitución sin temor a redadas? ¿Sueñas con que ambas prácticas tengan tanta legitimidad como ir al cine? ¿Quieres que se reconozca legalmente como “matrimonio” tu relación homosexual? ¿Que tu nueva pareja del mismo sexo adopte legalmente a tus hijos? ¿Que un seguro de salud universal pague tu cirugía de cambio de sexo y tus abortos? ¡Alégrate! ¡Hay una enmienda a la medida para ti! Solo llama a tu legislador favorito; o, más fácil aún, textéale tu solicitud. Se complacen todas las peticiones, salvo las fundamentadas en la razón, el sentido común y el bien social.




