Perspectiva de Género

Obispo de Arecibo alerta sobre nefasto PC683, que prohibiría “terapias de conversión”

El Obispo de Arecibo, Mons. Daniel Fernández Torres, manifestó su oposición al nefasto Proyecto de la Cámara 683, que pretende prohibir las “terapias reparativas”, y aprobar las terapias de “transición de género”. En una ponencia dirigida a los representantes de la Cámara, el Obispo Arecibo dijo que “es faltar a la verdad” el “prohibir que se “afirme que la terapia resultará en una reversión de la orientación sexual u identidad de género del cliente” sin dejar margen en la opinión profesional a que sea posible en algunos casos.” Además, preguntó “¿Qué pasa con aquéllos casos que, en efecto, sí han logrado cambiar su orientación sexual con tratamientos hablados no aversivos y que públicamente ofrecen sus testimonios?”.

Por otro lado, el Obispo presentó su gran preocupación por el artículo 3(b), en el inciso (ii) del PC 683 que protege los procedimientos de “transición de género”. “Esta preocupación es particularmente importante por la proliferación en todo Estados Unidos y a nivel mundial de los “tratamientos de transición de género” en menores de edad, donde se les comienzan a administrar drogas para suprimir la pubertad desde edades tempranas y luego hormonas del sexo opuesto siendo todavía menores de edad, y llegando incluso hasta procesos quirúrgicos en estos menores de edad, escribió el Obispo”.

A continuación parte de la ponencia del Obispo de Arecibo:

“[…] Resulta contradictorio a la dignidad y autonomía del paciente que, por un lado se le reconozca su libertad para escoger un tratamiento más adecuado, pero que el artículo 3-1 [del PC683], tenga el efecto de prohibir que se “(i) afirme que la terapia resultará en una reversión de la orientación sexual o identidad de género del cliente; (ii) afirme que es necesario un cambio en la orientación sexual o identidad de género del paciente”.

La exposición de motivos del proyecto de ley reconoce que el Tribunal Supremos de Estados Unidos ha advertido sobre el riesgo inherente de que el Gobierno intente suprimir ideas o informaciones impopulares. En ese sentido, el mismo proyecto de ley cita el caso de Otto v. Ciudad de boca Ratón que en las terapias puramente habladas, hay casos que se han beneficiado de esfuerzos de cambio de orientación sexual (SOCE) no aversivos y que “no hay una indicación clara de la prevalencia de resultados nocivos entre las personas que se han sometido” al tipo de terapia puramente hablada no aversiva.

Si bien es cierto que ningún médico de ninguna disciplina puede garantizar a ningún paciente que un tratamiento particular va a ser efectivo en todos los casos, prohibir por ley que se “afirme que la terapia resultará en una reversión de la orientación sexual u identidad de género del cliente” sin dejar margen en la opinión profesional a que sea posible en algunos casos, también es faltar a la verdad. ¿Qué pasa con aquéllos casos que, en efecto, sí han logrado cambiar su orientación sexual con tratamientos hablados no averiaos y que públicamente ofrecen sus testimonios, incluso en esta Asamblea Legislativa y los medios de comunicación recientemente ante la discusión pública del PS184?

Al respecto, dice la Congregación para la Doctrina de la Fe, “También en las personas con tendencia homosexual se debe reconocer aquella libertad fundamental que caracteriza a la persona humana y le confiere su particular dignidad. Como en toda conversión del mal, gracias a esta libertad, el esfuerzo humano, iluminado y sostenido por la gracias de Dios, podrá permitirles evitar la actividad homosexual”.

Por otro lado, nos preocupa grandemente que el artículo 3(b), en el inciso (ii) expresamente proteja al tratamiento de “brindar asistencia a un paciente o cliente en transición de género”.

Esta preocupación es particularmente importante por la proliferación en todo Estados Unidos y a nivel mundial de los “tratamientos de transición de género” en menores de edad, donde se les comienzan a administrar drogas para suprimir la pubertad desde edades tempranas y luego hormonas del sexo opuesto siendo todavía menores de edad, y llegando incluso hasta procesos quirúrgicos en estos menores de edad.

A nivel mundial, la primera línea de promoción para estas clínicas es la escuela, con la implementación de currículos con la ideología de la perspectiva de género, donde se les dice a los niños que no hay tal cosa como niños y niñas.

La congregación para la Educación Católica advierte esta tendencia mundial que estamos viviendo en Puerto Rico del siguiente modo: “[La ideología de género] induce proyectos educativos y pautas legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente libres de la diferencia biológica entre el hombre y la mujer. La identidad humana se entrega a una opción individualista, también cambiante con el tiempo, una expresión de la forma de pensar y actuar, muy difundida en la actualidad, que confunde “la genuina libertad con la idea de que cada uno juzga como le parece, como si más allá de los individuos no hubiera verdades, valores, principios que nos orienten, como si todo fuera igual y cualquier cosa debiera permitirse”.

Entonces, explica que “En una creciente contraposición entre naturaleza y cultura, las propuestas de género convergen en el queer, es decir, en una dimensión fluida, flexible, nómada al punto de defender la emancipación completa del individuo de cada definición sexual dada a priori, con la consiguiente desaparición de las clasificaciones consideradas rígidas. Se deja así el espacio a diversos matices, variables por grado e intensidad en el contexto tanto de la orientación sexual como de la identificación del propio género”.

Así, de forma paralela a la aprobación de la educación en “perspectiva de género”, se impulsa en los diferentes Estados la legislación que trata a la misma vez dos temas diferentes: por una lado, intenta prohibir las terapias de conversión y por el otro, protege estos tipos de supuestas terapias de “transición de género”, como lo hace el aquí propuesto artículo 3(b), en el inciso (ii), y como también lo hace el nefasto Proyecto del Senado 184. En cuanto al nefasto Proyecto del Senado 184 es importante constar que me he opuesto en su totalidad, No es de sorprender entonces, que el PS184 haya sido radicado de forma paralela en este otro cuerpo legislativo junto al Proyecto del Senado 185, que intenta imponer la ideología de la “perspectiva de género” en todas las esferas gubernamentales, directamente ordenando al Departamento de Educación a incluir en sus currículos la “perspectiva de género” con ejemplos de relaciones de noviazgo “entre parejas de cualquier orientación sexual e identidad de género”.

Sin embargo, la aprobación del hoy discutido Proyecto de la Cámara 683 con el propuesto artículo 3(b) es otra manera de enfrentar las misma consecuencias, dado que el gobernador de Puerto Rico, Pedro Pierluisi, implantó el Estado de Emergencia de género, que de igual manera pretende imponer en las escuelas públicas del país la ideología de la perspectiva de género.

Ante el riesgo de experimentación sin precedentes con los niños de Puerto Rico que representa el propuesto artículo 3(b), en el inciso (ii), que sin lugar a dudas puede considerarse una explotación de menores a beneficio de los intereses económicos del mercado de hormonas y cirugías, cabe recordar el deber “no negociable” según mencionado al principio de mi ponencia, de “la tutela social de los menores” y “la liberación de las víctimas de las modernas formas de esclavitud”. Por lo tanto, entendemos que no puede ser aprobado un proyecto de ley que consagre intervenciones de “transición de género”. […]

[E]s mi deber como Obispo aclarar que el Catecismo de la Iglesia Católica establece en el número 2333 que “Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual”, por lo tanto no apoyo los tratamientos de transición de género a ninguna edad. […]”

Ponencia completa:

Related Articles

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Back to top button