¡“A Destruir el Matrimonio”!

“Es obvio que la institución del matrimonio no debe existir… La lucha a favor del matrimonio entre homosexuales conlleva generalmente mentir acerca de lo que haremos con el matrimonio cuando lo logremos — porque mentimos al decir que la institución del matrimonio no cambiará, y eso es una mentira.” [Traducción del inglés]
¿Sospecha que un “fundamentalista” encubierto dijo lo anterior? Se equivoca. Estas palabras son de la periodista y activista (en los Estados Unidos y Rusia) lesbiana Masha Gessen, durante el Festival de Escritores de Sydney (2012). Ella se casó con su compañera en Massachusetts, y luego se divorció. Gessen considera que la institución del matrimonio debe abolirse. Valga añadir que un nutrido grupo de asistentes de la comunidad LGBTT se rió en complicidad y aplaudió los comentarios de Gessen durante esa actividad.
Gessen no es la única. Otros miembros destacados de dicha comunidad también han hecho expresiones similares. Judith Stacey, profesora de sociología de NYU, ha argumentado que los “niños no necesitan una madre y un padre”, sino que tener tres padres podría ser aún mejor. Al igual que Gessen, cuestiona la necesidad del matrimonio. El periodista Michelangelo Signorile exhorta a las parejas homosexuales o lesbianas a “exigir el derecho a casarse, no para seguir los códigos morales de la sociedad sino para desacreditar un mito [el matrimonio] y alterar radicalmente una institución arcaica.” [Traducción del inglés] Una sencilla búsqueda en la Internet arroja infinidad de planteamientos similares.
¿Es la destrucción del matrimonio y la familia tradicional el propósito de muchos de los que hoy repiten en nuestro País los atractivos estribillos de “igualdad” y “amor”? ¿Será tal destrucción lo que logren aquéllos que ingenuamente aceptan como “derechos” el que las personas del mismo sexo se casen y adopten niños? No nos engañemos ante frases altisonantes ni discursos emotivos que apelan a nuestros sentimientos pero que realmente adelantan un mal social.



