Perspectiva de Género

Bosé y Palau, los niños pagan por el egoísmo de los adultos

La disputa entre Miguel Bosé y su antiguo compañero Nacho Palau termina en el tribunal: ¿con quién se tendrán que quedar las dos parejas de gemelos concebidos por dos madres de alquiler? El criterio a seguir es el bien mayor de los niños, pero el desastre en el plano moral permanece. Y muestra que los llamados nuevos derechos traen consigo nuevos problemas legales y sufrimientos.

Por Tommaso Scandroglio (La Nuova Bussola Quotidiana). Traducido por Luis Rivera Colón.

Los llamados nuevos derechos traen consigo nuevos problemas legales y morales, y nuevos sufrimientos. Empecemos con los hechos. El cantante Miguel Bosé tiene una pareja, el escultor Nacho Palau. Los dos, que viven en España, […] simplemente viven juntos. Como dos hombres no pueden dar a luz a un niño, en 2011 vuelan al extranjero para tener un par de gemelos mediante la práctica de la subrogación – una práctica prohibida en el país ibérico – seguida de un segundo alquiler de vientre que les da otro par de gemelos. Todo esto a sólo siete meses de distancia un nacimiento de otro.

Luego, Bosé y Palau se separaron en 2018: un par de gemelos siguieron al cantante a México y el otro par se quedó en España con el escultor. De ahí el problema: ¿con quién tendrán que quedarse los cuatro niños? ¿Una pareja con un hombre y otra pareja con el otro o, como Palau quiere, los cuatro con una sola pareja, permitiendo que la otra pareja los vea de vez en cuando? En octubre comenzó el proceso para desenredar esta cuestión. Los jueces españoles podrían ser más favorables a la reunificación de la doble pareja de gemelos porque, en general, la jurisprudencia identifica una familia incluso cuando hay una mera cohabitación que ha durado años. […]

Hasta ahora, algunas predicciones sólo razonando a nivel del derecho civil, o más bien a nivel de la jurisprudencia civil, ya que el sistema jurídico español, al no haber legitimado la práctica del vientre de alquiler, se encuentra, con razón, un poco desorientada a la hora de resolver un caso como este, que parece ser más único que raro en España.

Pero ahora pasemos de la ley positiva a la ley natural y preguntémonos: frente a este múltiple desastre en términos de moralidad natural – niños nacidos de madres de alquiler deseados por una pareja homosexual – ¿qué hacer? Habiendo llegado a este punto, ¿cuál podría ser la mejor opción desde el punto de vista moral y más allá de lo que dice la ley?

El criterio a seguir es el interés superior de los niños, su mayor bien. Por lo tanto, teniendo en cuenta este objetivo, la mejor solución sería ver a los niños crecer con sus padres naturales, porque, como dijo una vez Juan Pablo II, los niños tienen el derecho natural de ser educados por sus padres biológicos. Dicho esto, parece poco probable que las madres que han donado su óvulo acepten criar a sus hijos y, además, la legislación que permite la práctica del vientre de alquiler también le prohíbe a la madre biológica que ha “donado” el óvulo – así como, a veces, el vientre – educar al niño concebido de esa manera. Igualmente improbable, pero es lo que dictaría la conciencia correcta, que los dos hombres (homosexuales) se casen con otras dos mujeres para dar a los niños la posibilidad de ser educados por una figura masculina y otra femenina.

Volvamos a la cruda realidad. El escenario actual ve la presencia, en la vida de los cuatro niños, de Bosé y Palau (más adelante, no se excluye que uno o ambos establezcan nuevas relaciones homosexuales). La relación entre los dos siempre ha estado lejos del centro de atención, por lo que no hay certeza de si todos, algunos o ninguno de los niños son hijos de uno o ambos. Este es uno de los muchos aspectos que los jueces españoles tendrán que aclarar.

La resolución de este aspecto problemático abre al menos dos escenarios. La primera: en el caso de que se descubra que Bosé es el padre de una pareja de gemelos y Palau es el padre de la otra pareja de gemelos (una hipótesis más probable dado que los dos sustitutos fueron administrados independientemente por Bosé y luego por Palau) valdría la pena considerar si se los dejan a sus respectivos padres. En particular, dada la opción de utilizar la maternidad subrogada, sería necesario verificar la capacidad parental de ambos. Si se consideran capaces, los niños quedarían al cuidado de sus respectivos padres, pero esto significaría que los dos pares de gemelos no crecerían juntos. Para ellos sería ciertamente un dolor, pero esta situación sería preferible a la hipótesis de ver la relación homosexual reconstituida, porque los niños tienen derecho a ser criados por un padre y una madre. Segundo escenario: resulta que Bosé y su pareja no son los padres naturales de ninguno de los niños. Lo mejor para estos últimos sería la custodia o adopción por una pareja heterosexual.

Más allá del mejor bien posible para estos cuatro niños – el mejor bien que, casi con seguridad, los jueces españoles no sabrán procurar – muchas heridas profundas permanecerán en los pequeños, causadas por saber que fueron concebidos a través de la inseminación artificial y la práctica del vientre de alquiler y comprados como paquetes de regalo, por el conocimiento de que muchos otros pequeños hermanos y hermanas murieron para estos poder nacer, que fueron arrancados de su madre y
criados sin una referencia femenina y, finalmente, de ser divididos. Todo esto porque el egoísmo de los adultos siempre prevalece.

Artículo por Tommaso Scandroglio, publicado originalmente bajo el título: “Bosé e Palau, i bambini pagano l’egoismo degli adulti“ en el sitio web La Nuova Bussola Quotidiana. Traducido por Luis Rivera Colón.

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