Perspectiva de Género

Escuelas Coeducativas vs Promesas del Plan para PR

Pasadas las elecciones, las plataformas de los partidos sirven de escudo para los que quieren impulsar sus asuntos más recónditos o indeseables, mientras se engavetan sus compromisos medulares. Los usan como cómoda justificación, mientras se arrastran los pies con respecto a las promesas cruciales. Los legisladores y gobernantes, antes candidatos en búsqueda de votos, de repente olvidan los compromisos principales que los llevaron al poder.

El Plan para PR, plataforma del PNP en las recientes elecciones, continúa esa triste tradición. El Plan promete “proteger” el “derecho constitucional de libertad religiosa de cada ciudadano y a promover legislación a tales efectos” (pág. 162). Propone incorporar los sectores de fe en la gestión pública mediante el restablecimiento de “la Oficina de Base de Fe, con un nuevo enfoque en el servicio que, a la misma vez, atenderá las necesidades de nuestras Comunidades de Fe.” Estipula que “los padres y madres tienen el derecho, deber y responsabilidad de educar a sus hijos” (pág. 154), por lo que “los padres tienen el derecho, el deber y la responsabilidad de escoger la mejor escuela o el mejor sistema de educación para sus hijos.” Reconoce que es responsabilidad de los padres brindar la educación sexual a sus niños, la cual “debe ser libre de intromisiones indebidas del gobierno” (pág. 162).

Ésos fueron algunos de los compromisos principales que motivaron a muchos ciudadanos a darle su voto al PNP o a candidatos abiertamente afiliados a estas posturas. Estos ciudadanos repudiaban las ideologías contrarias a las libertades de conciencia y derechos parentales y religiosos de la anterior administración. Estaban cansados de los experimentos de reingeniería social a los que se sometía a nuestro País.

¿Dónde está la legislación prometida? Una vez ganadas las elecciones, las prioridades parecen ser otras…

Ante la Comisión de Educación y Reforma Universitaria del Senado, se encuentra el P. del S. 171 que persigue “el desarrollo de un proyecto piloto de escuelas coeducativas dirigido a promover la equidad de género y prevenir el discrimen en las escuelas públicas de Puerto Rico.” La Senadora Zoé Laboy, autora del PS 171, fue la responsable de insertar en el Plan para PR esa propuesta, según ella misma lo declaró ufanamente para la prensa (16 de septiembre de 2016). Su “idea es movernos del modelo educativo tradicional a este nuevo modelo desarrollado en España y que está siendo integrado a sistemas educativos en Estados Unidos, el cual promulga educar en común y en igualdad” (Plan para PR, pág. 114).

Según Laboy, la escuela coeducativa “es el concepto o el sistema que parte de la premisa, que tanto con el lenguaje como con el comportamiento, tenemos que dejar a un lado lo que es lo femenino y lo masculino” (7 de septiembre de 2016). Dejar a un lado lo que es lo femenino y lo masculino. Fiel a esto y a la ideología de género, el PS 171 define “género” como el “grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido éste desde un punto de vista sociocultural en lugar de uno exclusivamente biológico” (pág. 4, énfasis añadido). El PS 171 no trabaja con el binario genético hombre/mujer, sino con “género” como construcción social.

En la ciudad de Nueva York, ya se reconocen 31 “géneros,” de entre los cuales se puede elegir o modificar libremente. Cualquiera que “discrimine” por “género” se expone a multas de hasta $250,000, entre otras penalidades. ¿Qué tiene que ver esto con el discrimen y la violencia contra la mujer específicamente? El PS 171 no se enfoca en la igualdad de oportunidades o derechos básicos entre hombre y mujer sino en el abanico fluido de “género” que, eventualmente, desplaza ambos conceptos (es decir, hombre y mujer, y otros como padre y madre, etc.).

Por otra parte, ¿dónde están las protecciones de los derechos parentales y las libertades religiosas en el PS 171? ¿Dónde se respeta la responsabilidad de los padres de brindar la educación sexual a sus niños “libre de intromisiones indebidas del gobierno” (Plan para PR, pág. 162)? ¿Cómo se estará creando el “grupo compuesto por los diversos miembros de la comunidad escolar (gremios profesionales, grupos de padres, madres y tutores, profesores y comunidad, incluyendo organizaciones sin fines de lucro e iglesias) el cual estará a cargo de diseñar el currículo y las estrategias a llevarse a cabo en el sistema escolar para evitar el discrimen por género” (P. del S. 171, pág. 3)? Lo único que dice el PS 171 es que la Secretaria de Educación y la Procuradora de la Mujer crearán ese grupo (pág. 3), y, a su vez, evaluarán la efectividad del proyecto (pág. 5). ¿No vicia esto la composición del grupo y los resultados de la “evaluación” cuando el mismo PS 171 ya habla de la “expansión del proyecto y la transformación del sistema educativo” (pág. 4)? Dado que ambas agencias están dirigidas por aliadas incondicionales de la ideología de género, podemos adivinar la respuesta.

Las “vistas públicas” que la Comisión de Educación y Reforma Universitaria del Senado celebró el miércoles 29 de marzo fueron reveladoras. Por ejemplo, cuando una deponente se disponía a citar los resultados devastadores de dicho experimento de reingeniería social en España, y en otros países, se le detuvo. Un senador le instruyó que se limitara a la letra del proyecto. Pero, ¿no es fundamental conocer la experiencia de uno de los casos que ambos, el PS 171 y el Plan para PR, celebran? ¿Será que hay temor de que se conozcan las repercusiones nefastas potenciales del PS 171 tales como la violación de derechos básicos, el totalitarismo ideológico y la criminalización de los que difieren? ¿Será que hay temor de que el Pueblo se dé cuenta que el PS 171 conflige con la promesa expresa del Plan para PR de derogar la Carta Circular Núm. 19 (2014-2015) que implantó la perspectiva de género en las escuelas públicas?

En el modelo español de escuela coeducativa se revisa todo material didáctico con atención, entre otras cosas, a que los personajes (de cuentos, etc.) sean “sin género o “asexuados”: fantasmas, animales, extraterrestres.” Estipula, además, que las familias “no reproduzcan” lo que denomina “roles sexistas,” como en la distribución de las tareas domésticas. ¿No es esto una clara intromisión del estado en el hogar y la intimidad familiar?

¿Qué resultados ha tenido el modelo español? Benigno Blanco, abogado, escritor, y Secretario de Estado de España entre 1996 y 2004, presenta datos alarmantes. Afirma que el “género es la tentación totalitaria del siglo XXI.” Destaca que las leyes relacionadas “no pretenden luchar contra la discriminación” sino que “imponen la ideología de género en todos los sectores de la vida pública y privada, violando así libertades y derechos humanos básicos” y “crean ciudadanos de tercera: aquéllos que no comparten la visión de la sexualidad propia de los postulados de género.”

También de España, la filóloga e investigadora Alicia Rubio, autora del libro Cuando nos prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres (2016), concluye que la ideología de género “miente sobre la naturaleza humana, se impone mediante manipulación o represión al disidente y está generando un inmenso dolor personal y fracasos vitales además de promover una reingeniería social.” Describe cómo la educación en ideología de género se allana ante el poder de intereses económicos y agendas particulares (“de partidos políticos y sindicatos creando asociaciones y fundaciones receptoras de fondos; los “estudiosos del género” con cursos, grados, trabajos e informes pagados, asociaciones de lobbies de género (feministas y LGBTI), medios de comunicación a través de campañas sobre temas de género y organismos internacionales”), y facilita la intromisión del estado sobre las libertades personales fundamentales. Explica cómo el “estado sustituye a los padres,” “asumiendo funciones que no le corresponden apoderándose de los menores, como siempre ha sido el sueño de los regímenes totalitarios.” Concluye que la perspectiva de género es “una intromisión ideológica que afecta la salud y la vida de los menores por motivos ideológicos y no para el bienestar del menor.”

La evidencia sociológica y científica contradice los supuestos del PS 171. Esa evidencia sugiere, por otro lado, que el discrimen y la violencia tienen una complejidad de causas y remedios que dicho proyecto no atiende.

Ya esta administración ha colocado en puestos clave a baluartes de la ideología de género: la Secretaria de Educación Julia Keleher, la Secretaria de Justicia Wanda Vázquez, la Directora del Concilio de Mujeres en Fortaleza Johanne Vélez, y la nominada Procuradora de la Mujer Ileana Aymat. Ya el Departamento de Educación ha decretado la Carta Circular 32-2016-2017 que extiende la equidad de género al sistema escolar. Implantar el PS 171 requiere recursos económicos y de otra índole que el gobierno actual no tiene, para un asunto que no remedia. Una ley, además, allana el camino para la criminalización de los que difieren.

Creemos firmemente en que el hombre y la mujer tienen igual dignidad. Repudiamos, por consiguiente, la violencia y el discrimen. Sin embargo, la ideología de género que adelanta el P. del S. 171 no es el remedio para lidiar con estos males. Sólo la sana formación en las virtudes morales e intelectuales fundamentales puede reducir los problemas de violencia y discrimen en una sociedad.

El PS 171 contradice los compromisos medulares de protección de derechos parentales, religiosos y de conciencia del Plan para PR. Es hora de que la administración actual los repase. Es hora de que recuerde que la escuela coeducativa no fue lo que motivó el respaldo de la mayoría de los votantes, sino el compromiso de detener el asalto a las libertades personales fundamentales. Ese electorado le apoyó a pesar de la nefasta propuesta de escuelas coeducativas, y no gracias a ella, simplemente porque, en las elecciones del 2016, el Plan parecía ser “el menor de entre los males.”

Es hora de que el gobernador y los legisladores no traicionen la confianza que el Pueblo depositó en ellos. Es hora de que no se sigan prestando a introducir la ideología de género, sea por nombramientos y confirmaciones de oficiales aliados, por cartas circulares, o por los nuevos eufemismos de “perspectiva” o “equidad de género.”

Referencias:

  1. “Alicia Rubio: ‘Los cursillos de educación sexual en las aulas bordean la corrupción de menores,’” 28 de octubre de 2016, Actuall. https://www.actuall.com/entrevista/familia/alicia-rubio-los-cursillos-educacion-sexual-las-aulas-bordean-la-corrupcion-menores/.
  2. Benigno Blanco, “Ideología de género,” 13 de junio de 2012, Conferencia dictada en la Escuela Universitaria de Magisterio de Fray Luis de León de Valladolid. https://www.youtube.com/watch?v=kkuGCuvDHsg.
  3. Fieles a la Verdad, “ Ponencia ante la Comisión de Educación y Reforma Universitaria del Senado sobre el P. del S. 171,” 29 de marzo de 2017.

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