Rescatemos el Verdadero Valor de la Mujer

Ser madre es un regalo de Dios el cual realiza sobrenaturalmente la naturaleza femenina de la mujer. Ningún proyecto personal, ni una carrera profesional, ni el dinero, ni la fama, mucho menos la fantasía de ser “reina de belleza,” nada puede llenar a la mujer como la alegría de estar casada y tener a un hijo en sus brazos. El feminismo radical, además de pretender erradicar todo lo que sea distintivamente femenino, convierte a la mujer en enemiga de ella misma y de sus hijos. La mujer moderna se ha comprado la mentira de que al competir con el hombre por éxito económico y mostrar falsa superioridad va a encontrar libertad. El resultado de esto ha sido que la mujer hoy vive en un vacío y depresión crónica. Al negar su femineidad y su esencia maternal, la mujer está cerrando las puertas a la verdadera felicidad y libertad. Bajo la mentira de ser libre, y alcanzar éxito, la mujer se ha convertido en el objeto comercial del hombre. El feminismo radical, por lo tanto, la ha convertido en una esclava de la sexualidad desordenada, la impureza, las modas vulgares e inmodestas, el maquillaje extravagante que oculta su belleza natural y única; y peor aún la ha convertido en la enemiga número uno de sus bebés.
Hasta que la mujer no reconozca su valor y dignidad ante Dios, no podrá liberarse de la tristeza y dolor que sufre al saber que es usada por el hombre. Hemos llegado a un momento en que el hombre ha dejado de ser un caballero de honor, con valor y templanza, dispuesto a dar su vida por Dios, su esposa, y sus hijos. La mujer puede cambiar eso y recordarle al hombre a ser verdadero hombre al ella vivir como la doncella que Dios eligió para cuidar a sus hijos.
En la película El milagro de la Virgen de Fátima, los aldeanos desestiman a los tres niños que afirman haber visto a la Virgen con comentarios tales como, “Estoy seguro de que la Madre de Dios tiene cosas más importantes que hacer que hablar con niños.” Ellos ignoran una verdad que perdemos de vista fácilmente– no hay nada que debería ser más importante para una madre que hablar con sus hijos. En un debate sobre los méritos del feminismo, Gloria Steinem preguntó, “¿Quién quiere estar encerrado todo el día con el intelecto de un niño de tres años de edad?” Su oponente, Midge Decter, como una verdadera madre replicó: “Niños de tres años de edad son algunas de las personas más encantadoras del mundo”, y ella añadió que no le importaría estar encerrada con uno de ellos cualquier día. No debemos olvidar que el cristianismo vino al mundo porque una mujer estaba dispuesta a hacer un niño el centro de su vida.
-Donald DeMarco, The Heart of Virtue: Lessons from Life and Literature Illustrating the Beauty and Value of Moral Character, (Ignatius Press, San Francisco, 1996), 89.
Pidamos al Niño Jesús que nos conceda la gracia de adorarlo como nuestro corazón es capaz de tal manera que al encontrarlo a Él podamos encontrar y realizar nuestra misión como mujer. Oremos por aquellas mujeres que se ven tentadas a abortar y su desesperación y miedo les impide ver la belleza de la maternidad. Que Dios las ilumine para que reciban con amor el hijo que llevan en su vientre.




