Rincón Educativo

420 Falacias en el “Debate” sobre la Descriminalización de la Marihuana

Continúan las falacias en el mal llamado “debate” sobre la legalización o descriminalización de la marihuana en nuestro País.

El pasado lunes 20 de abril (420) se congregaron frente al Capitolio varios defensores del Proyecto del Senado 517, entre otras medidas que legalizarían o descriminalizarían la posesión y uso de la marihuana. Entre ellos se encontraban los senadores populares Miguel Pereira, Ramón Luis Nieves y Maritere González. Según la prensa, el senador Pereira catalogó dicha demostración como una “celebración de la libertad.” El senador destacó que el daño potencial de la marihuana “es increíblemente menor que someterlo a la vida de la cárcel” por lo que instó a la aprobación del P. del S. 517. El senador Nieves no se quedó atrás. Según la prensa, el senador se expresó de la siguiente forma: “Yo he ido a velorios de gente que chocó y murieron porque estaban guiando borrachos, he ido a velorios de gente que por beber mucho murieron de cirrosis, yo he ido a velorio de gente que por fumar (cigarrillos) desarrollaron cáncer en el pulmón pero, ¿saben qué? Yo nunca he ido al velorio de alguien que murió por fumar marihuana.”

Bajo la “lógica” de estos senadores, como cortarse un dedo acarrea un daño menor que cortarse la pierna completa, entonces, ¡a cortarse el dedo! Bajo la “lógica” de estos senadores, si robar es “menos malo” que matar, entonces, ¡a descriminalizar la práctica de robar! También el daño de un fraude o un perjurio podría ser mucho menor que someter al culpable a la vida de la cárcel. ¿Es ésta, sin embargo, razón para descriminalizar ambas prácticas? ¿Debemos aceptar unos males porque son alegadamente “menores” que otros? Que las cárceles deban reformarse no implica que la mayor parte de los delitos deban aceptarse y, mucho menos, aplaudirse.

No haber asistido a velorios de personas que hayan fallecido a causa inmediata del consumo de marihuana no implica que no los haya. Los efectos nocivos del uso de la marihuana son tanto a corto como a largo plazo. ¿Quién puede afirmar que el consumo de marihuana no haya contribuido directa o indirectamente a esas muertes? Antes hemos reseñado sus graves efectos dañinos. Los velorios que menciona el senador Nieves apuntan a que hay que redoblar los esfuerzos para combatir el uso de cigarrillos y el abuso del alcohol, y no a que se deban eliminar las restricciones correspondientes. Tampoco apuntan a que se deba liberalizar el consumo de otras sustancias peligrosas. Es contradictorio el que haya restricciones sobre la venta y el uso de cigarrillos y alcohol por un lado, y por el otro se quiera abrir las compuertas de la comercialización de la marihuana.

Catalogar el 420 como “celebración de la libertad,” como si la descriminalización de la marihuana fuera un asunto de derechos humanos básicos, insulta los movimientos que realmente lo han sido. De hecho, varios manifestantes fumaron abiertamente marihuana frente al Capitolio, en claro desafío a la ley. ¿Libertad o libertinaje? ¿Derechos civiles o anarquía? ¿Y qué hicieron los distinguidos legisladores cuando ante sus propias narices se violenta la ley? Su complicidad es elocuente. Son parte de una administración flácida e indiferente cuando le conviene, pero autoritaria cuando se trata de empujar agendas que contradicen la posición mayoritaria de nuestro Pueblo.

Ya el uso de la marihuana es legal en casos médicos meritorios. De hecho, el parte de prensa informa que en la demostración también hubo representación de familiares de pacientes que usan cannabis para condiciones de salud. Para usos médicos legítimos, ya se facilita dicho producto bajo supervisión clínica.

No nos dejemos confundir por la demagogia. Repudiemos enérgicamente toda medida que solo abone a la ruina física, mental, emocional, y espiritual de nuestro Pueblo.

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