Pro Vida

Si Tuvieran Paredes de Cristal…

El famoso ex Beatle, Paul McCartney, ha producido un impactante vídeo llamado “Paredes de Cristal” (“Glass Walls”) en el que critica el consumo de carne y promueve la dieta vegetariana. El vídeo, auspiciado por PETA (People for the Ethical Treatment of Animals), muestra gráficamente el maltrato del que son víctimas los animales como vacas, cerdos y gallinas en varios mataderos y procesadores de carne. Aún el carnívoro más recalcitrante se sobrecoge ante estas escenas. El lema del anuncio es: “si los mataderos tuvieran paredes de cristal, todos serían vegetarianos.”

Si las clínicas de aborto tuvieran paredes de cristal… La comunidad habría presenciado, por ejemplo, el día a día de la clínica del Dr. Kermit Gosnell, acusado en 2011 de matar a 7 bebés ya en su tercer trimestre de desarrollo. Como éstos sobrevivieron el procedimiento abortivo, él les clavó tijeras en sus espinas dorsales para provocar sus muertes. Una mujer murió por la alta dosis de anestesia que él le administró durante la última etapa del embarazo. Si la “clínica” hubiese tenido paredes de cristal, también se habrían presenciado los demás 31,000 abortos que Gosnell practicó durante los 31 años en su mal llamada “Women’s Medical Society” de Filadelfia. Se habrían visto los instrumentos infectados, la perforación de úteros e intestinos de las mujeres, las condiciones sucias y malolientes de las instalaciones. Si su clínica de aborto hubiera tenido paredes de cristal…

Como la “Women’s Medical Society” hay muchas. Los casos de Timothy Liveright, Robert L. Alexander, LeRoy Carhart, Douglas Karpen, Iris Dominy, Michael Basco, Mansour Panah, Steven Chase Brigham y Nicola Riley son algunos otros. Diariamente en las clínicas de aborto, bajo el eufemismo de “planificación familiar” se succionan cabezas de seres humanos o se les inyecta químicos que provocan su muerte. Las madres experimentan con frecuencia hemorragias, infecciones, shock, coma, úteros perforados, peritonitis, coágulos de sangre. Hay dolor, grito y llanto que permanece por décadas. No es el procedimiento “seguro” que promueven sus defensores. El aborto provocado troncha las vidas tanto de los bebés como las de sus madres y sus padres. Si las clínicas de aborto tuvieran paredes de cristal…

Sin embargo, los partidarios del “derecho reproductivo” del aborto provocado (es decir, el derecho a privar de la vida a un hijo) mantienen los altos muros de cemento para ocultar lo que realmente ocurre allí adentro. Los medios noticiosos también. Dicen como el refrán: ojos que no ven, corazón que no siente. Y así permanecemos ciegos ante la dolorosa realidad.

Si las clínicas de aborto tuvieran paredes de cristal, todos lo repudiarían.

Asimismo, si todos los asilos de ancianos tuvieran paredes de cristal, veríamos las heridas físicas y emocionales: nuestros ancianos sometidos a insultos, medicamentos o restricciones para que “no molesten”, su desconsuelo, su hacinamiento, su destierro. Seríamos testigos del horror del menosprecio, la soledad y el abandono. Si bien hay “hogares” de ancianos con trato digno, el cuadro anterior no es inusual. Si tuvieran paredes de cristal…

En nuestra sociedad, las paredes de cristal se limitan a las vitrinas de lo apetecible: las tiendas, los restaurantes, los teatros. Ojalá se volvieran de cristal — aunque fuera un solo día, un par de horas — las oscuras paredes que esconden el maltrato, el desprecio, y aun la muerte. Tal vez entonces despertaríamos de la indiferencia y abrazaríamos con fervor a los que la Cultura de la Muerte deshace.

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