Mentiras detrás del Aborto

El engaño es la base de la nefasta decisión judicial en el caso Roe vs Wade, que en 1973 legalizó el aborto en los Estados Unidos y Puerto Rico. Estas mentiras se desenmascaran en la resolución que la Legislatura de Dakota del Sur sometió recientemente al Tribunal Supremo para que éste reconsidere dicha decisión. Las comentamos a continuación:
- “No se puede determinar cuándo comienza la vida humana.”
La ciencia ha comprobado que el bebé ya es un ser humano distinto, único y completo desde el instante de la concepción. En este momento ya su estructura genética queda establecida. Desde la etapa prenatal se va desarrollando el vínculo entre el bebé y su madre, quien intuitivamente lo reconoce como su hijo o hija, y no como un “tejido” o “masa de células.” ¿Qué otra cosa podría ser quien es procreado por una madre y un padre humanos? Es, necesariamente, una persona humana. - “El aborto es una decisión médica de la mujer.”
La realidad es que, con frecuencia, la mujer es víctima de las presiones de otros — sea de su pareja, de familiares, de “amistades,” entre otros. El ejemplo más claro es el de la propia Norma McCorvey, cuyo caso bajo el seudónimo “Jane Roe” desembocó en la decisión Roe vs Wade. McCorvey ha declarado que, como joven desempleada y deprimida en el momento de su embarazo, fue víctima fácil de las dos abogadas (Sarah Weddington y Linda Coffee) que querían desafiar la ley de Texas que prohibía el aborto. Posteriormente dio a su hija en adopción y es ahora una defensora de los derechos de los no nacidos. McCorvey manifiesta frecuentemente su remordimiento por haber sido parte del famoso caso y lucha para que se revierta dicha determinación judicial. - “En el aborto, el consentimiento es informado y voluntario.”
Rara vez se le informa a la madre lo que conlleva el aborto. Rara vez se le orienta sobre los graves riesgos físicos y sicológicos de este procedimiento. Rara vez se le educa sobre sus opciones, tales como dar a su bebé en adopción o buscar ayuda en centros de apoyo a la mujer — como el Centro Mirna (787-619-3965). - “La maternidad es estresante, una carga.”
La maternidad es un don especial y motivo de la mayor felicidad. Sí conlleva sacrificios pero, ante todo, brinda la mayor dicha y plenitud. El Síndrome Post-Aborto, por otro lado, acarrea sentimientos de culpa, ansiedad, depresión, insomnio, pensamientos suicidas, abuso de alcohol o drogas, desórdenes alimenticios, entre otros males sicológicos y físicos. El Síndrome, que puede también afectar al padre y a otros miembros de la familia, con frecuencia perdura por décadas. Las vivencias en los Retiros del Viñedo de Raquel (787-619-3965), que ayudan a sanar las profundas heridas emocionales y espirituales del aborto provocado, atestiguan la gravedad de dicho Síndrome. - “El aborto es un procedimiento seguro.”
El aborto causa la muerte de un ser humano indefenso. Además, representa graves peligros a la salud física (hemorragias, infecciones, embolia, perforación del útero, infertilidad, cáncer del seno, partos prematuros o embarazos ectópicos posteriores, y aun muerte, entre otros) y emocional de la mujer, tanto a corto como a largo plazo. - “La relación mujer-abortista es similar a la que existe normalmente entre paciente y médico.”
Por el contrario, la primera es una relación despersonalizante y destructiva, en vez de sanadora o restauradora de salud y vida. ¿No será en parte por esto que los grupos pro aborto, como Planificación Familiar (Planned Parenthood), se oponen a que se notifique a los padres de las menores que contemplan tal procedimiento? Se oponen también a medidas legislativas que persiguen alguna protección en casos de emergencias, tales como que las “clínicas” de aborto cumplan con los mismos estándares quirúrgicos que los hospitales pequeños y que los médicos abortistas tengan privilegios de admisión en un hospital que se encuentre a menos de 30 millas de su instalación.Algunos “médicos abortistas” incluso incumplen con los estándares mínimos de la profesión de la medicina. Un claro ejemplo es el del Dr. Kermit Gosnell, acusado en 2011 de matar a 7 bebés ya en su tercer trimestre de desarrollo. Una de sus pacientes murió por la alta dosis de anestesia que él le administró durante la última etapa del embarazo. En su “clínica de aborto” se encontraron instrumentos infectados, en condiciones sucias y malolientes.
Estas mentiras, entre otras, han cobrado más de 58 millones de vidas humanas en los Estados Unidos y de 700,000 en Puerto Rico
¿Que el aborto es un “derecho humano”? ¿Que es un “derecho de la mujer”? ¿Y qué de los derechos de los niños, su derecho a la vida? No es un derecho — nunca puede serlo — aquello que violente la base de todo derecho: la vida humana. No es un derecho aquello que cobre vidas humanas, incluso la suya propia. No es un derecho, ni puede serlo, lo que realmente es engendro del engaño.




