“Equidad de Género”: Lo que No Te Dicen


La demagogia no se ha hecho esperar entre los que impulsan el PS 171, que pretende “el desarrollo de un proyecto piloto de escuelas coeducativas dirigido a promover la equidad de género y prevenir el discrimen en las escuelas públicas de Puerto Rico” (P. del S. 171, pág. 1). La medida se encuentra bajo la consideración de la Comisión de Educación y Reforma Universitaria del Senado.
La prensa y los periodistas partidarios, por ejemplo, enmarcan cualquier caso de violencia doméstica como si la “inequidad de género” fuera su causa, y la “equidad de género” la solución. De igual forma, la Sen. Zoé Laboy, autora del PS 171, mediante la presencia mediática y en las plataformas sociales, se ha encargado de proyectar a los críticos de ese proyecto como “religiosos” confundidos, que “mezclan los términos,” tal vez “intencionalmente” (por ejemplo, en entrevista por Radio Isla, 11 abril). En los foros sociales, la senadora Laboy coloca mensajes que proyectan a esos críticos como anticuados y agentes de discrimen: “Enseñemos a l@s chic@s que por ser nene o nena, la sociedad no te debe asignar roles (género) y limitar tus oportunidades” y “en 2017 todavía algun@s ven la mujer como menos que el hombre; lo que se manifiesta muchas veces en violencia contra la mujer” (30 de marzo, Twitter). Por otro lado, en reuniones con grupos de jóvenes, entre otros, la senadora Laboy promueve el PS 171 como remedio para lograr la “igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.”
Lo que no te dicen los promotores del PS 171 es que la escuela coeducativa no es el remedio para el discrimen y la violencia. Tampoco te dicen que no tiene que ver con mujeres y hombres, ni con la igualdad de derechos básicos u oportunidades entre ellos, sino con ideología de “género.” No es mezclar o confundir los términos, sino leer el proyecto. Veamos:
Ni lo uno ni lo otro. El PS 171 está basado en ideología y no sobre la ciencia, ni la historia, ni los hechos.
Un estudio del 2014 reflejó que en los países Nórdicos, a la vanguardia en “igualdad de género,” la tasa de violencia contra la mujer es mayor que en el resto de los países de la Unión Europea (UE). En esa encuesta de más de 42,000 mujeres de los 28 países de la UE, realizada por la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA), 52% de las mujeres danesas, 47% de las finlandesas y 46% de las suecas declararon haber sido víctimas de violencia física o sexual por lo menos en una ocasión desde sus 15 años—a diferencia del 19% de las mujeres polacas y 21% de las croatas, quienes provienen de países en los cuales la perspectiva de género no está tan arraigada. ¿Será porque estos países aún guardan unos valores de raíz judeo-cristiana, como la dignidad intrínseca de la persona humana?
Por otro lado, muchos estudios sugieren que el abuso del alcohol y las drogas, la pobreza, y las enfermedades mentales contribuyen a la incidencia de violencia doméstica. Estos asuntos, por consiguiente, ameritan más atención.
Lo que no te dicen:
Aunque el PS 171 propone una implantación gradual, su efecto a largo plazo es igual al que pretendía la derogada Carta Circular Núm. 19-2014-2015: “transformar el sistema educativo” (pág. 4) bajo la ideología de género. La Secretaria de Educación y la Procuradora de la Mujer, ambas partidarias de la perspectiva de género, crearían el grupo que diseñaría el currículo y las estrategias (pág. 3) y, a su vez, evaluarían la efectividad del proyecto (pág. 5). Esto vicia la composición del grupo y los resultados de la “evaluación,” sobre todo cuando el mismo PS 171 ya habla de la “expansión del proyecto y la transformación del sistema educativo” (pág. 4).
Peor aún: La ideología de género confunde a los niños y les perjudica en la formación de su personalidad, según lo afirman pediatras, neurosicólogos y otros expertos. Utilizar a los niños como conejillos de Indias es inaceptable, independientemente de cuántos sean objeto del experimento.
No es confusión, sino lo que dice el proyecto. El propio PS 171 define “género” como el “grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo entendido éste desde un punto de vista sociocultural en lugar de uno exclusivamente biológico” (pág. 4, énfasis añadido).
El PS 171 no se enfoca en la igualdad de oportunidades o derechos básicos entre hombre y mujer, sino en el “género” que, eventualmente, sustituye ambos conceptos y otros relacionados como padre y madre. La ciudad de Nueva York, por ejemplo, ya reconoce 31 “géneros,” de entre los cuales se puede elegir o modificar libremente. Cualquiera que “discrimine” por “género” se expone a multas y otras penalidades. ¿Qué tiene que ver esto con el discrimen y la violencia contra la mujer específicamente? Esos “estereotipos” (“enfermera/médico”) de los que hablan los promotores del PS 171 no se atienden con nuevos estereotipos de “género” disfrazados bajo “equidad.”
Hay legislación vigente sobre la igualdad de oportunidades en la educación y el empleo. Cualquier profesor universitario de nuestro País atestiguará que, con pocas excepciones, en sus salones de clase las muchachas son mayoría. Esto es así aún en campos en los que hace años predominaban los varones como la contabilidad y la administración de empresas. Legislación adicional, como el PS 171, se presta para sanciones para quienes no acepten la ideología de género, sea por conciencia, sentido común, bases científicas, o religiosas.
La perspectiva de género no defiende a las mujeres. Solo representa al subconjunto de feministas radicales que prefieren el término fluido y manipulable “género,” en vez del estable y significante, sexo. De hecho, algunas feministas (como Erika Bachiochi, investigadora en el área de los derechos de la mujer) señalan que la ideología de género perjudica a la mujer, ya que “el feminismo sólo tiene sentido si nos tomamos en serio el cuerpo sexuado y la asimetría reproductiva inherente al mismo.” La perspectiva de género es realmente una ideología que se presta para el desprecio abierto o solapado hacia aquellas mujeres que discrepan de esa postura, a quienes entonces se les tilda de anticuadas, oprimidas, o ignorantes.
Es alarmante que, a falta de argumentos, se recurra a ataques personalistas y falacias. Es alarmante que legisladores y otros líderes del gobierno, así como la prensa y otros medios, menosprecien a los críticos con epítetos de “fundamentalistas,” “tradicionalistas,” o “ignorantes” religiosos.
Ya la ideología de género tiene partidarias en puestos de poder administrativo: la Secretaria de Educación Julia Keleher, la Directora del Concilio de Mujeres en Fortaleza Johanne Vélez, y la nominada Procuradora de la Mujer Ileana Aymat, entre otras. Ya el Departamento de Educación ha decretado la Carta Circular 32-2016-2017 que extiende la equidad de género al sistema escolar. Ya ante la Comisión de Educación y Reforma Universitaria también se encuentra el PS 207, que enmendaría la Ley Orgánica del Departamento de Educación (DE) para que éste diseñe e implante “un currículo dirigido a promover la prevención y el manejo de situaciones de violencia doméstica, incluyendo la violencia en el noviazgo.” De aprobarse el PS 207, la Secretaria del DE “Establecerá, en coordinación con la Oficina de la Procuradora de las Mujeres y con el Departamento de la Familia, un currículo de enseñanza dirigido a promover la equidad por [género] sexo, la prevención de violencia doméstica, incluyendo la violencia en el noviazgo para ofrecerlo a los estudiantes al menos durante un semestre en el nivel intermedio y un semestre en el nivel superior, y las alternativas que existen para enfrentarla. Además, tendrá la obligación de implantar este currículo a través de los ofrecimientos académicos regulares, o integrándolo a los programas académicos y otras modalidades educativas” (citas textual, págs. 2-3). ¿”Promover la equidad por [género] sexo”? ¿”Implantar este currículo a través de los ofrecimientos académicos regulares o integrándolo”? ¿Y qué de otros tipos de violencia y discrimen, como por convicciones religiosas, por simplemente discrepar? ¿Habrá proyectos sobre “equidad” por razones de conciencia y religión?
Llamemos las cosas por su nombre. No caigamos en la trampa de creer que “equidad de género” significa equidad hacia la mujer, o igualdad de oportunidades o derechos básicos. El “género” es identidad subjetiva. Ser hombre o mujer es realidad objetiva. Al pan, pan, y al vino, vino.
El sistema educativo requiere transformación: fortalecer las disciplinas fundamentales, mejorar la seguridad e instalaciones físicas, etc. Adelantar la destructiva ideología de género no remedia, sino que agrava la enfermedad que padece el sistema de educación pública de nuestro País.
Referencias
- Fieles a la Verdad, Ponencia sobre el P. del S. 171, presentada ante la Comisión de Educación y Reforma Universitaria del Senado, en Vista Pública el 29 de marzo de 2017.
- Erika Bachiochi, “Rendering the sexed body legally invisible,” 26 de mayo de 2016, Public Discourse.
- Katie Nguyen, “Nordic countries worst in EU for violence against women – Survey,” 5 de marzo de 2014, Thomson Reuters Foundation.



