Julia Keleher y ESSA

La ley federal Every Student Succeeds Act (ESSA), aprobada en diciembre de 2015, se presta para continuar la visión de las materias escolares básicas —idiomas, ciencias, matemáticas, historia, literatura, etc.— como simple pretexto para adelantar ideologías nefastas. Estipula que los estados demuestren al gobierno federal que han adoptado estándares alineados a los ya desprestigiados del Common Core. Aunque remplazó el No Child Left Behind, el ESSA encierra muchas de sus mismas faltas y añade otras. ¿Qué se puede esperar de un proyecto de ley de más de 1000 páginas que la Cámara de Representantes federal aprobó, casi sin discusión, apenas tres días después de hacerse público?
Recordemos que uno de los principales “haberes” de la nominada a la Secretaría de Educación, Julia Keleher, es haber asesorado a nuestro Departamento de Educación (DE) en la implantación de ESSA. A tales efectos, su empresa Keleher & Associates tenía contratos por más de $230 mil con el DE. En el website de la compañía se destacan los servicios de asesoría en sistemas de medición de desempeño, evaluación y avalúo. Entre sus clientes se incluye la Fundación Flamboyán [1]. El ESSA aumenta los fondos para inversionistas privados. No es alentador el hecho de que la Fundación Bill & Melinda Gates, que dona cientos de millones de dólares a programas de “derechos reproductivos” (aborto) y control de la población, endose de forma entusiasta el ESSA y el Common Core. Tampoco lo es el endoso de Barack Obama, Nancy Pelosi, los autores de Common Core, y decenas de grupos liberales e izquierdistas.
¿En qué consiste la medición y evaluación? En vez del desarrollo intelectual y el desempeño en las disciplinas académicas, el énfasis del ESSA es en el perfil sicológico (“psychological profiling”) de cada estudiante desde pre-kínder como, por ejemplo, sus actitudes, disposiciones, motivaciones y sentimientos. (Vea el recuadro para un ejemplo de tal tipo de medición.)

El ESSA se enfoca en las llamadas “destrezas de pensamiento de alto nivel” (“higher order thinking skills”), como el pensamiento crítico, reflexivo, y creativo, que se desarrollan mediante dilemas o disonancias. Se busca que los niños cuestionen su identidad y valores, y que los maestros se desempeñen como sicólogos, no necesariamente su peritaje. Para colmo, este ejercicio se da a expensas de los principios, métodos y contenidos de las materias básicas.
Los resultados de ese “aprendizaje socio-emocional” “no-cognoscitivo” —como la “identidad de género”—se pretenden evaluar, rastrear y archivar en bases computadorizadas de datos (con la participación de las empresas privadas contratadas) a nivel nacional. ¿Qué garantías de privacidad hay tanto para los estudiantes como para sus familias? ¿Qué uso se dará a esta inmensa cantidad de datos sensitivos y privados? ¿No se presta esta intromisión a la posible violación de las libertades personales básicas? ¿No se presta al discrimen, la manipulación, y la marginación contra aquéllos que no compartan las ideologías del momento?

Por otro lado, frases como “aprendizaje centrado en el estudiante” revelan la filosofía educativa constructivista que plantea que los niños “construyen” su propio conocimiento y los maestros no enseñan, sino que son simplemente “facilitadores”. Es la misma filosofía que ha imperado en la historia reciente del DE, y que contribuye a explicar los resultados mediocres de sus alumnos en la Evaluación Nacional del Progreso Estudiantil (NAEP). ¿Puede un estudiante construir los símbolos y procedimientos matemáticos, los lenguajes, los hechos históricos y científicos? Sin el dominio básico de los principios y contenidos propios de las disciplinas, el “aprendizaje personalizado,” el “pensamiento crítico o reflexivo” y la “formación de líderes” se disuelven en pura opinión dominada por quienes tengan la mayor autoridad o poder persuasivo. El uso de las “nuevas tecnologías” no sustituyen ese dominio. A diferencia de la instrucción directa, el constructivismo ha demostrado ser ineficaz en aliviar los problemas de base de los sistemas educativos.
En resumen, el ESSA sigue desplazando los derechos parentales en la educación de sus hijos y entregándoselos a burocracias gubernamentales y empresas privadas aliadas. Continúa el desplazamiento de la educación sólida por ideologías desacreditadas, desde el grado pre-kínder.
Preguntamos a la Dra. Julia Keleher: ¿Está de acuerdo con todos los incisos de ESSA? ¿Qué aspectos de ESSA ya contribuyó a implantar, como asesora, en el Departamento de Educación? ¿Qué filosofía educativa respalda? ¿Cuál es su posición con respecto al uso de eufemismos como “desarrollo socioemocional” y “pensamiento crítico” para en efecto adoctrinar a los estudiantes en ideologías nefastas? ¿Concibe las disciplinas básicas (ciencias, matemáticas, historia, idiomas, etc.) como instrumento para introducir los “derechos reproductivos” y las ideologías de género y feminista radical, entre otras? ¿Cómo se propone limitar las implicaciones negativas de ESSA? ¿Qué propone para salvaguardar los derechos personales esenciales, y frenar el deterioro académico de nuestro sistema escolar público? ¿Qué garantías tendrán los padres, maestros y estudiantes con respecto a sus libertades fundamentales: religiosas, de conciencia, a la privacidad? ¿Qué garantías tendrán los padres de que el gobierno no seguirá invadiendo su derecho a educar a sus hijos?
En su mensaje de toma de posesión, el Dr. Ricardo Rosselló prometió que bajo su gobierno se avecina un Puerto Rico “próspero y seguro,” con mejoras en la economía, la salud, y la educación. Olvidó, sin embargo, mencionar que un verdadero cambio que busque el bienestar de los puertorriqueños depende de la protección de valores fundamentales como lo son la defensa de la vida, la familia, y la libertad religiosa. El estado que trata de socavar las libertades religiosas y los valores morales universales se auto destruye. Leyes y mandatos injustos, como la imposición de la perversa ideología de género en el sistema de educación pública, llevan al deterioro moral de los individuos y, por lo tanto, al deterioro de nuestra sociedad. Ningún gobierno puede construir un futuro “próspero y seguro” cuando usa sus recursos para adoctrinar a los niños con ideologías destructivas y violentar el derecho natural de los padres a educar a sus hijos.
Rosselló se comprometió a derogar la Carta Circular que impuso la ideología de género en las escuelas públicas. Esperamos que esta promesa no sea mera cortina de humo para ocultar medidas similares bajo otras especies. También esperamos que los legisladores que corrieron como candidatos de fe y valores no traicionen la confianza del Pueblo, ni su fidelidad a la Palabra, y estén atentos a los asaltos, sean abiertos o solapados, a nuestras convicciones fundamentales. Si bien felicitamos y pedimos a Dios que guíe a la nueva administración, les recordamos su compromiso con el pueblo puertorriqueño quien votó por los valores y no por los colores.
Nota:↩
[1]. La Fundación Flamboyán y Sapientis fueron dos de las organizaciones que originalmente impulsaron el desprestigiado Plan Decenal del DE. Tal como reseñamos anteriormente, la Fundación Flamboyán tiene estrechos lazos con la agenda LGBTT. Rey Carey, miembro de la Junta de la Fundación Flamboyán (donante de Sapientis), es Directora Ejecutiva de la National Gay and Lesbian Task Force y ha recibido reconocimiento por su labor en el movimiento LGBTT. Kristin Ehrgood (fundadora de Sapientis y parte de su Junta), Presidenta y Directora de la Fundación Flamboyán, apoyó a Hillary Clinton para la presidencia. Sapientis, por su parte, cuenta entre sus miembros ejecutivos a grandes donantes a las campañas de Barack Obama y el Partido Demócrata, que promueven el aborto y otros “derechos reproductivos,” la agenda LGBTT, y el feminismo radical.
Información Adicional
- The Federalist: Schools Ditch Academics For Emotional Manipulation
- Enter “Baby Common Core” with New Head Start Performance Standards
- ESSA and the Vanishing Puerto Rico Content Standards (Includes a detailed look at educational ideology in Puerto Rico).
- Constructivism in Education: Sophistry for a New Age, by Martin Kozloff.




