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El Reino Unido y Alfie Muestran cómo el Socialismo Atropella la Dignidad Humana

El Reino Unido, una nación que una vez fue admirada por su promoción de la libertad individual y la promulgación de un gobierno limitado en todo el mundo, ha aceptado, como principio rector, el fundamento de la filosofía marxista: el ser humano individual es propiedad del estado.

Según Daren Jonescu:

El gobierno británico, ansioso por probar su mérito como un estado socialista propiamente, ha hecho un pequeño negocio de delinear las condiciones de posesión colectiva del individuo en los términos más severos. El año pasado, su niño imagen para el principio del individuo como célula eliminable del colectivo socialista se llamó Charlie Gard. Este año, él es conocido como el Bebé Alfie. En ambos casos, a los padres se les niega rotundamente la libertad de buscar tratamiento adicional para un niño que el Estado ha decidido que no vale la pena tratar de salvar. En ambos casos, el tratamiento adicional en cuestión no le costaría un centavo al gobierno británico, en forma del Servicio Nacional de Salud. En ambos casos, la Iglesia Católica ha ofrecido tratar al bebé en Roma de forma gratuita. En ambos casos, los padres del niño -en el caso de Alfie, Tom Evans y Kate James- han luchado largas y repugnantes batallas judiciales contra sus propietarios, el gobierno británico, y se les ha negado cada vez a favor del “mejor interés del niño,” i.e., la muerte prematura por inanición.

La génesis evolutiva de esta mentalidad en los últimos 150 años es la erosión gradual e inexorable en el respeto por la singularidad de cada vida humana, un principio básico de las enseñanzas Judeo-Cristianas. Por lo tanto, la teoría marxista-socialista es inflexible en su rechazo y supresión de la religión organizada y la creencia en un Ser Supremo.

Las sociedades cada vez más agnósticas y seculares de Europa no solo eligen voluntariamente ignorar la existencia de Dios, sino que rechazan las pautas morales y de comportamiento establecidas por las enseñanzas Judeo-Cristianas.

La fibra moral nacional, junto con la base religiosa sobre la cual se desarrollaron las naciones de Estados Unidos y Europa, está siendo reemplazada por una fe equivocada en el hombre y sus instituciones. Aunque la humanidad ha logrado grandes cosas, la raza humana siempre ha sido abrumadoramente susceptible a su naturaleza vil. Es el sucumbir a esta naturaleza baja lo que ha sido la caída de las civilizaciones desde el alba del hombre.

La consecuencia histórica moderna de repudiar las pautas morales y éticas establecidas es una sociedad o cultura desprovista de humildad, honor, decencia y respeto por la dignidad de la vida humana. Hoy día en Europa, menos del 45% de la población cree en la existencia de Dios, y menos del 22% asiste al menos a un servicio religioso en el transcurso de un año. Mientras tanto, un asombroso 40% cree que no hay absolutos morales. Una de las manifestaciones visibles de esta auto-absorción es una tasa de natalidad catastróficamente negativa—el producto final de más de ciento veinte millones (120,000,000) de abortos desde 1970.

Al tolerar la influencia de la naturaleza innoble del hombre y abandonar los principios morales establecidos desde siempre, las naciones de Europa han sufrido, durante el siglo pasado, la destrucción casi total de un continente, la pérdida de cerca de cien millones de vidas en dos guerras, y la aparición del comunismo. Sin embargo, muchas de estas mismas naciones han elegido, una vez más, ir hacia abajo por este mismo camino y ahora están empezando a cosechar el torbellino de la confusión social, volviéndose así susceptibles al derrocamiento violento por fuerzas internas o externas que buscan la supremacía y el sometimiento.

En los últimos cincuenta años, la ciudadanía de los Estados Unidos ha estado emulando cada vez más a sus contrapartes Europeas, por lo que la sociedad estadounidense ha comenzado el lento e inexorable descenso hacia el caos y la incertidumbre. La izquierda estadounidense, ahora en control del Partido Demócrata, está determinada a transformar esta nación en un “paraíso” Euro-socialista y sigue el mismo manual que ha llevado a naciones como el Reino Unido a su actual estado de agnosticismo y tumulto.

Esto explica la determinación obstinada de la izquierda de erosionar y dejar sin significado la libertad religiosa y controlar la libre expresión a través de la intimidación y el ridículo, mientras que convence a la mayoría del pueblo de que el estado, controlado por los iluminados, es el salvador y el proveedor.

Las tristes sagas de Charlie Gard y el Bebé Alfie, así como miles sin contar cuyas historias similares no alcanzan reconocimiento internacional, son simplemente la más reciente, pero no la última, manifestación del estado como el salvador y el proveedor.

Para evitar estos mismos resultados que se avecinan en el horizonte, los estadounidenses deben reconocer que a lo largo de la historia moderna, la clave para la paz y la prosperidad reside en rechazar el canto de la sirena de la izquierda y establecer una relación con Dios. Esforzarse por vivir según los lineamientos morales y éticos establecidos y no en total dependencia y confianza en las instituciones del hombre salvará a esta nación del mismo destino que le está sucediendo a las naciones de Europa.

Traducción por Fielesalaverdad.org del artículo de Steve McCann, “The United Kingdom, Socialism, and the Dignity of Life,” publicado el 26 de abril de 2018, American Thinker.

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